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Garmendia y Gallardón reclaman más inversión en I+D y formación adaptada a la empresa del futuro

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Alberto Ruiz-Gallardón y Cristina Garmendia participan en un encuentro de Diálogos para el Desarrollo en León. / Campillo

  • Los dos exministros analizan en León el camino de la innovación como clave para competir en una sociedad más globalizada, en riesgo hoy por hoy ante los nacionalismos y políticas proteccionistas que calan en USA y Europa

Los dos exministros Cristina Garmendia y Alberto Ruiz Gallardón han protagonizado este jueves León un nuevo encuentro de Diálogos para el Desarrollo, un punto de debate y diálogo, promocionado por Management Activo, a través de personalidades de reconocido prestigio con ópticas contrarias.

De ideologías políticas claramente opuestas, los dos exministros han coincidió en incidir en la necesidad de la innovación en la empresa para competir en una economía y una sociedad más globalizada que nunca. También la economía del conocimiento que requiere, según remarcó la exministra de Ciencia e Innovación, recuperar la inversión en investigación y desarrollo “porque de no ser así la recuperación será frágil e insostenible a corto plazo”.

“Hemos construido capacidades muy relevantes que están compitiendo bien a nivel internacional pero que tienen un riesgo de desaparecer en un futuro. Creo que nuestro país no se lo puede permitir”, señaló Garmendia, que además recordó la necesidad de un cambio de cultura en el seno de las empresas.

Garmendia recordó que en una economía y sociedad donde los factores de complejidad y cambio prevalecen, el mayor factor de cambio debe ser el de cultura. “Para competir las empresas deben trabajar de manera distinta. Claro que la tecnología es un acelerador del cambio pero sobre todo se requieren cambios organizativos y culturales para lograr empresas abiertas al mundo, porosas, donde el talento entre y salga”.

Una postura compartida por Gallardón que, en su caso, incidió en la incapacidad de desarrollar nuevos productos como consecuencia de una carencia en la formación, principalmente universitaria, que contempla un desfase con lo que requieren y demandan las nuevas empresas y la economía digital.

“Una vez alcanzada una cultura empresarial avanzada necesitados encontrar una cualificación en el mercado laboral que en estos momentos no existe. No se está formando en nuestras universidades lo que nos va a pedir la nueva economía en España durante las próximas décadas y eso nos puede provocar una incapacidad incluso en los supuestos de que la cultura avanzada empresarial se introduzca entre nuestros emprendedores”.

Es más, Ruiz Gallardón record que de nada sirve que los empresarios quieran situarse a la vanguardia de Europa si después a la hora de materializar esos proyectos se los tienen que llevar fuera de España como consecuencia de una ausencia de cualificación profesional.

Temor ante las políticas nacionalistas

El que fuera ministro de Justicia además no quiso ocultar su preocupación ante las nuevas condiciones regulatorias que están encontrando apoyos en diferentes países, la sobrerregulación del proteccionismo, una mal que amenaza a Europa y a todo el mundo y que conlleva dar un paso atrás en la globalización que, a largo plazo, será empobrecedor no solo para el país que lo practica sino para todo el mundo.

“Me preocupa que en estos momentos se pueda imponer en determinados países nuevas condiciones regulatorios que dificulten la globalización. Un discurso que ahora mismo no está solo en América sino también en Europa”, señaló Gallardón, que recordó que el miedo siempre es el mal compañero de viaje porque la reacción al miedo es encerrarte en sí mismo.

“No me gustaría que Europa incorporase algunos comportamientos que creíamos ya superados, como el proteccionismo económico, las políticas arancelarias y los nacionalismos. Pero se camina en esa tendencia que nos llevará a una economía del siglo XIX. Hay que caminar a un mundo cada vez más abierto”.

Un análisis de la situación actual y futura del mundo de la empresa desde el ámbito provincial hasta el internacional de la mano de dos exministros que si en algo coincidieron fue en reconocer que su etapa política está cerrada.