La UME destaca la «dureza» del trabajo realizado en la AP-6: «Fue un test de nuestra labor diaria»

Efectivos de la UME, en pleno trabajo. / Sandra Santos / UME

El comandante Javier Trevín, jefe del área de Relaciones Institucionales de la Unidad Militar de Emergencias explica la intervención realizada en el colapso de la AP-6 | «Cuando nos ven llegar se tranquilizan, pasar 20 horas en un coche no es plato de buen gusto para nadie»

NACHO BARRIO León

Hay una estampa vivida el domingo que define a la perfección lo ocurrido. En ella, un militar de la UME despide a una conductora en la AP-6 mientras ésta se aleja con su coche torpemente entre la nieve. Antes del adiós el militar, junto a un grupo de compañeros de la misma Unidad, empuja el Audi mientras limpia a la vez la vía para facilitar la evacuación. La despedida es la de dos amigos que se ayudan por el mero hecho de serlo, en una estampa que por alguna razón dejó de ser habitual.

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A las ocho de la mañana del lunes comenzó la retirada. Los 280 intervinientes de la Unidad Militar de Emergencias junto a los 90 vehículos desplegados volvían a Madrid y a León con la misión cumplida. «Se ha trabajado muy bien y la labor ha sido muy dura; llegamos allí a las cuatro de la mañana y hasta las doce no terminamos de liberar vehículos», explica el comandante Javier Trevín, jefe del área de Relaciones Institucionales del V Batallón de la UME.

El plan fue el siguiente. El I Batallón comenzaba con los trabajos de limpieza y liberación de vehículos desde el kilómetro 70 en dirección A Coruña y el de León, el V Batallón, desde el 110 en dirección Madrid. El objetivo, no parar hasta encontrarse. «Liberamos cerca de 4.000 vehículos y los dos batallones no se encontraron hasta las doce, para dar por finalizado el embotellamiento una hora después».

Inicialmente se comenzó quitando la nieve para liberar a los vehículos, llegando un punto en el que la situación obligó a limpiar la carretera con palas. Así se fueron sacando vehículos según se llegaba a ellos y derivándolos por vías de evacuación a Villacastín y San Rafael, dejando un carril derecho para ello. «La gente se siente indefensa, no suele ser habitual en el día a día estar ante una situación que no se controla, y agradecen la ayuda. Cuando te ven llegar se tranquilizan, porque pasar 20 horas en un coche no es plato de buen gusto para nadie», explica el comandante Trevín.

Para el correcto funcionamiento de todo, la Unidad Militar de Emergencias levantó dos bases logísticas, en San Rafael y Villacastín, donde dieron asistencia, limpiando también las vías de ambas localidades.

La otra cara de la AP-6

Un «test» de la labor diaria

Preguntado por qué hace la UME para estar preparada ante estos imprevistos, el comandante Javier Trevín lo tiene claro. «Para nosotros, situaciones como ésta son un test de lo que se prepara a diario». Una labor que les lleva cada día del año a salir fuera para reproducir las condiciones y escenarios que pueden encontrarse, yendo a carreteras de alta montaña y realizando ejercicios como recuperación de personas y vehículos. «Se describe la misión, se entrena y se evalúa», relata el comandante.

Desde su creación, en 2007, la UME ha intervenido activamente en numerosas nevadas, como recuerda el militar, como fueron los casos del temporal en la Autopista del Huerna, en la de Osorno o en localidades leonesas como Laciana y Villablino.

Eso sí, pronosticar cuándo va a tocar ponerse en acción no es fácil. «No opinamos sobre si teníamos que haber ido antes o después, en la situación actual es difícil averiguar cómo incidirá. Nosotros tenemos que estar a la espera y preparados, porque cuando llega el momento el protocolo dice que tenemos que estar saliendo en quince minutos como máximo».

Una labor que se resume en una estampa. La de la normalidad que llega fruto del intenso trabajo. En una despedida de entre dos personas que, pese a no conocerse, se entienden para salir del problema.

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