Castilla y León registra casi 10.000 'ninis' menos que hace una década mientras que en España hay 30.000 más

Grupo de niños sentados./
Grupo de niños sentados.

CCOO y UGT coinciden en que el buen dato refleja la «salida masiva» de jóvenes de la Comunidad y exigen medidas reales frente a estas «víctimas» del mercado laboral

ICAL León

El número de jóvenes de entre 16 y 29 años que ni estudian ni trabajan (ninis) se situó en Castilla y León en los 47.500 durante el tercer trimestre del año, en datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), facilitados por el INE a Ical, una cifra que supone 9.600 menos que en el mismo periodo de 2007, con el mejor registro de los diez años para ese trimestre. El “positivo” dato contrasta con la cifra para el conjunto nacional que contabilizó 1.325.900 ‘ninis’ entre julio y septiembre, 30.000 por encima de los contabilizados hace diez años.

La evolución porcentual de este colectivo, siempre según el INE, refleja que Castilla y León fue la tercera autonomía en la que más mermaron, un 16,8 por ciento respecto a 2007, frente al crecimiento nacional del 2,3 por ciento; y sólo superado por el País Vasco, donde se redujeron un 26,6 por ciento; y La Rioja, con una rebaja del 20,7 por ciento En estas autonomía había 35.300 y 7.300 ‘ninis’ en esos meses. En el extremo opuesto se situó Navarra (16.600), donde crecieron un 62,7 por ciento; y Extremadura (41.300), con un avance del 27,1 por ciento. La autonomía con más volumen absoluto de ‘ninis’ era Andalucía, con 326.600 seguida por Cataluña, con 222.900.

El número de ‘ninis’ se contrajo durante el último año un 6,3 por ciento en Castilla y León y un 6,6 por ciento en el conjunto nacional, según se desprende de la EPA.

Cabe destacar también que un análisis publicado esta semana por Asempleo sobre el colectivo de ‘ninis’ de entre 16 y 25 años, aseguraba que su número había regresado a niveles previos a la crisis, por la mayor probabilidad de encontrar un empleo, eso si, “temporal y en los sectores del comercio, reparación y hostelería”. El documento indicaba que el porcentaje de `ninis’ de esa franja de edad era muy inferior en la Comunidad respecto a España, con un porcentaje del 10,8 por ciento de la población, casi un punto por debajo del 11,7 por ciento en el conjunto nacional.

Buscarse la vida

Las responsables de Juventud de CCOO y UGT en Castilla y León, Sheila Mateos y Ana Isabel Martín, respectivamente, coincidieron en que esos aparentemente “buenos” resultados, reflejan sin embargo una “salida masiva” de jóvenes de la Comunidad, para poder buscarse la vida, junto a un aumento de la contratación precaria, temporal y a tiempo parcial del colectivo en esas fechas. Mateos y Martín rechazaron el término despectivo de ‘ninis’ para este colectivo y la primera consideró a estas personas “víctimas” del mercado laboral, y la ugestista, les definió como “jóvenes sin oportunidades”.

La secretaria de Juventud y Salud Laboral de CCOO, Sheila Mateos, denunció que la cifra está “maquillada” porque “muchos de los jóvenes han salido de la autonomía para buscar un empleo y por eso ha descendido” del índice de ´ninis’ por debajo del once por ciento y a cifras pre crisis.

Mateos asumió que una parte de la bajada del número de ‘ninis’ responde a un crecimiento de la contratación, pero sentenció que se trata de empleos de temporada y denunció que el 90 por ciento de los contratos al colectivo son temporales y un 88 por ciento, lo que es aún peor, a tiempo parcial. “A pesar de que se haya reducido el índice de ‘ninis’ no se les está dando una oportunidad viable para la inserción laboral, los empleos que consiguen son precarios y difíciles”, dijo.

La dirigente sindical lamentó también que cerca del 80 por ciento de los jóvenes que acaban de terminar sus estudios “no han encontrado su primer trabajo” y los que lo han logrado entran en prácticas para acabar su formación pero se convierten en “mano de obra barata para las empresas, que cubren así sus necesidades no las del aprendiz”. “La línea que separa las práctica laborales de la mano de obra barata es muy fina; los jóvenes quieren ante todo trabajar para adquirir experiencia y asumen ser mano de obra barata porque lo necesitan”, criticó.

Falta de oportunidades

La secretaria de Igualdad y Juventud de UGT en la Comunidad, Ana Isabel Martín, afirmó también que la cifra de descenso de ‘ninis’ en Castilla y León es reflejo de la falta de oportunidades de esta tierra que ha provocado que un gran número haya tenido que abandonar la Comunidad, lo que se constata también en el avance constante de la despoblación. “Estas cifras pueden ser positivas para la Administración porque bajan pero no son objetivas”, dijo.

Ana Isabel Martín también comentó que el empleo que se crea carece de estabilidad, es temporal a tiempo parcial y se limita a periodos muy cortos, a lo que se suma que el empresario, con la reforma laboral, “puede hacer lo que quiera con la excusa de los beneficios, rescindir contratos y bajar salarios”. “En Castilla y León no tenemos mucha industria, el poco trabajo que hay es de poca calidad y a esto se suma la poca conciencia empresarial, por lo que no nos queda otra que irnos a buscar nuestro desarrollo personal fuera”.

Sin dinero no hay familia

En este contexto, Sheila Mateos denunció la fata de medidas para atajar la situación de estas “víctimas del mercado laboral” que si quieren trabajar solo pueden acceder en prácticas o formación, en régimen de “explotación”. Así, exigió oportunidades reales de empleo para los jóvenes y que la inspección de trabajo actúe frente a estas prácticas abusivas. Aseveró que hay que “mover la Garantía Juvenil y empezar a tomárselo en serio para logra la inserción laboral del colectivo. “Las cifras de descenso del número de ‘ninis’ en Castilla y León son un espejismo; antes los jóvenes lograban empleos de a al menos un año o indefinidos y ahora van un mes y eso con suerte, concluyó.

La portavoz de UGT denunció que en Castilla y León no se sabe atajar el problema demográfico y razonó que “sin una estabilidad económica es imposible aumentar la familia”. En este contexto, exigió una derogación de la reforma laboral; la introducción de nuevas fórmulas de contratación como el relevo, para no tener que trabajar hasta los 67 años y otorgar oportunidades a los jóvenes; y por bonificaciones para la inserción del colectivo. Por último, exigió el desarrollo de la Garantía Juvenil porque “la hemos aplicado tarde mal y nunca” para lo que demandó la participación directa en el diseño de medidas con los agentes sociales.

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