El atractivo tributario de León

El atractivo tributario de León

Madrid es el territorio con más ventajas, mientras que Aragón hace auténticos esfuerzos para presentar una imagen de alta presión tributaria

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Para moverse en medio de la fiscalidad española hay que tener a mano un buen GPS. No es fácil. Hay una legislación básica del Estado, las comunidades autónomas tienen amplias facultades para incrementar la presión fiscal en la práctica totalidad de los impuestos directos –los que gravan la renta de las personas, el patrimonio o la transmisión de este– y el País Vasco y Navarra tienen competencias para elaborar su propia legislación. Un auténtico laberinto lleno de escalas de gravamen, deducciones y bonificaciones diferenciadas.

Tampoco es fácil establecer comparaciones, porque si bien algunos territorios ofrecen una baja presión fiscal en algún impuesto, lo endurecen en otros. Pese a ello, un reciente estudio realizado por la firma Cuatrecasas permite apreciar que Castilla y León tiene cierto atractivo en términos tributarios al ofrecer algunas ventajas respecto a otros territorios en determinados tributos. En general, la comunidad autónoma se sitúa en el promedio de todas ellas, pero trata mejor que otras las rentas de sus ciudadanos. De hecho, es junto, con Madrid, la única comunidad con un tramo autonómico inferior al estatal, si bien el tipo marginal para las rentas más altas es medio punto superior al madrileño.

Atracción de contribuyentes

Precisamente Madrid es la comunidad que ofrece el tipo más bajo, con el 43,5%, en lo que representa una clara estrategia de atracción de contribuyentes de ingresos elevados, que suele coincidir también con los de mayor poder de adquisición e incluso con los que mayor poder detentan a la hora de tomar decisiones. La estrategia de Madrid es clara. Puestos a escoger, el Ejecutivo de esa comunidad ha optado por configurar una oferta tentadora, con el objetivo de sumar el atractivo fiscal al lógico efecto de imán que ejerce siempre la capital. De ahí que a un tipo bajo en el IRPF se suma también un trato benévolo en las herencias y un ‘gratis total’ en el caso del Impuesto de Patrimonio. Madrid es la única comunidad que no cobra este impuesto.

En este tributo, Castilla y León se sitúa en el promedio de las comunidades autónomas, con algunas reducciones, con condiciones, sobre la normativa estatal y la exención de tributar a los patrimonios protegidos (discapacitados). Unas ligeras ventajas que, sin embargo, se ven eclipsadas por la cercanía de la comunidad madrileña, mucho más benevolente.

Ventajas para los herederos

Algo similar ocurre en el impuesto de sucesiones, donde los herederos castellanos y leoneses tienen algunas ventajas en términos relativos en comparación con el promedio del conjunto del país, al incorporar reducciones significativas en el gravamen. Lo herederos disfrutan de una reducción fija de 60.000 euros y otra variable marcada por el resultado de la diferencia entre 400.000 euros y la suma de reducciones a que tengan derecho según la normativa del Estado.

Por el contrario, en el tributo que grava las donaciones entre vivos, Castilla y León se sitúa entre las comunidades con plena sujeción al impuesto sin beneficios fiscales significativos. Otras autonomías, en cambio, aplican una serie de beneficios que prácticamente eliminan el gravamen. En entre ellas, otra vez Madrid, que aplica bonificaciones del 99% cuando la donación se produce entre familiares.

Por todo ello, 270 contribuyentes de Castilla y León con las rentas más altas cambiaron su residencia a Madrid en seis años, comunidad que gracias a sus excepciones fiscales atrajo a 2.642 ricos, más de la mitad de los 4.457 que se desplazaron de una comunidad a otra de España, según un reciente estudio de Fedea. Sin embargo, Castilla y León también tiene cierto atractivo desde el punto de vista fiscal, dado que en el mismo periodo llegaron a la comunidad 115 ricos, 71 de ellos, madrileños.

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