27.652 leoneses se enfrentan al desafío del 1-O

Imagen de una manifestación en Barcelona.

Esa es la cifra de leoneses emigrados a tierras catalanas que se encuentran distribuidos de la siguiente forma: 22.927 viven en Barcelona, 2.457 en Tarragona, 1.563 en Girona y 705 en Lleida

VÍCTOR VELA

Está Marta, que dejó Zamora para trabajar como educadora en Barcelona. Está Carlos, que se marchó de Almazán (Soria) y ahora es sanitario en el Servicio de Emergencias de la ciudad condal. Está Marta, abulense y abogada en Vilanova i La Geltrù (Barcelona). Está también Álvaro, ingeniero informático de León que hizo la maleta camino de Cataluña. O José Luis, abogado segoviano en Barcelona. Y así, hasta 121.416 personas nacidas en Castilla y León, inscritas en los padrones catalanes, que viven de forma directa -en su día a día, en su vida cotidiana- el desafío independentista catalán. Ellos, que eligieron Cataluña como lugar para vivir, presencian desde primera línea la convocatoria ilegal del referéndum del domingo, a la espera de las consecuencias que pueda traer el 1 de octubre (el 1-O).

El Instituto Nacional de Estadística (INE) y la entidad catalana homóloga (Idescat) consignan que en Cataluña residen 121.416 personas nacidas en Castilla y León, la segunda colonia más relevante después de la andaluza (582.643), y por encima de la extremeña (120.113) o la vecina aragonesa (97.432). Hay más castellanos y leoneses viviendo en Cataluña que en toda la provincia de Soria (90.040) y casi tantos como los que residen en la capital leonesa (126.192). Y eso que la cifra no ha hecho otra cosa que caer en los últimos años: en lo que va de siglo, casi 30.000 personas menos. Eran 151.437 en el año 2000.

Pero la contribución de Castilla y León no es solo demográfica, sino también económica, puesto que la mayor parte de las migraciones que desde la Meseta desembocaron en Cataluña tenían una motivación económica. «Entre 1950 y 1970, los movimientos migratorios interiores se convirtieron en el determinante principal de las crecientes diferencias regionales», concluye el libro ‘Estadísticas históricas de España’, coordinado por Albert Carreras y Xavier Tafunell. Cataluña, como recuerda el geógrafo Guillermo Ramírez en ‘Un ensayo sobre la población de Castilla y León’, ha sido el tercer gran polo de atracción para la migración castellano y leonesa. Por delante se sitúan Madrid y el País Vasco, pero la creciente industrialización catalana y la conexión ferroviaria por la línea de Ariza (hoy desaparecida) promovieron esos flujos hacia Cataluña.

Aunque el principal éxodo se produjo en la posguerra (con el trasvase de activos desde la agricultura hacia la industria), el fenómeno ya se podía detectar a finales del siglo XIX. José Andrés Gallego, en ‘Historia general y de España’, recuerda que durante los dos últimos decenios del siglo XIX, la industria textil y química de Cataluña (junto a la siderurgia vasca) fueron un importante aliciente para los habitantes del interior. El fenómeno se acrecentó entre 1900 y 1931, acuciado por la creciente mecanización cerealista y también por la crisis de la filoxera en las zonas vinícolas. La crisis económica que desde 2007 sacude España también ha influido y, aunque el destino principal suele ser Madrid, también Barcelona ha atraído a profesionales en busca de un futuro. En los últimos tres años, 7.650 castellanos y leoneses se mudaron a Cataluña (y 6.215 vinieron aquí).

La provincia de León es la que más aporta en el ‘exilio’ a tierras catalanas. Un total de 27.652 leoneses viven en Cataluña con una distribución dispar entre provincias. 22.927 emigraron a Barcelona, 2.457 lo han hecho a Tarragona, 1.563 residen actualmente en Girona y sólo 705 optaron por irse a vivir a Lleida.

Álvaro Brandón, un leonés que reside en Barcelona, vive esta semana «como otra más, como una cualquiera», aunque cada noche hay caceroladas y manifestaciones. Este ingeniero informático observa a los catalanes «muy descontentos con el Gobierno» y cree que los que están a favor del ‘no’ están «desaparecidos». Tiene claro que votaría a favor del ‘no’, aunque cree que deberían sentarse a hablar y «esto no va a parar después del 1 de octubre». En la provincia barcelonesa, donde vive Álvaro, residen 22.927 personas nacidas en León.

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