Tres autonomías exaltan en León sus sistemas educativos como base para un pacto nacional

Los tres consejeros, junto al secretario de Estado en León. / Noelia Brandón / Campillo

Los consejeros de Galicia, Asturias y Castilla y León y el secretario de Estado de Educación se dan cita en León para poner en común sus sistemas, corrigiendo lo mejorable y extendiendo lo que de bueno tiene cada método al resto del país

NACHO BARRIO León

El entendimiento entre los tres, más allá del color político, era palpable. «Es un ejemplo higiénico y saludable de entendimiento y diálogo», defendió el consejero de Eduación de la Junta, Fernando Rey, a cuenta de la cumbre que tiene lugar en León entre los tres consejeros de Educación de Galicia, Asturial y Castilla y León. Pero la realidad, más allá de estas palabras, vino con los tres momentos en los que cada uno remarcó el papel de su tierra en la relación histórica entre los tres territorios, tirando todos de cierta ironía, exaltando los datos apropiados para llevar el ascua a la sardina autonómica que tocara. Se entendían, también en la broma.

El Palacio del Conde Luna de la capital es el escenario en el que el jueves y el viernes los consejeros de Educación de las tres comunidades y sus equipos se reunen para poner sobre la mesa sus sistemas, ver qué se puede mejorar y qué capítulos merece la pena afianzar.

La batuta de director de esta orquesta la llevaba el secretario de Estado de Educación, Marcial Marín, que aplaudió a las tres comunidades autónomas en su labor educativa. «En León se reúnen tres comunidades que lo están haciendo muy bien», defendió, al tiempo que no dudó en apuntar que «las tres autonomías comparten su “enfoque a la educación rural”, así como retos comunes, como los proyectos de digitalización, el plan de conectividad de escuelas».

Aportar ideas

Y en el ambiente, una idea ambiciosa que no tardó en materializarse en palabras: La intención de que lo que se hable en León sea extrapolable al resto del país. «Toca aportar ideas y consenso para mejorar la educación de España a través de un pacto de Estado social y político por la educación», aseguró Marín, añadiendo que «queremos que participen todos los grupos parlamentarios, los sindicatos y las comunidades».

Por su parte, el consejero de Educación de la Junta de Castilla y León, Fernando Rey, hacía de doble anfitrión como habitante de la Comunidad y leonés de nacimiento. Las intenciones eran claras. «Queremos mirar al futuro para mejorar el sistema educativo, pero debemos hacerlo de la mano», aseguró Rey. Recordando el entendimiento «higiénico entre ambas comunidades», hizo bandera de que «el Principado está gobernado por el PSOE, Galicia por el PP y Castilla y León también, lo que no impide que nos entendamos».

Entrando en materia, Fernando Rey aplaudió «los esfuerzos ímprobos» del Ministerio para crear «un pacto que coloque el sistema educativo del país a la vanguardia», como tampoco obvió que la prestación del servicio público de educación que se lleva a cabo en la Comunidad «tiene seriedad y rigor, realizándose con gran eficiencia pese al nivel de renta».

Debilidades y fortalezas

En su intervención, su homólogo asturiano, Genaro Alonso, fue un paso más allá defendiendo que esperaba que «esta cita sea el preludio de un acuerdo ansiado que dé estabilidad legal al sistema educativo y permita desarrollarlo, porque no podemos estar cambiando las leyes orgánicas cada poco tiempo».

Desde el lado gallego, Román Rodríguez exaltó las similitudes entre las tres comunidades, con grandes cifras en lo que a población rural se refiere, y esgrimió que «una buena práctica para la mejora del sistema educativo compartir nuestros puntos débiles y puntos fuertes».

Especial será el esfuerzo en poner en común las políticas educativas con respecto a la escuela rural, la FP, la universidad y la atención a la diversidad, desde un entendimiento que este viernes tendrá su traducción en conclusiones.

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