Leonoticias

Los trabajadores leoneses de los contact center cuelgan los cascos

Un instante de la concentración de este lunes.
Un instante de la concentración de este lunes.
  • La huelga convocada a nivel nacional lleva a las plantillas de las empresas de teleoperadores de León a manifestarse durante una hora frente a la Subdelegación del Gobierno de la capital bajo el lema 'Colgamos los cascos'

Los trabajadores leoneses de los contact center cuelgan los cascos. Con las mismas reivindicaciones que no ven mejora los teleoperadores de toda España se ponen en pie de guerra para luchar por sus derechos.

En una jornada de huelga en la que pretender «parar el servicio de empresas como Movistar, Vodafone o el Banco Santander», los empleados de los call center de la capital han recorrido la plaza de la Inmaculada durante una hora «para hacernos ver». Los empleados aseguran que sin ellos «el servicio no funciona» y quieren hacerselo saber a las empresas y a la sociedad.

Los trabajadores de los contact center de la provincia se alían en León y secundan este lunes una jornada de huelga de 24 horas uniéndose así a la convocatoria realizada a nivel nacional ante la imposibilidad de haber alcanzado un acuerdo con la patronal en la negociación del convenio. La media de protesta está siendo secundada hasta el momento por un 70% de los trabajadores, según han señalado los sindicatos a la espera de la jornada de la tarde.

Solo en Castilla y León son 10.000 los trabajadores del sector, estando la mitad de ellos en León. Estas movilizaciones responden a la «postura intransigente» de la patronal en la negociación del nuevo convenio colectivo estatal de contact center que, desde que expiró en diciembre de 2014.

Los trabajadores denuncian unas condiciones «precarias» y piden un aumento de las jornadas laborales que actualmente son mínimas. «La mayor parte tenemos contratos de 4 o 6 horas y encima todos temporales», explica uno de los trabajadores. A su vez, denuncian que la mayoría de los contratos son temporales y es necesaria una estabilidad laboral por el bien de la empresa.

Otra de sus reivindicaciones es la reducción de los días de trabajo seguidos, que actualmente se sitúa en once jornadas sin descanso, algo que hace muy difícil la conciliación de la vida laboral y familiar.