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El Año de la Misericordia finaliza en la Diócesis de León con la ordenación de un nuevo presbítero

Apertura de la Puerta Santa por el cabildo de San Isidoro.
Apertura de la Puerta Santa por el cabildo de San Isidoro. / Campillo
  • Un Año Jubilar extraordinario para la Diócesis de León y para toda la Iglesia universal que se ha concretado a lo largo de 349 días y que se inició con la apertura simbólica de la puerta de San Isidoro

La Catedral de León acogerá este próximo domingo día 20 de diciembre, en la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, a partir de las 17:00 horas, una celebración que presidirá el obispo Julián López y en la que recibirá su ordenación como presbítero el alumno del Seminario Mayor y diácono, Jorge Juan Fernández.

Nacido en Villavante en 1990 es el segundo hijo de una familia de dos hermanos. Realizó su estudios de educación infantil y primaria en el CRA de Santa Marina del Rey y cursó estudios de secundaria y bachillerato en la Instituto Río Órbigo de Veguellina de Órbigo. En el año 2009 ingresa en el Seminario Mayor donde completa sus estudios de Grado en Teología, que culmina el curso pasado.

En la actualidad está ampliando su formación en la especialidad de Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) y se ha integrado en la Agrupación Parroquial San José desde su ordenación diaconal el pasado mes de diciembre, donde ha completado su etapa de práctica pastoral como colaborador en la catequesis y en las celebraciones dominicales.

349 días de Jubileo Extraordinario

Con esta celebración en la Catedral y con la ordenación de un nuevo presbítero concluirá este domingo en la Diócesis de León el Año Jubilar de la Misericordia que en esa misma jornada clausurará solemnemente en Roma el Papa Francisco. Un Año Jubilar extraordinario para la Diócesis de León y para toda la Iglesia universal que se ha concretado a lo largo de 349 días desde que lo abriera formalmente el Papa Francisco el pasado día 8 de diciembre, en la solemnidad de la Inmaculada Concepción y en la conmemoración del 50º aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II y que, 349 jornadas después, finaliza en la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo coincidiendo con el cierre el Año Litúrgico.

En el caso de la Diócesis este Año de la Misericordia se iniciaba con la simbólica apertura de la Puerta del Perdón de la Basílica de San Isidoro en el Domingo III de Adviento, el pasado día 13 de diciembre, con un ritual que marcó para la Iglesia de León el punto de partida de un Año Santo que se ha ido concretando en 20 celebraciones jubilares diocesanas extraordinarias, la primera dedicada al Jubileo de las Familias en la Fiesta de la Sagrada Familia del pasado 27 de diciembre y que se cierra con la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo en este próximo domingo día 20 de noviembre en el que toda la Diócesis vivirá en la Catedral un acontecimiento que según el obispo Julián López, es un “estímulo en el que yo veo también la bondad de Dios para con nosotros”: la ordenación como nuevo presbítero del diácono Jorge Juan, alumno del Seminario de San Froilán.

En los tres templos jubilares de este Año de la Misericordia, la propia Catedral, la Colegiata de San Isidoro y la Basílica de la Virgen del Camino, el símbolo de la “Puerta de la Misericordia” y el lema “Misericordiosos como el Padre” han acogido a lo largo de estas 349 jornadas jubilares decenas de celebraciones tanto a nivel arciprestal como parroquial o de movimientos de fieles, que han peregrinado para lucrar las gracias jubilares.

Un “tiempo de gracia” como lo califica en prelado legionense en su última Carta Pastoral, en la que considera que “es el momento de dar gracias por lo que ha representado el Año Jubilar” como “una verdadera oportunidad de reconciliación y de encuentro gozoso con el Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo” dado que, según el obispo, este “Jubileo nos ha venido muy bien incluso para profundizar en la extraordinaria riqueza teologal y pastoral que encierra la palabramisericordia y que hace referencia, primero a un atributo divino, pero también a una virtud extraordinariamente dinámica en la vida cristiana”.