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Lidia, carne y turismo afianzan el futuro del ganado bravo en las explotaciones de Castilla y León

Lidia, carne y turismo afianzan el futuro del ganado bravo en Castilla y León

  • En total existen 194 ganaderías activas en la Comunidad | Salamanca, con 28.521 reses, lidera las provincias españolas con más cabezas de ganado

La lidia es el objeto fundamental de la cría del ganado bravo. Sin este fin no tendría sentido todo lo demás, pero lo cierto es que el sector está abriendo las puertas a otro tipo de iniciativas que sirvan tanto para dar a conocer cómo es este mundo por dentro como para sumar otros ingresos a las empresas ganaderas y tratar de garantizar su supervivencia. Si hay una provincia en la que es importante el ganado bravo esa es Salamanca que, con 28.521 cabezas, lidera el censo nacional, pues supone más del 3,5% de los censos de animales vivos inscritos en los registros y que ascienden a 211.004 animales. Por comunidades, Andalucía marca la diferencia, con 69.351 cabezas; seguida en la distancia por Castilla y León, con 35.354 animales, y por Extremadura, con otras 31.182 reses. En total existen 194 ganaderías activas en Castilla y León que figuran en el libro genealógico.

El ganadero y matador de toros salmantino Alberto Revesado defiende que los tres pilares en los que se asienta el sector son la lidia, la venta de la carne y el turismo pero deja claro que «lo fundamental es la plaza de toros». Para Revesado, «está muy bien dar a conocer a otros sectores cómo se cría el ganado bravo, ofrecer otra perspectiva y eso es un buen escaparate para nosotros y por último, es otra fuente de ingresos, pero no es ni mucho menos la principal».

El ganadero se muestra optimista respecto del momento que vive el sector. «Creo que ha tocado fondo, tanto el descenso en el número de cabezas que se ha ido sucediendo hace unos años como el del número de festejos, y a partir de ahora se dejarán más vacas y se darán más festejos en cuanto todo esté un poco más estable». Revesado se atreve a hablar de «cierto equilibrio» entre los festejos y los animales disponibles en el campo y, de hecho, que la balanza se haya decantado hacia la escasez de animales es lo que ha ocasionado que el precio suba en los últimos años.

Como ejemplo, y sin entrar en detalles de ferias importantes donde se manejan cifras mucho más elevadas, en las fiestas de cualquier pueblo –y eso lo saben perfectamente los alcaldes que tienen comprado el ganado para los festejos de agosto y septiembre desde hace meses– las vacas que hace tres años podían rondar los 300 euros, ya se cotizan a 500 euros, y los toros que hasta no hace tanto se compraban a 1.500 euros, ya no bajan de los 3.000.

Manuel Santiago Corvo, otro ganadero salmantino, coincide en que «se vende más caro, pero hay menos toros y menos festejos que hace unos años». Este criador asume que «ahora mismo ya no se quita ganado, se quitó años atrás y ahora la gente anda buscando erales como locos». Esos erales de los que habla, esos animales de dos años que por 800 euros se compraban en el boom ganadero, ahora no bajan de 1.500 euros y «la perspectiva es de que se van a encarecer en años sucesivos». El mismo ganadero reconoce que en muchas ocasiones las ganaderías se han mantenido de generación en generación para no romper con la tradición de los antepasados «y si lo hemos hecho cuando las cosas estaban tan mal, ahora con más motivo para continuar».

Las estadísticas sobre el número de festejos no se conocerán hasta fin de año, pero la perspectiva es de que las cifras se sigan manteniendo como en los últimos años porque «hay ciertos lugares en los que las ferias o los festejos están muy asentados», dice Alberto Revesado; y aunque la subida no fue muy significativa, ya en 2015 se celebraron 2.299 eventos taurinos en Castilla y León, un 0,97% más que en 2014, que fueron 2.277.

Política

La opinión sobre ese futuro también es positiva por parte de Manuel Santiago Corvo. «El futuro lo veo bien si no incordian los asuntos políticos» y pone sobre la mesa el caso de localidades como Moralzarzal, en la Comunidad de Madrid, donde «el año pasado se mantuvieron los encierros, pero no los animales de muerte en la plaza, por presiones. Eso nos puede hacer daño a todos, porque que se vaya a tocar Madrid es impensable, pero a nivel de los pueblos es más complicado». En lo que al aspecto turístico se refiere, en Castilla y León es una oferta que todavía está en mantillas y el espejo donde mirarse está en Andalucía y Extremadura, sostiene. «Allí está funcionando muy bien y se complementa con todo tipo de espectáculos; aquí todavía no está muy explotado, pero es verdad que la gente que lo está haciendo, lo hace muy bien», matiza Manuel Santiago.

Alberto Revesado abre las puertas de su finca La Roblicita a todo aquel que quiera conocer la cría del ganado bravo y entre las preguntas más recurrentes que hacen los visitantes está la de que «si a los toros les pinchamos o les pegamos para enfadarlos, una locura», comenta el ganadero. «Al final, nuestra función es explicarles que lo de las vacas o los toros es genético, no hay una vacuna para inyectarles bravura». De manera mayoritaria, a su finca llegan grupos del sur de Francia, «donde hay grandes aficionados», pero también le llama mucho la atención que «hay muchos grupos de Barcelona o Gerona, además de Levante o Castellón».

Revesado concluye que «en estos momentos y debido a circunstancias más o menos agradables, hay una unión global dentro del mundo del toro y eso nos puede ayudar para la defensa de la fiesta». Su percepción es que «se está llegando a una sintonía de los que vamos en el mismo barco y los que no, y la Fundación del Toro de Lidia también ha conseguido la unión que no existía, antes era algo ficticio».