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Los taxis de Castilla y León incrementan su bajada de bandera un 13% en los últimos seis años

Los taxis incrementan su bajada de bandera hasta en un 13% en los últimos seis años
  • El presidente de Fecyl argumenta que la subida de precios responde «proporcionalmente» al aumento del IPC

Los taxis de Castilla y León han elevado la bajada de bandera en un 13,33 por ciento respecto al año 2011, que se registra en 1,70 euros en 2016, pero no supone un precio «desorbitado», según el presidente del colectivo. En este sentido, el sector cobra este año 3,20 euros de percepción mínima, un 18,52 por ciento más que hace cinco años y 94 céntimos por kilómetro recorrido, un 10,59 por ciento más que en el año 2011.

El presidente de la Federación Regional Castellano-Leonesa de Auto-Taxi (Fecyl), Roberto Merino, señaló en declaraciones a Ical que esta subida, que tiene una media anual del 1,5 por ciento, responde al incremento porcentual del Índice de Precios al Consumo, que cumple esta misma proporción. De esta forma, el incremento de las tarifas se estableció para «soportar la crisis económica» y «mantener» el poder adquisitivo del colectivo.

A pesar de ello, Merino destacó que en Castilla y León el servicio no tiene un precio «desorbitado» y explicó que, en las «grandes» ciudades (Burgos, León, Salamanca y Valladolid), un trayecto «normal», que iría desde un barrio periférico hasta el centro, oscila entre 4,50 y cinco euros. En Ávila, Palencia, Segovia, Soria y Zamora esta media se reduce a entre cuatro y 4,50 euros, añadió.

Sin embargo, el sector experimentó una bajada de clientela durante estos años, aunque no por la subida de precios. Según el presidente de Fecyl, la caída se debe a la recesión económica. «El taxi presta inmediatez, requiere de la prisa del usuario», apostilló en referencia a que algunos antiguos clientes «habituales» como, por ejemplo, los notarios, han dejado de utilizar taxis en su día a día.

Por su parte, el inicio de trayecto nocturno asciende a 2,45 euros, un 8,89 por ciento más que en 2011; con una percepción mínima de 4,60 euros, un 17,95 superior respecto 2011; y 1,32 por kilómetro recorrido, que subió un diez por ciento durante el periodo estudiado; según datos facilitados por Fecyl.

Diferencias entre provincias

Aunque, en aspectos generales, la tarifa está unificada por provincias, existieron años en los que alguna comarca registró diferencias respecto al resto, siendo Soria donde hubo mayores diferencias. En 2014, los taxis en esta provincia aumentaron su bajada de bandera diurna a 2,10 euros, mientras que la tarifa regional se ubicó en 1,65 euros. Esta tendencia continuó durante 2015, año en el que se mantuvieron los precios en toda la Comunidad, y en 2016, cuando se incrementó en cinco céntimos.

Este fenómeno también se dio en la tarifa nocturna soriana, que en 2014 subió a 3,25 euros en este aspecto, cuando en el resto de Castilla y León estaba en 2,40 euros; y creció a 3,30 este año, mientras que la media regional está en 2,45 euros. Por su parte, la percepción mínima y el kilómetro recorrido en esta provincia costó lo mismo que en el resto durante este periodo.

Merino explicó que esta variación en la bajada de bandera de Soria se debe a que, al ser una ciudad con un tamaño reducido, obligaba al colectivo a realizar más kilómetros para tener un volumen de beneficios similar al del resto de la Comunidad. Por ello, continuó, este incremento responde al mismo objetivo que el aumento en el resto de tarifas: mantener el poder adquisitivo de los taxistas, en este caso en relación al del resto del colectivo autonómico.

En Burgos, durante 2011, el kilómetro recorrido diurno se cobro a 80 céntimos, mientras que la tarifa media de Castilla y León se establecía en 85 céntimos. En este sentido, el precio por la noche era igual al del resto, registrado en 1,20 euros.

Ese mismo año los taxistas segovianos recibieron una percepción mínima de 2,65 euros por el día y 3,82 por la noche, mientras que el resto de la Comunidad percibió 2,70 y 3,90 euros, respectivamente. Además, la bajada de bandera nocturna se estableció en 2,20 euros, cinco céntimos más barata respecto a las demás provincias.

En Zamora el desajuste ocurrió en 2014, cuando se mantuvo la tarifa del año anterior, que se encontraba en 1,60 euros de bajada de bandera, una percepción mínima de tres euros y 90 céntimos por cada kilómetro recorrido por el día; y en 2,35 euros al inicio, 4,60 euros de cobro mínimo y 1,25 euros por kilómetro.

Ese año el resto de provincias incrementó el precio de la bajada de bandera y del kilómetro recorrido a 1,65 y 92 céntimos, respectivamente, por el día; y 2,40 y 1,30 euros, respectivamente, por la noche, siempre según los datos de Fecyl.

Más taxis

Sin embargo, este encarecimiento en los precios no ha frenado un crecimiento del número de taxis en Castilla y León, que se situaron en un total de 2.449 vehículos de servicio en 2015, un 2,49 por ciento más que en 2010, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). El incremento se notó especialmente en el número de turismos sin taxímetro, que pasó de 935 automóviles en 2010 a 1.008 en 2015, un 7,81 por ciento más.

Por su parte, los coches con medidor descendieron un 0,96 por ciento durante este periodo, pasado de 1.445 durante 2010 a 1.441 en 2015, según los datos del INE. Esto se debe, según el presidente de Fecyl, a que en los municipios con menos de 50.000 habitantes no «obligan» a los taxistas a circular con el dispositivo, elemento que deben usar en las ciudades con más de 50.000 personas. Además, añadió, los conductores de «pueblos pequeños» pagan menos impuestos por su actividad.

Además, hubo provincias en los que la flota de vehículos descendió durante estos años. En Ávila, Palencia y Soria el número de taxis en 2015 disminuyó un 5,71, 6,67 y 5,73 por ciento, respectivamente, según los datos del INE. Esta caída se debe, en todos los casos, a la reducción de taxis sin taxímetro disponibles; además, en Soria también bajó el número de turismos con contador.