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Un testigo protegido declara que la víctima saltó por la ventana y apoya la tesis de Larralde y el otro acusado

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Los dos acusados, este lunes, en la Audiencia Provincial.

  • Fiscalía y acusación mantienen la petición de siete años de prisión por entender que existen contradicionales de los testigos tras haber sufrido amenazas por los Larralde

  • La defensa asegura que no hay prueba alguna contra sus clientes, que son todo conjeturas y lamenta que se esté incriminando a uno de sus clientes por la fama que arrastra su apellido

  • Uno de los acusados reconoce que mantuvo una pelea con la víctima pero niega que lo lanzase por la ventana y exculpa a G. Larralde, que sólo paso buscando a una mujer

Inamovibles. Así se han mantenido las partes en el juicio contra dos varones, uno de ellos miembros del clan Larralde, acusados de un delito de homicidio en grado de tentativo presuntamente por lanzar a un varón por la ventana el 11 de noviembre de 2011 en el barrio de San Claudio.

Fiscalía y acusación han mantenido la petición de siete años de prisión y el pago de 300.000 euros de indemnización para cada uno de los dos acusados mientras que la defensa ha solicitado su libre absolución tras una vista oral marcada por las contradicciones entre los testimonios de hoy y los realizados durante la fase de instrucción.

Varios testigos que durante la declaración en sede policial sustentaban la tesis de la Fiscalía han refrendado este lunes en la Audiencia Provincial de León la versión que ofrecieron en una segunda e incluso tercera declaración en los Juzgados en la que señalaban no tener conocimiento si la víctima se cayó o fue tirado por la ventana.

Concretamente, el arrendatario de la vivienda en la que tuvieron lugar los hechos, actualmente en prisión, aseguró que no se acuerda de lo sucedido. “Fue hace cinco años y de aquella consumía mucho”, señaló durante su declaración, remarcando que no era consciente si la víctima se había caído o habías ido empujado por la ventana.

Por su parte, el propietario del inmueble que en su día dio aviso a la Policía Local recordó que el día de los hechos su inquilino llegó a su vivienda muy nervioso advirtiéndole de que la víctima se había tirado o le habían tirado por una ventana. “Primer me dijo que se había tirado y que estaba borracho y luego que creían que le habían tirado”.

Testigo clave

Sin embargo, el testigo clave de este proceso llegaría de la mano de un octogenario, vecino del barrio que, según su confesión, presenció como la víctima había saltado por una ventana el día de los hechos. “Se cayó de pie. Y escuché decir que ése cabrón se había escapado por la ventana”, señaló el varón. “Se levantó y cruzó la acera. Luego regresó a la casa con otra ropa diferente y entró en el portal”.

Posteriormente, según el relato de este testigo protegido que advirtió no él había solicitado la protección al entender que no la necesitaba, se fue a dormir hasta que “un rato después” su mujer le alertó de que había un hombre tirado en el suelo.

Mi mujer escuchó un ruido, como un gemido y ya vimos al hombre en el suelo por lo que llamamos a Emergencias”, señaló el testigo, que a preguntas de la acusación remarcó que en ningún momento se escucharon gritos ni para pedir auxilio.

Versión de los acusados

Un testigo que refrenda la versión de uno de los acusados, D. Diez, que si bien reconoció haber golpeado a la víctima con un palo en defensa remarcó que jamás arrojó al varón por la ventana. Durante su relató aseguró que fue a la vivienda a “pillar cocaína” y que estando allí llegó la víctima que le arrojó un vaso de cristal, saliendo de la vivienda por la cocina. “Yo veía la puerta de la casa y por allí no salió y luego ‘Toñin’ me dijo que iba caminando por la acera”.

Minutos más tardes, volvía al domicilio para lanzarle, según el relato del acusado, otro vaso y una botella de cristal ante lo que cogió un palo y le golpeó en el costado izquierdo, no sin antes agredir al inquilino de la vivienda por haberle dejado entrar. Luego, como la primera vez, se volvió a meter en la cocina. “Fue Toñín el que le vio en el suelo. Yo salí y ni miré. Lamentó lo que le ha pasado pero juro ante Dios que no he empujado a nadie nunca”.

Durante su declaración además exculpó el segundo acusado que advirtió que tan solo fue a ese inmueble en busca de una mujer, ya fallecida y que le suministraba la droga. “Preguntó por ella y se fue”. Y así lo remarcó G. Larralde, que en su defensa señaló que era “totalmente inocente. Yo no estuve allí para nada. Fue a buscar a un chica y me encuentro con todo esto”.

Por último y a pregunta de la Fiscalía, negó la coacción de los testigos por parte de su familia, recordando que su presencia en la Comandancia de la Guardia Civil de Armunia fue voluntaria después de que varios agentes le trasladasen a su hermano que le estaban buscando. “A mis padres nunca le notificaron nada. Yo estaba en Santander trabajando en la construcción hasta que me aviso mi hermano”.

Los dos acusados durante la vista oral de este sábado.

Los dos acusados durante la vista oral de este sábado.

Sangre en el alféizar de la ventana

Una vista oral en la que también prestaron declaración los dos agentes locales que llegaron en primer al lugar de los hechos, advirtiendo que durante una primera inspección ocular vieron sangre tanto en la pared como en el alféizar de la ventana así como en el palo con el que D. Díez agredió a la víctima.

Indicios contundentes que demuestran, a juicio de la Fiscalía, que la caída de la víctima no fue voluntaria al entender que no existía razón alguna para que se lanzase por la ventana por su propia voluntad y al creer “imposible” que tras recibir un golpe se levantase y se arrojase. Asimismo, la fiscal ha solicitado que se tengan en cuenta los antecedentes, el ambiente y la fama de G. Larralde, remarcando que varios testigos rectificaron su versión tras “recibir amenazas tanto de su familia como de él”.

Por su parte, la acusación particular también señaló que estaba comprobado que la caída por la ventana no fue un acto de “voluntariedad” aunque reconoció la existencia de la duda de “quién lo había realizado”.

«La fama de un apellido»

Para concluir, el letrado de la defensa advirtió de la existencia de “un vacío probatorio” ante una “falta de pruebas” por parte de la acusación, a la que acusó de no apoyarse en lo acaecido durante la celebración de esta vista oral, apoyándose en las pruebas y los testificales de la fase de instrucción. Además, no entiende cómo a la Fiscalía se le “paso por alto” citar como testigos a los agentes autores del atestado de los hechos.

En ese punto, incidió en el testigo del vecino que vio cómo la víctima saltaba de la ventana “voluntariamente” y se preguntó cómo había regresado al piso “si supuestamente ya le habían intentado lesionar”. De ahí que calificase los argumentos de la acusación como “meras conjeturas y lamentó que se estuviera incriminando a uno de sus clientes por la fama que arrastra su apellido”.

El juicio ha quedado visto para sentencia que se dará a conocer en las próximas semanas.

Herido

El herido, de nacionalidad colombiana 34 años, sufrió edema cerebral difuso, un hematoma subdural en el hemisferio derecho y una fractura de base del cráneo, lesiones por las que padece un trastorno mental orgánico y la merma de las facultades cognitivas, que capacita al mismo solo para recibir órdenes sencillas y deambular sin ayuda.

El perjudicado estuvo ingresado durante 73 días, estando impedido 375, presentado como secuelas un trastorno mental orgánico que le obliga a recibir un tratamiento farmacológico continúo como consecuencia del TCE severo y además se tuvo que someter a una craneoplastia. La víctima tiene una hija de 18 años y una hermana que ejerció la acusación particular.