El drama de la despoblación: León 'sólo' necesita diez años para perder 29.071 habitantes

Una localidad de la Comunidad, en riesgo de despoblación. /Gabriel VillamilGráfico
Una localidad de la Comunidad, en riesgo de despoblación. / Gabriel Villamil

La provincia es la que más pierde desde 1997 liderando a las del oeste, donde Zamora pierde 19.833 habitantes y Salamanca dijo adiós a 17.723 personas | Valladolid, la que menos perdió con 531

NACHO BARRIO León

La frialdad de las cifras casa a la perfección con la temperatura que arroja el vacío. La nada. El espacio donde hubo y ya casi no queda ni el recuerdo. Las cifras, en no pocas ocasiones, se utlizan como arma arrojadiza, como si no fueran nombres, vidas e ilusiones que sufren el vaivén del que se las echa al contrario (muchas veces político) en cara.

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La estadística en León es dura. Todo lo dura que puede ser cuando, según el INE, la provincia ha necesitado 'sólo' diez años para perder 29.071 habitantes, aunque la pérdida ya había empezado antes. Así, los datos de 1998 arrojan un padrón de 506.365 habitantes, que cayó a 497.387 en 2007, y que llegó a 468.316 personas viviendo en la provincia.

Las cifras, frías como el hielo, coronan a León con el más que dudoso honor de ser la provincia de la Comunidad que más pierde, de la mano de otras dos provincias del oeste. Zamora dijo adiós en diez años a 19.833 habitantes y Salamanca hizo lo propio con 17.723.

Así, existe un vagón intemedio de provincias que no llegan a las cinco cifras, como Palencia (9.891), Ávila (7.938), Burgos (7.801) o Sgovia (5.138); pero sin duda la sorpresa llega con Valladolid, que en una década pierde 531 habitantes, lo que no supone demasiada alteración en el padrón.

Las razones

Para encontrar razones que aguanten la estadística, el lector puede recurrir a varios puntales que justifiquen lo expuesto. Si 2008 ha sido tomado popularmente como el inicio de la última crisis económica, 2007 fue el año en el que el caldo se fue poniendo al fuego.

La provincia ha sufrido durante estos años una pérdida de músculo industrial, con varios cierres notables y otros tantos que ayudaban, lo que ha contribuído al éxodo hacia otras urbes o países.

Igualmente se observa que las provincias del oeste reciben más severamente el azote de la despoblación, mientras que otras aguantan de mejor forma el tipo. Provincias como Burgos o Ávila mantienen cifras similiares entre sí, aunque en el caso de la segunda los números poblacionales nunca fueran desorbitados.

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