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En Castilla y León, estos delitos han aumentado un 61% en el último lustro.
En Castilla y León, estos delitos han aumentado un 61% en el último lustro. / Archivo

León registra 77 casos de detenidos o imputados por ciberdelitos en el último año

  • Los casos de 'sextorsión' y los virus que encriptan los archivos se han convertido en los principales caballos de batalla de la Policía Nacional

El número de detenidos o imputados por delitos cibernéticos en León en el último año se eleva a 77 según los datos ofrecidos por la Secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior. En el cómputo general de Castilla y León, se ha incrementado en los últimos cinco años un 61 por ciento, al pasar de los 239 contabilizados 2011 a los 385 del pasado ejercicio.

Del total de los detenidos, más del 42 por ciento (165), se deben a casos de fraudes y estafas, mientras que el 30,6 por ciento (118) está relacionado con amenazas y coacciones. En tercer lugar, pero ya a mucha distancia, aparecen los imputados por delitos sexuales, que representan el 7,5 por ciento del total (29), y los casos de acceso e interceptación ilícita, con 23 detenidos. En este apartado se engloban los casos en los que el delincuente accede a una cuenta de correo o un perfil de redes sociales sin consentimiento del titular y difunde la información almacenada.

Por provincias, Valladolid y Burgos se situaron a la cabeza con 81 imputados ambas, por delante de León, y Palencia con 55. En el lado opuesto se sitúa Soria (5), Ávila y Zamora, ambas con nueve, Segovia (21) y Salamanca (47).

A pesar de este incremento, desde la Policía Nacional se detecta un cambio de tendencia y una mayor concienciación de los usuarios a la hora de utilizar internet y las redes sociales. Para el jefe del Grupo de Investigación Tecnológica (GIT) de la Jefatura Superior de Policía de Castilla y León, Víctor Panizo, las campañas de concienciación puestas en marcha por el propio CNP, en especial las dirigidas a los menores y los padres con charlas en los colegios e institutos, están dando sus frutos.

A pesar de este avance, que el pasado año se tradujo en la Comunidad en un ligero descenso de los detenidos e imputados con relación a 2014 (-9), Panizo reconoce que el crecimiento exponencial en el uso de internet que se viene registrado provoca también un aumento de los llamados delitos cibernéticos, que evolucionan al mismo tiempo que las nuevas tecnologías de la información.

En este sentido, asegura que muchos casos lo único que cambia es la forma del engaño y los clásicos timos como los de la estampita o el tocomocho dejan paso ahora a otros que utilizan la red como el conocido como 'la novia rusa', en el que a base de paciencia y utilizando el anonimato que proporciona la red se hace creer a la víctima que se ha ganado el cariño de una mujer extranjera que no puede venir a España por falta de dinero. Al final, cuando el timado ha enviado diversas cantidades de dinero, que en algunos casos han superado los 4.000 euros, la 'novia' en cuestión desaparece. Esta misma modalidad se utiliza con el anzuelo de una oferta de trabajo.

Además de los delitos en los que hay menores implicados, los principales caballos de batalla de la Policía Nacional en la Comunidad ahora son los casos de 'sextorsión', una nueva modalidad delictiva, y los fraudes que se cometen a través de denominado 'cryptolocker', cuando el delincuente, mediante un correo electrónico o una aplicación manipulada, logra introducir un virus en el ordenador o el teléfono y encripta todos los archivos, para después reclamar un 'rescate' en el caso de que se quiera recuperar la información almacenada.

En el caso de la 'sextorsión' el delincuente suele crear un perfil falso en las redes sociales en el que aparenta ser una mujer atractiva interactuando a continuación con las víctimas potenciales. Se empieza entablando una conversación normal para ganarse su confianza y conseguir la mayor cantidad de datos posibles de la víctima como la ciudad en que vive, teléfono, etc. Posteriormente se intercambiar fotos que van subiendo de tono hasta llegar a imágenes de alto contenido sexual, llegando incluso a mantener 'cibersexo' voluntario, momento en que el delincuente corta la comunicación. Después, el ciberdelincuente chantajea a la víctima con hacer público en internet las imágenes sino abona una importante cantidad de dinero.

Panizo, reconoce que detrás de muchos de estos delitos hay organizaciones criminales internacionales, pero asegura que muchos casos se podría evitar ser una víctima más con un uso más responsable y racional de la red y con prácticas tan sencillas como emplear en asuntos importantes, como pueden ser recibir información bancaria, una dirección de correo electrónico «menos expuesta y más segura», que no se haya facilitado en múltiples ocasiones para darse de alta en páginas de compras, redes sociales y, por supuesto, tener mucho cuidado con descargar archivos adjuntos de correos que no esperamos o que no procedan de fuentes de confianza.

En el caso de los menores, el jefe del GIT recomienda que para evitar que los delincuentes se aprovechen de la falta de reparos que los menores tienen para preservar su intimidad, es necesario que los padres supervisen el uso que hacen de internet y de las redes sociales de sus hijos, y que al menos hasta los 14 años no tengan un perfil en determinadas redes sociales.

'Sexting' y ciberacoso

Además, desde el CNP se alerta de que cada vez se vienen registrando más casos de 'sexting'. En este caso el delincuente utiliza una imagen o un vídeo de carácter íntimo que una persona le ha remitido de forma voluntaria para difundirlo sin su autorización con el consiguiente perjuicio de su intimidad. En el caso de los menores estos pueden ser incluso víctimas de ciberacoso sexual ('childgrooming') por parte de 'ciberdepredadores' o acoso en el entorno escolar utilizando las TICS ('ciberbullying').

Uno de los casos más graves esclarecidos por el GIT se registró el pasado mes de febrero cuando se detuvo a un vallisoletano que, después de hacerse pasar por su exnovia en una red social de contactos, casi logra que ésta fuera agredida sexualmente.

Tras recibirse una denuncia en Alicante de la víctima en la que manifestaba haber sido perseguida por un individuo desde su trabajo hasta su domicilio, la Policía identificó a un varón, quien admitió ante los agentes que llevaba horas siguiendo a la víctima al objeto de encontrar el lugar idóneo para mantener una relación sexual con ella, supuestamente de forma violenta y no consentida. No obstante, el hombre afirmó que todo se trataba de un juego sexual que previamente y, mediante conversaciones en una red social, había acordado con ella. Después se comprobó que el detenido en realidad había suplantando la identidad de la víctima en una conocida red de contactos en la que figuraban tanto imágenes íntimas de ella, como conversaciones con distintos varones en los que manifestaba su deseo de ser agredida sexualmente por los hombres que contactaran con ella.

Pornografía infantil

La pornografía infantil, y en especial cuando hay casos de abusos, es la principal prioridad de GIT. El pasado año esta unidad policial llevó a cabo la mayor operación desarrollada en Castilla y León contra la pornografía infantil, que acabó con ocho detenidos y un imputado en las provincias de Valladolid, Burgos, Segovia, Ávila y Salamanca. Entre arrestados se encontraban un vecino de Segovia que además de intercambiar y descargar pornografía infantil, tomó fotografías a cuatro de sus sobrinos desnudos, todos menores de diez años, mientras dormían. Además, también participó en las investigaciones que permitieron desarticular dos redes de intercambio de pornografía infantil que actuaban en toda España y que se saldaron con detenidos en distintas provincias de la Comunidad.

Propiedad intelectual

Por último, en el ámbito de la propiedad intelectual, otra de las operaciones importantes desarrolladas por esta unidad acabó con la detención en Valladolid del administrador de una página web de descargas audiovisuales 'piratas' en lengua castellana que ofrecía miles de títulos a sus usuarios, con los enormes perjuicios que se derivaban para los titulares de los derechos. Detrás del dominio se encontraba una empresa cuyo supuesta actividad era la venta de vehículos y otros productos a través de Internet, pero que en realidad se utilizaba como tapadera para enmascarar los pingües beneficios obtenidos (más de 100.000 euros en los dos últimos años) con la explotación de la publicidad que generaban los millones de usuarios que visitaban la página web para ver o descargar obras «piratas». Víctor Panizo insiste en los enormes perjuicios que esta actividad ilícita supone no sólo para los productores y creadores de las obras, sino para la sociedad en su conjunto.