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La Junta descarta la León-Braganza y aboga por una variante que libere el paso transfronterizo

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Juan Carlos Suárez-Quiñones, este miércoles en León. / N. Brandón

  • Suárez-Quiñones remarca que la Junta no está en la autovía y advierte que su objetivo es un impulsar esta infraestructura para desatascar el cuello de botella que existe en Rihonor de Castilla

La autovía León-Braganza ni es una prioridad ni está entre los objetivos de la Junta de Castilla y León. Así lo ha remarcado este miércoles el consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, que ha advertido de que se trata una infraestructura “en la que no está” la administración autonómica.

Quiñones entiende que la conexión entre Braganza y Castilla y León está garantizada a través de los actuales viales, entiendo que no es prioritario la realización de una autovía de cuatro carriles de alta capacidad. “La autovía de alta capacidad no es algo en lo que esté al Junta. Estamos en las cosas que vemos posible”.

En este sentido, la consejería de Fomento lo que si va a impulsar en el marco de esta legislatura es en la mejora de la carretera que une Puebla de Sanabria con Rihonor de Castilla para dotarla de las condiciones de seguridad adecuadas, permitiendo permeabilizar la zona de afluencia de Braganza que cuenta con más de 130.000 habitantes.

Nueva infraestructura

En paralelo, la Junta entiende necesario dar un impulso a la construcción de una variante internacional que bordee el pueblo de Rihonor de Castilla y permita, sin que sea vía de alta afluencia, absorber los grandes tráficos en esta zona convertida en un cuello de botella que lastra la evolución del corredor León-Braganza.

“Eso lo vamos a hacer y vamos a seguir insistiendo desde la Junta de Castilla y León. Las autoridades portuguesas están en la misma línea y ahora nuestro objetivo es alcanzar el compromiso del Gobierno para que plasme su ayuda en material documental”, concluyó el consejero.

Precisamente, en la cumbre hispanolusa de la semana pasada la conexión entre León y Braganza pasó de perfil en el marco de los acuerdos adoptados en materia de infraestructuras, dando prioridad a otros corredores como el de Aveiro con Salamanca o el de Oporto-Vigo.

La autovía

La autovía estaba concebida como un nuevo corredor internacional capaz de unir la ciudad de Oporto con el norte de Europa, tanto por carretera como a través de las autopistas del mar desde los puertos del norte de España (Gijón, Santander o Bilbao).

Esta obra acabaría con la actual incomunicación, sería un eje transfronterizo e internacional que estructuraría el Noroeste peninsular y canalizaría un gran tráfico de mercancías hasta los principales puertos del Cantábrico.

Es más, la Cámara Municipal de Braganza en su día estimó que captaría hasta un 40% del tráfico pesado que ahora sale por Verín o Salamanca hacia Europa, con un ahorro en distancia entre setenta y cien kilómetros en el recorrido de Oporto a Irún.