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Marcos Martínez, el pupilo con pies de barro de Carrasco

Marcos Martínez, a su llegada a Lorenzana.
Marcos Martínez, a su llegada a Lorenzana. / Campillo
  • Siguió los pasos de su predecesora para limpiar su imagen y afianzarse en el poder. Ahora el juez le procesa por siete delitos, entre ellos fraude, tráfico de influencias, negociaciones prohibidas a funcionarios públicos o cohecho

Defendió su inocencia a la salida prisión. La misma a la que el juez Eloy Velasco nunca dio credibilidad. Y así lo ha ratificado este miércoles en el auto emitido por la Audiencia Nacional en el que acuerda procesar al Marcos Martínez Barazón, expresidente de la Diputación de León, por siete delitos.

Es el fruto de la herencia ‘envenenada’ de su predecesora en el cargo unido a una ambición por perpetrase en el cargo. Marcos Martínez Barazón continúo el ejemplo de Isabel Carrasco y mantuvo viva la relación con Alejandro de Pedro, cabecilla de la Púnica, para su promoción política, mejorar su publicidad y ganar adeptos desde Génova a través de una estrategia publicitaria.

La fórmula, la inserción de noticias favorables en diferentes medios digitales que no estaban respaldados por una actividad periodística real; el coste, una medida de 3.630 euros al mes. Todo ello, según señala el auto del juez al que ha tenido acceso este diario, con dinero público.

Asimismo, Martínez Barazón contrató a De Pedro sin la previa convocatoria de un procedimiento un plan de medios de comunicación a pesar de que la Diputación cuenta con una institución de prensa, lo que generaba una duplicidad que sólo beneficiaba a su personal y no a la institución o al bien público. Un ejercicio que no era episódico, “dado que se remontaba a Isabel Carrasco”.

En contraprestación, Martínez aprovechó su condición de presidente de la Diputación para adjudicar sin previa publicidad de la licitación la gestión de las cafeterías El Rebeco y Pico Agujas, en San Isidro.

Para ello, permitió a empresas del entrenado que alterasen los términos de los pliegos de condiciones para facilitar su adjudicación, incluyendo 13 invitaciones a concurrir en su día la contrato empresas que había sido facilitadas para velar los intereses de Alejandro de Pedro. Es más, según se desprende de las llamadas telefónicas, Martínez formó parte de una de las sociedades que tomarían parte en el proceso de licitación de los contratos de la estación de San Isidro para acabar adjudicándoselas a De Pedro.

Reuniones y conversación en las que Marcos Martínez siempre estuvo acompañado por el que fuera interventor que, según recordó el expresidente de la Diputación “era el primero interesados porque tiene un huevo de terrenos en la zona y por tanto no va a poner ningún problema”.

Por todo ello, el juez Eloy Velasco entiende que Marcos Martínez es autor de fraude, tráfico de influencias, negociaciones prohibidas a funcionarios públicos, cohecho, revelación de información reservada, prevaricación continuada y malversación de caudales públicos continuada.