Cronista popular, hijo de León

El periodista Fernando Ónega recibió el título de Hijo Predilecto de la provincia de León en un acto en el que exaltó su cariño por una tierra por la que padece 'leonesitis'

Fernando Ónega muestra la insignia que le acredita como hijo predilecto. / Sandra Santos/Peio García
N. BARRIO León

Enfermo de 'leonesitis', con el análisis de médicos, curas y psicólogos presente y con la única prescripción facultativa de mantener una dieta rica en productos de León (incluso desayunando mantecados de Astorga y rosquillas de anís) y grandes dosis de amor a la tierrina. Así se presentó el periodista Fernando Ónega en el día en el que ha sido nombrado hijo predilecto de la provincia de León, en un acto que llenó la Casa Botines de figuras destacadas de la sociedad leonesa, así como familiares del homenajeado.

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Gallego de nacimiento pero leonés de amor profundo, el reconocido cronista de Onda Cero comenzó la jornada firmando en el libro de visitas de la Diputación de León, donde estuvo acompañado del presidente Juan Martínez Majo, del alcalde de León Antonio Silván y de los diputados provinciales. Así, quiso leer su dedicatoria en la que asumió la «gran responsabilidad» de hablar de León siempre que pueda y «defender siempre sus intereses».

Una vez realizado el acto protocolario, la comitiva se dirigió a la Casa Botines para llevar a cabo el nombramiento. Así, fue Juan Martínez Majo el que presentó al reconocido periodista, sobre el que aseguró que «siente León en el corazón y siempre supone un chorro de autoestima para esta tierra».

En esta línea, Majo declaró que «esperábamos con impaciencia este día, en el que agradecemos el afecto y el cariño con el que hablas de nuestra tierra».

A continuación, la megafonía pasó a reproducir algunas cartas leídas por Ónega en la radio en las que exalta León, una provincia «que es una pasada» como defendió, en la que «su riqueza permite pasar de verdes prados al páramo, y de tierras de campos a los rojos del Camino».

'Leonesitis' de amor a la tierrina

Era el turno del nuevo hijo predilecto de León. En una intervención tan tierna como sincera, Fernando Ónega desplegó su prosa en la que no dejó de lado el humor. Así, explicó que tras visitar a varios profesionales entre los que se incluían médicos, psicólogos e incuso un sacerdote, su salud se veía afectada por una «profunda y crónica 'leonesitis'».

El remedio era sencillo. Bastaba con seguir manteniendo «un gran amor a la provincia que extrañamente no da celos a mi mujer» y una dieta rica en productos de León, entre los que incluir botillo, mantecados, chanfaina y demás tesoros culinarios.

Ganándose el cariño del público, se sinceró al afirmar que lo que realmente le producía el nombramiento, además de orgullo, era «un poco de acojone».

Juan Martínez Majo entregó al periodista un diploma de hijo predilecto y una insignia con los que el nombramiento era un hecho.

El acto terminó con la interpretación del Himno a León por parte del Orfeón, en un acto en el que Fernando Ónega confesó su «pecado mortal» que le hace hijo de León para siempre.

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