Despoblación y empleo, retos para un León con problemas

Conferencia desayuno del alcalde de Leon, Antonio Silvan, organizado por el Fórum Europa y presentado por la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.. /Juan Lázaro
Conferencia desayuno del alcalde de Leon, Antonio Silvan, organizado por el Fórum Europa y presentado por la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.. / Juan Lázaro

Silván llama a las instituciones para que respalden a León y aporten soluciones realistas a problemas incuestionables

J.C. | N. BARRIO León

El discurso de Antonio Silván este martes en el Fórum Europa de Madrid no se ha quedado únicamente en los aspectos más positivistas. Ni mucho menos.

El alcalde de León ha mostrado su vertiente reivindicativa sin ocultar los problemas que salen al paso de una ciudad y una provincia que quieren, por derecho, ganarse un futuro mejor.

En sus palabras no hubo en esta jornada ni conformismo ni complacencia con lo logrado. Todo lo contrario. «Cada paso es un estímulo para seguir trabajando. Porque León, y hoy lo digo aquí claramente, de forma paralela a estos importantes activos, tiene también algunos importantes desafíos que afrontar el futuro».

Y a renglón seguido ha añadido: «Problemas que no son exclusivos, sino compartidos por una parte importante del interior peninsular. Me refiero a la despoblación y el envejecimiento».

«Esta crisis demográfica conlleva problemas inducidos como la pérdida de pulso económico, la pérdida de capital humano o un incremento de los costes medios por persona de los servicios públicos», ha remarcado ante el abarrotado auditorio.

Las cifras del desencanto

En ese marco del Nueva Economía Fórum Silván ha recordado que estos problemas «tiene cifras, siempre frías pero que reflejan una realidad en personas, en proyectos de vida, … Desde principio de siglo la provincia ha perdido 34.000 personas, el 7% de la población, y un dato muy importante y de trascendencia, la pérdida de población se ha producido especialmente en los segmentos de edad entre los 20 y 40 años».

Además ha incidido en que «cada persona que deja León es un paso más hacia un punto donde los esfuerzos requeridos para revertir esta situación se incrementarán exponencialmente. Debemos mirar al futuro con esperanza. Aún estamos a tiempo. La solución no es fácil ni inmediata. Pasa por el diagnóstico: la fotografía de la realidad… y por la terapia: actuaciones que reviertan la tendencia demográfica».

Ha sido a renglón seguido cuando Antonio Silván no ha tenido reparos en pedir ayuda: «Necesitamos ayuda. La necesitamos y la pedimos de manera humilde y leal pero siendo conscientes de que es una petición justa y necesaria. Por supuesto, desvinculada de comparativas perniciosas con otros territorios hermanos de España y alejada de cualquier privilegio, basado en hechos históricos, que no tienen ningún sentido como base de reclamaciones en una sociedad del siglo XXI en la que las necesidades de las personas y no otra cosa ha de ser la clave de la decisión a tomar».

Petición de ayuda

Y ha insistido: «Necesitamos ayuda. Necesitamos la ayuda del Gobierno de España de manera directa y también para conseguir la atención y preocupación de las autoridades europeas sobre esta cuestión. Geográficamente, España no forma parte del cuerpo central de Europa, somos una península, y ello implica una serie de consecuencias poblacionales que no sufren otros territorios».

«Necesitamos ayuda del Gobierno de España, pero igualmente del resto las administraciones del Estado, muchas de ellas aquí presentes. … Querido Presidente de la Junta de Castilla y León esta música de la despoblación nos suena más de lo que a todos nos gustaría… Y también, claro que sí, necesitamos la ayuda del sector privado, de los empresarios, a quienes invito a explorar nuestra tierra como una oportunidad para invertir y para consolidar proyectos empresariales ligados a nuestra realidad productiva».

«No requeremos de una serie de parches que atenúen la tendencia. León, y muchas zonas del interior peninsular, necesitamos un plan integral y agresivo, que cuente con la participación del Estado y, por supuesto, de la Unión Europea, y que contenga iniciativas… entre otras, relativas a la fiscalidad de las empresas, al impulso de infraestructuras y sectores estratégicos, al incentivo de la natalidad o al retorno de nuestros emigrados», ha remarcado.

Por todo ello ha remarcado la necesidad de «un plan que ayude a corregir el amplio desequilibro existente entre el interior y la periferia peninsular. Un plan cuyas consecuencias positivas no se limitarán en exclusiva a los territorios objetivo y al problema tratado, sino que serán parte de la solución para otros grandes problemas que ha de afrontar la nación: la sostenibilidad de los servicios públicos fundamentales, la reducción del coste medio de los servicios públicos y la consecuente mejora en las necesidades de financiación de las autonomías y entes locales, o, por citar uno más, el cuidado y mantenimiento de nuestro sistema de pensiones».

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