La Diócesis se suma a la jornada por el Trabajo Decente con actos en la Parroquia de San Marcelo

Iglesia de San Marcelo./
Iglesia de San Marcelo.

Tendrán lugar este martes día 10 con un gesto público en la Plaza de Botines a las 19:30 horas y eucaristía en la iglesia de San Marcelo las 20:15 horas

LEONOTICIAS

La Diócesis de León se sumará este martes día 10 a los actos de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente que con el lema 'Trabajo decente y fin de la precariedad, una tarea urgente' se viene desarrollando en otras cuarenta ciudades españolas y que cuentan con el apoyo de la organizaciones que integran la plataforma 'Iglesia unida por el trabajo decente': Cáritas, CONFER, HOAC, Justicia y Paz, Juventud Estudiante Católica y Juventud Obrera Cristiana.

Y lo hará gracias a la iniciativa que promueve esta plataforma en la Diócesis, que ha organizado para mañana martes día 10 a partir de las 19:30 horas en la Plaza de Botines un gesto público que incluirá la lectura del 'Manifiesto para la Jornada Mundial por el Trabajo Decente 2017' y el desarrollo de un «círculo de testimonios» con mensajes reivindicativos y de denuncia ante las circunstancias problemáticas que vive el colectivo de los jóvenes para acceder al empleo, la precariedad de muchos empleados, la despoblación y el envejecimiento del ámbito rural y la siniestralidad y falta de seguridad en determinadas actividades laborales. Tras completar este gesto público la actividad continuará, a partir de las 20:15 horas en la Parroquia de San Marcelo, con la celebración de una eucaristía.

Con esta iniciativa promovida por el la plataforma 'Iglesia unida por el trabajo decente' de la Diócesis la Iglesia de León quiere destacar que en León y en España «estamos asistiendo a un crecimiento del trabajo precario, que se presenta bajo las formas de la contratación temporal, la contratación a tiempo parcial y el empleo autónomo ficticio». Diferentes circunstancias que reflejan cómo “el empleo precario afecta principalmente a las personas más vulnerables, que corren riesgo de discriminación, pobreza y exclusión (personas con capacidad funcional diversa; personas con un origen étnico, religión o creencia minoritaria; personas jóvenes y mujeres)».

Una problemática que afecta de manera singular a la juventud «por el trabajo no voluntario a tiempo parcial, el empleo autónomo ficticio y el trabajo no declarado», lo que está provocando que «un buen número de jóvenes está abandonando España en busca de mejores oportunidades de empleo», y a la que se suma, en muchos casos, «una remuneración insuficiente para una vida digna, condiciones laborales que dificultan la consecución de un proyecto vital a largo plazo; falta de perspectivas; la vulnerabilidad de la persona ante un retroceso en derechos laborales y un entorno laboral que atenta, en muchos casos, contra la salud e integridad del trabajador son el rostro visible de una economía al servicio del capital, donde la persona es un mero instrumento que sirve y es utilizada en función de los intereses que marca el mercado».

Trabajo decente: dignidad esencial

Ante estas situaciones, esta Jornada por el Trabajo decente a la que se suma la Diócesis de León pretende «renovar el compromiso de seguir construyendo y exigiendo una sociedad que defiende un trabajo decente» porque «el trabajo decente es la expresión de la dignidad esencial de los hombres y de las mujeres», «deja espacio para reencontrarse con las propias raíces en el ámbito personal, familiar y espiritual», «permite el desarrollo personal y la integración social» y «asegura una condición digna a los trabajadores y las trabajadoras que llegan a la jubilación».

Con esta celebración de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente se quiere plantear la necesidad de que «el trabajo decente debe estar en la agenda política, en las agendas de las entidades sociales y empresariales, en nuestras agendas personales… y también en las propuestas de nuestra Iglesia».

Unas propuestas desde el ámbito eclesial con las que se pretende remarcar la vigencia de los planteamientos de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) para «poner en el centro a la persona, rompiendo la actual lógica de pensar y organizar el trabajo desde lo económico y los intereses de unos pocos; Plantear el sentido y el valor del trabajo más allá del empleo: distribuir de manera justa y digna el empleo y reconocer socialmente todos los trabajos de cuidados, necesarios para el desarrollo de la vida; Luchar por condiciones dignas de empleo: sin la lucha por la afirmación de los derechos de las personas en el empleo no es posible humanizar el trabajo; Articular de forma humanizadora el trabajo y el descanso; Y luchar para que el acceso a Derechos Humanos como sanidad, vivienda, educación, etc. no esté condicionado a tener un empleo».

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