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San Marcos: la joya de la corona

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Tumbas de algunas personas que habitaron en San Marcos. / Ines Santos

  • El parador nacional ofrece visitas guiadas para conocer la historia y etresijos que esconden sus paredes

San Marcos abre sus puertas a los leoneses y visitantes que quieran adentrarse en la historia y cultura de este monumental parador declarado joya de la corona española.

Leonoticias ha acompañado a Felipe Alonso, guía oficial del parador, en una ruta por sus elegantes salas, pasillos y patios. Las mismas instalaciones y el mismo recorrido que realizan quienes quieren conocer la historia y los secretos de un espectacular edificio que comenzó a construirse en la Edad Media por la infanta leonesa doña Sancha pero que no sería lo que es sin la labor que realizó siglos después Fernando el Católico.

Se trata, según las palabras de Felipe Alonso, de «un edificio que tiene una historia muy importante y muy larga en león» y añade que «no podríamos contar la historia de león si no habláramos de San Marcos»

En la actualidad el edificio alberga este parador nacional, el más importante de su categoría junto con el de Santiago, una iglesia y el Museo de León, pero no siempre ha sido así. «Ha sido colegio, ha sido también cuartel militar, residencia de la orden de Santiago, ha sido escuela de veterinaria y ha servido también como cárcel durante el periodo de la guerra civil» ha explicado Alonso.

Lo más conocido de San Marcos es su fachada plateresca, sin embargo al cruzar sus imponentes puertas las reliquias que se encuentran en su interior son innumerables. Los hospedados en el parador tienen la oportunidad de conocer de primera mano las sorpresas escondidas en sus paredes.

Un prisionero de honor

Sus habitaciones más selectas han visto pasar a personajes tan ilustres como los reyes de España y a otros pertenecientes al mundo del cine o la televisión, pero quizá el huésped más emblemático, en este caso prisionero, sea el escritor del siglo de oro español, Francisco Quevedo, que perteneció a la Orden de Santiago.

Alonso aclara que en aquella época San Marcos « No era como tal una cárcel», a pesar de la creencia general, si no la propia residencia de la orden, pero que «había una celda donde entraban prisioneros aquellos caballeros que habían cometido alguna falta» como fue el caso del poeta.

Una visita para conocer todos los detalles de uno de los tesoros de la ciudad de León, cuyo interior es tanto o más extraordinario que su exterior.