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«La autoexploración no sustituye a la mamografía»

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Esquema de la anatomía de un pecho / leonoticias

  • Evitar factores de riesgo y estar alerta frente a los síntomas constituyen las primeras líneas de defensa frente a un cáncer cuya incidencia va en aumento

  • León es la tercera provincia española con mayor incidencia de cáncer de mama

Una palabra que evoca el terror, que nadie quiere oir, una noticia que nadie quiere recibir. El cáncer se ha convertido en ese enemigo común contra el que no sirven las balas.

Se estima que una de cada ocho mujeres tendrá cáncer de mama y su incidencia va en aumento. En España Sevilla, Huelva y en tercer lugar León son las ciudades con mayor proporción de casos de este tipo de cáncer. En la provincia leonesa se dieron 385 casos 2014, lo que supone una tasa de 18,45 casos por 100.000 habitantes, cuando en España la media es 15,04 casos por 100.000.

Factores de riesgo

Para frenar el avance de esta enfermedad es primordial empezar evitando los factores de riesgo porque, como explica Andrés García Palomo, oncólogo experto en cáncer de mama del Hospital San Juan de Dios de León «el mejor cáncer es el que no se tiene».

El primer factor a tener en cuenta es la obesidad. «Evitar estar obesos y tener un índice de masa corporal por debajo de 25-26 reduce de una manera muy importante el cáncer, no el cáncer de mama sino todos los cánceres», asegura García. Asimismo, la segunda acción preventiva importante y perfectamente demostrada es el ejercicio físico vigoroso, «las personas que llevan a cabo ejercicio físico vigoroso durante de 3 a 5 horas a la semana reducen de forma muy importante el riesgo de padecer cáncer», explica. En tercer lugar, hay que tener cuidado con el mito de las dietas anticáncer. «No hay dieta anticáncer», remarca el oncólogo, «tenemos que hablar de alimentos, de tipos de alimentos. Y uno de los alimentos más relacionados con el aumento de cáncer son los azúcares refinados», subraya. Otros factores de peligro son tabaco, el alcohol, la turnicidad noctura y las radiaciones ionizantes.

Diagnóstico precoz

El riesgo de padecer cáncer de mama comienza con la primera menstruación. El diagnóstico precoz es de vital importancia para reducir el impacto de la enfermedad, aunque «la autoexploración no sustituye a la mamografía», aclara García.

«Lo primero es un bulto y sobre todo un bulto que se mantiene entre reglas», describe García. «Otra cuestión por ejemplo un pezón que se umbilica, es decir, que se mete hacia dentro. Una tercera razón es un enrojecimiento de la mama que no responde a un tratamiento antibiótico o antiinflamatorio, una cuarta es que aparezca un poquito de edema en un brazo o que le aparezca un bulto en la axila. Una quinta sería que se sangre por el pezón», enumera.

La mayoría de los casos de cáncer de mama se da entre los 50 y los 70 años, por ello se aconseja a las mujeres en este grupo de edad realizarse una mamografía cada uno o dos años. Un método poco invasivo y eficaz que permite localizar tumores antes de que sea demasiado tarde.

En la actualidad, un 84% de las mujeres que paceden este tipo de cáncer lo acaban superando gracias a los grandes avances que se han hecho en los tratamientos. Desde la radioterapia, la quimioterapia, los tratamientos farmacológicos o la cirujía, cada caso debe ser estudiado cuidadosamente y tratado con el método más eficaz.

Cuando la solución pasa por el quirófano, entra en juego el aspecto que más afecta psicológicamente a las mujeres, la reconstrucción del pecho. «A diferencia de muchos cánceres que suceden en órganos internos y donde no tenemos una percepción de ese daño que se ha producido, la mama es un órgano con importantes connotaciones personales, sociales y sexuales», aduce Rubén Álvarez García, cirujano plástico del Hospital San Juan de Dios de León. «Los cirujanos plásticos somos los encargados de que esa persona pueda recuperar una autoconfianza y una autoestima que se va a ver dañada en mayor o menor medida dependiendo de cada persona y es el objetivo final de hacer una reconstrucción mamaria»

Reconstruir el pecho afectado para devolver la seguridad y la autoestima de la paciente es el último paso del proceso médico y el primero para volver a la normalidad. Una vida que es difícil volver a ver con los mismos ojos pero que se afronta con el orgullo con el que alza la vista quien combate y gana al más cruel de los enemigos.