La crónica negra del 2017

La provincia de León ha vivido un año marcado por los sucesos | Accidentes mortales, asesinatos, atropellos y desapariciones trágicas han salpicado los últimos 12 meses

La provincia de León cierra un 2017 marcado por la tragedia y la crónica negra. / Noelia Brandón
RUBÉN FARIÑASLeón

La provincia de León cierra un 2017 marcado por la tragedia y la crónica negra. Desapariciones con dramático final, accidentes mortales y algunos asesinatos han sembrado de tristeza estos últimos 12 meses.

Apenas se había iniciado el año y La Seca de Alba se teñía de luto. El 2 de enero, dos jóvenes localizaban el cuerpo sin vida de Florentina García tras cinco días de búsqueda de esta octogenaria que había desaparecido.

El 6 de febrero, la tragedia se desplazaba a Valverde Enrique. Otro anciano, Pedro Ramos, era localizado por un vecino que participaba en las labores de rastreo de este vecino cuya pista se había perdido días atrás

León vivía con conmoción y el peor resultado otras dos desapariciones. El 25 de septiembre, en el municipio cántabro de Potes, era hallado el cuerpo, en las aguas del río Deva, de Elvira Pablos, una trepalense de 87 años que participaba en una excursión de su parroquia. Y, el 7 de noviembre, en La Nora del Río se localizaba sin vida a María Ángeles, cerca del lugar donde acudía a pasear.

La tragedia sobre las vías del tren

Las vías del tren se han cobrado tres víctimas en la provincia en este 2017. Quizá el que más repercusión tuvo fue la muerte del joven Iván, en León capital. Había salido del colegio en bicicleta y nunca volvió a su casa. El triste final se produjo el 19 de febrero, cuando su cuerpo aparecía sobre junto a la línea férrea en la zona de Michaisa.

Tan solo un mes después, el ferrocarril se cobraba otra vida en Santovenia de la Valdoncina. El 24 de marzo, un aparatoso accidente provocaba que un tren arrollara el vehículo de un hombre, natural de La Aldea, y acabara con su vida.

Y, a tan solo un kilómetro de la estación de Astorga, un hombre de 75 años también fallecía tras ser atropellado por un convoy. Los hechos ocurrieron el 13 de octubre.

Accidentes fatales

Tres accidentes han llevado el luto a León durante los últimos meses. El 18 de abril, un cazador fallecía en Jiménez de Jamuz al recibir un disparo en el abdomen. El hombre, de 71 años, recibía una bala sin intención de su compañero de rececho.

La cascada de Nocedo de Curueño era el escenario de la tragedia el 26 de junio. Un joven que hacía la Ruta de las Hadas se despeñó y fallecía en el momento. Las labores de rescate del cuerpo requirieron de cuatro horas de intervención.

Uno de los accidentes más recordados del año tuvo lugar en la prueba deportiva del Rally de Sariegos. Un Opel Kadet se salía del recorrido, el 28 de octubre, y atropellaba a una mujer de 24 años que se encontraba admirando la competición.

El dolor de un asesinato

La crónica negra de 2017 registraba también dos asesinatos en León capital. En apenas una semana, un hombre fallecía a las seis de la madrugada del 14 de agosto tras recibir una puñalada en un centro de ocio de Mariano Andrés.

Y, el día 19 del mismo mes, un atracador asestaba una cuchillada mortal al marido de su víctima, de 60 años, en la calle Marqués de Santillana. El suceso conmocionó a San Andrés del Rabanedo al tratarse de una pareja, conocida en la zona, y que estaba dando un paseo nocturno.

En el propio hogar

Desde la cárcel gallega de Teixeiro, el 14 de abril se producía otro suceso. El asesino de Roberto Larralde aparecía muerto en su celda boca abajo. José Ramón Vega había sido condenado a 21 años de prisión por el crimen.

El 1 de agosto, un hombre fue encontrado sin vida la calle San Juan del céntrico barrio leonés de .Un varón de 40 años era localizado en su propia vivienda tras acudir a la misma un amigo que hacía tiempo que no le veía.

Una trágica noticia despertaba a los vecinos de la pequeña localidad de Santibáñez de Valdeiglesias el pasado 8 de noviembre. Una anciana fallecía en el interior de la vivienda que compartía con su hermano al propagarse un incendio en la habitación donde se encontraba durmiendo.

Fruto de una intoxicación por el mal funcionamiento de un brasero, ha sido la última víctima de este 2017. Se trataba de una mujer de 76 años de Velilla de Valderaduey.

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