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Uno de los ejemplares de la empresa encargados de la expulsión de estorninos, el jueves en León. / Noelia Brandón

Rapaces expertas en despedidas

  • Las 'aguilillas' de la empresa Locus Avis se vuelcan en los trabajos para la expulsión de los estorninos en la capital | Gracias a su vuelo y presencia la especie se siente incómodada en los parques leoneses, disminuyendo su población drásticamente

Luismi saca a Shiva del vehículo y le retira el pequeño antifaz que cubre su cabeza. Aunque no se le nota el cansancio, la 'aguililla' se ha encargado junto a otras compañeras de expulsar a gran parte de la población de estornino pinto y negro de los parques del centro de la ciudad. «Llevamos trabajando desde el 31 de octubre y, más o menos, lo tenemos controlado. Pueden quedar 300 en toda la ciudad de los 72.000 que había cuando llegamos», explica Luis Miguel Reguero, de la empresa Locus Avis, responsable de 'echar' a esta especie de la capital.

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  • ¡Adios estorninos!

Para lograr este fin se han utilizado diversos métodos, primando la cetrería. Las aves rapaces vuelan junto a los dormideros y con su presencia logran que los estorninos busquen un lugar mejor fuera de León. Pocos son los que acaban siendo cazados por las 'aguilillas', ya que la sola presencia de depredadores es razón suficiente para abandonar el dormidero.

El estornino negro es una especie residente en la ciudad de León, mientras que el estornino pinto es migratorio, lo que provoca la mayor problemática, debido a que se concentra durante el invierno al abrigo de las ciudades. Esto tiene una consecuencia clara: constituyen bandos de miles de ejemplares que se agrupan para dormir en sus zonas arboladas, provocando ruidos nocturnos, acumulación de excrementos en la vía pública, sobre los vehículos o en parques y jardines.

Antes de empezar con los trabajos de control, se ha realizado un censo inicial donde se ha observado una población total de unos 72.000 estorninos distribuidos fundamentalmente en el entorno del Paseo de La Condesa y en el Parque de San Mamés, aunque también en otras zonas verdes de la ciudad como son el Paseo de Salamanca, Parque de Quevedo, Paseo de Papalaguinda, Parque del Cid, Parque de San Francisco, zona del Campus Universitario y Parque Reyes de España.

Pero el de las rapaces, como Shiva, no ha sido el único método utilizado. Además, de la cetrería, donde los pájaros han volado junto a los dormideros, se han hecho servir máquinas que reproducen sonidos de aves rapaces, luces y, en contadas ocasiones, petardos.

Ahora, los últimos de la capital se reúnen en tres pequeños grupos situados en la isleta del río de la zona de San Marcos (contando con cincuenta individuos), en la zona del Campus de Vegazana (cien) y en los alrededores del Coto Escolar (150 individuos), todos ellos ahuyentados gracias a las metodologías aplicadas.

Shiva, tras demostrar con su vuelo todas sus capacidades, devora la carne de pollo que le ofrece Luismi en el señuelo, como premio final. La 'aguililla está contenta por el trabajo bien hecho y León comparte la alegría. En ocasiones, las despedidas no son tan duras si al que se va no se le va a echar mucho de menos.