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La última gran reestructuración bancaria ‘devora’ 1.000 empleos y nueve entidades en León

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La banca ha destruido un tercio del empleo en cuatro años.

  • El sector, que afronta los EREs de Ceiss, Santader, BBVA y Pastor, apenas alcanzará los 1.600 empleos al cierre del año frente a los 2.600 que sumaba hace cuatro años, lo que representa la pérdida de un tercio de sus trabajadores

El sector de la banca leonesa sufre un goteo incesante de despidos. Y no parece tener freno. La última gran reestructuración del sistema financiero se ha traducido en la pérdida de 800 empleos en los últimos cuatro años, concentrados en su mayoría en lo que va de 2016.

Si en otoño del 2012 el sector sumaba 2.600 trabajadores, en la actualidad apenas alcanzan los 1.800, con la previsión de que al cierre del año se registren en torno a dos centenares de despidos, lo que supondría que en apenas cuatro años León ha perdido el 30% de los empleados de la banca.

Sólo en lo que va de año, el Banco Santander ha perdido más de 80 empleos, la plantilla de la sede del Portillo de España-Duero ha pasado de 350 a los actuales 140, la de Abanca ha mermado en 16 trabajadores mientras que la de Bankia y CaixaBank en torno a la decena.

Cuatro años de reestructuración que se ha traducido en la desaparición de nueve entidades bancarias, bien por fusión o porque han ‘huido’ de la provincia. Caja Duero (reconvertida en Banco Ceiss), Bancaja (Bankia), Citibank, Caja Vital (Kutxabank), Caixa Geral, Banco Pastor (Popular), Banco Espíritu Santo, CAM y Caixa Nova (Abanca), son los nombres que han desaparecido del sector de la banca leonesa.

Y es que desde que arrancara la crisis en la provincia de León se han cerrado un total de 136 sucursales, al pasar de las 554 a las 418 que había al cierre del primer semestre de este año.

Cuatro EREs encima de la mesa

Un “brutal” recorte que asume un sector que ya sufrió una puntilla en el bienio 2010-2012, coincidiendo con las fusiones de Caja España-Caja Duero, Popular-Pastor y Santander-Banesto. Buen ejemplo de ellos es el de Caja España, la entidad puntera y de referencia de León, que pasó en estos dos años de sumar una plantilla de 1.200 trabajadores a 800.

Sin embargo, la cascada de despidos no ha cesado. El Banco Ceiss apenas alcanza en la actualidad los 600 trabajadores y la entidad se encuentra inmersa en un Expediente de Regulación de Empleo que, según remarca Fernando Trigueros, secretario general de COMFIA-CCOO, podría traducirse en la desaparición de la del Portillo “que tiene los días contados”.

Pero Ceiss no es un caso aislado. En la provincia se está ejecutando un ERE en el seno del Banco Popular y el Santander así como en Caixa Cataluña, donde existe vigente un plan permanente de bajas voluntarias incentivadas que supone un goteo incesante de salidas que no se contrarrestan con nuevas contrataciones.

A ellos se suma ahora la reciente reestructuración anunciada por el BBVA que afectará a medio millar de trabajadores en toda España, con la estimación de que en León la entidad mantenga al cierre del año y en las mejores previsiones 150 trabajadores, frente a los 191 que tenía a finales del trimestre.

Cero contrataciones

“Tras la fuerte reestructuración el sector vivió tres años tranquilos. Sin embargo, ahora se está dando una nueva vuelta de tuerca”, apunta Trigueros. Una situación que se agrava teniendo en cuenta que en los últimos años no se ha llevado a cabo ningún contrato en un sector, cuya plantilla supera de media los 40 años edad. “La contratación ha sido mínima, becarios, bajas y algún trabajador para entidades pequeñas”.

A todo ello se suma el empleo indirecto que se ha dejado por el camino en estos años, todo ello empleo “de calidad” que representa una “gran pérdida” para una ciudad como León “en la que se está creando una calidad laboral precaria”.

Una reestructuración financiera que encuentra sus razones en el descenso hasta el 0% de los tipos de interés, que ha reducido al mínimo el margen de maniobra, así como la transformación digital del negocio. A ello se suma, según recuerda Trigueros, la entrada de nuevos actores al mercado financiero que, aunque por el momento es muy tímido, hacen tambalear el sistema tal y como hasta ahora se conoce.

“Existe miedo y respeto en el sector ante los cambios de consumo que se avecinan. Han emergido plataformas como Cofidis pero qué ocurriría si se lanzan a este mercado gigantes como Amazon o Apple”, señala Trigueros.