La Aemet prevé lluvias, con una probabilidad del 60%, de jueves a domingo en Semana Santa

La Aemet adelanta las previsiones de primavera./Rubén Cacho
La Aemet adelanta las previsiones de primavera. / Rubén Cacho

El pasado invierno fue el séptimo más frío y el mes de febrero el tercero con temperaturas más bajas en lo que se lleva del siglo XXI, sólo superados por 2005 y 2012

ICAL

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) prevé para los días centrales de Semana Santa la llegada de un frente procedente del Atlántico que podría dejar lluvia en un porcentaje de un 60 por ciento desde el jueves al domingo. Así lo señaló hoy el delegado de este organismo en Castilla y León, Juan Pablo Álvarez, en la presentación del balance de las características climáticas del invierno.

En su intervención explicó que de Lunes a Miércoles Santo no está previsto que existan problemas respecto a las precipitaciones pero sí a partir del Jueves Santo y Viernes Santo, «donde hay que poner un poco de incertidumbre en la predicción». Además, también está previsto que se den lluvias al final de la presente Semana de Pascua, especialmente el Viernes de Dolores y el Domingo de Ramos.

En cuanto a las temperaturas, en los primeros días de la Semana de Pasión irán subiendo tanto las máximas como las mínimas con valores normales e incluso un poco superiores a los que se dan en primavera. «Lo que no esperamos de Lunes a Miércoles Santa en un 80 por ciento de probabilidades es que se produzcan entradas de aire frío aunque sí de humedad desde el oeste y serán días agradables y el viento no causará problemas», sostuvo.

«El Jueves Santo pienso que puede ser el primer día de aumento de la nubosidad con la entrada del frente Atlántico y un 60 por ciento de posibilidad de precipitaciones. Luego está la cuestión de la incertidumbre de lluvia para el Viernes Santo, sin poder precisar aún si será por la mañana o por la tarde. Esa es la duda en estos momentos», agregó el metereólogo.

En cuanto al balance de las características climáticas del invierno, una vez que hoy martes entra de forma oficial la primavera a las 17,15 horas, Juan Pablo Álvarez, dijo que ha sido «en general húmedo y frío” en toda la Comunidad, siendo diciembre «normal», enero «cálido» y febrero «muy frío», con temperaturas especialmente bajas los 14 primeros días del último mes invernal. El pasado invierno fue el séptimo más frío y el mes de febrero el tercero con temperaturas más bajas en lo que se lleva del siglo XXI, sólo superados por 2005 y 2012.

La temperatura media en los tres meses invernales en Castilla y León fue de 4,2 grados, lo que supone 0,4 grados menos que la media de 1981 a 2010. En cuanto a la precipitaciones el promedio fue un 11 por ciento con 138 litros por metro cuadrado cuando lo habitual en esta época es de 125 litros. «Teniendo en cuenta toas las estaciones medidoras de la Comunidad, la precipitación de lluvia registrada estos tres últimos meses se situó en torno a un 15-18 por ciento superior a su promedio», concretó Álvarez.

Invierno con frío y lluvia

El responsable en Castilla y León de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) resumió que el pasado invierno se ha caracterizado en cuanto a las temperaturas por un balance «muy frío», especialmente en el sur y suroeste de la Comunidad. «Tanto los registros máximos como los mínimos se han situado por debajo de lo normal, y debido sobre todo a las temperaturas registradas en febrero, el mes más frío del periodo, con un mayor número de días de helada, un total de 58 que supera el promedio, y de nieve. No obstante hubo algunas mínimas muy altas que han superado valores históricos y son ya efemérides», expuso.

En cuanto a las precipitaciones de lluvia, el número de días donde se registraron se situó próximo a su valor normal, pero el de días donde nevó fue de algo más de doble del promedio, elevándose a la cifra de 31, siendo superado solo por el invierno de 1985-1986 con un día más. Por su parte, las lluvias correspondieron a un invierno considerado «húmedo» y la mayor parte estuvieron comprendidas entre 123 y 240 litros por metros cuadrado, que contrasta con los valores del año anterior (entre 70 y 170), pero sin llegar a alcanzar los registros del invierno 2015-2016 (entre 180 y 310).

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