El tiempo apremia para el 'Brexit' de May

Manifestantes pro Unión Europea protestan este jueves en Londres./AFP
Manifestantes pro Unión Europea protestan este jueves en Londres. / AFP

A un año exacto de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, la primera ministra británica se enfrenta a numerosos desafíos para sellar un acuerdo que sea aceptado tanto en casa como en la UE

IÑIGO GURRUCHAGACorresponsal. Londres

Theresa May partió hace un año hacia sus vacaciones y al regresar cometió el gran error de su vida política. Convocó elecciones porque los sondeos le indicaban que una victoria aplastante sobre el laborismo de Jeremy Corbyn le daría una mayoría tan holgada como para negociar el 'Brexit' sin la presión asfixiante de las facciones en su grupo parlamentario conservadoras. Quedó aún más pendiente de evitar la quiebra.

La primera ministra sobrevivió aquel descalabro y otros posteriores, porque derribarla traería más peligros electorales. Ahora, a un año de la marcha oficial de la UE, es de nuevo una líder segura por dos motivos: su diplomacia internacional sobre Rusia y el éxito relativo de su política europea, basada en aplazar lo importante.

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El 4 de marzo, el exespía ruso, Serguéi Skripal y su hija, Julia, fueron hallados en un estado agónico en un banco de un pequeño parque en Salisbuty. Cuando un equipo de científicos especializados llegó a la conclusión de que habían sido envenenados con un agente nervioso que procedía de Rusia, la gran cuestión era el motivo del ataque.

Si la acusación a Vladimir Putin pareció prematura, una de los razones del presunto culpable sería la gratuidad de desafiar a un Reino Unido débil en esta encrucijada de su historia. Si esas hipótesis son correctas, el cálculo del Kremlin fue errado. El Gobierno de Donald Trump expulsó a más diplomáticos rusos que ningún otro país, la UE y otros aliados tradicionales siguieron el liderazgo de May.

Una respuesta tan coordinada ha quebrado la idea de un aislamiento británico en momentos de incertidumbre sobre la vigencia de reglas establecidas en las relaciones internacionales. La coincidencia de esa movilización con el acuerdo alcanzado entre el Consejo Europeo y Reino Unido sobre la transición del 'Brexit' ha dejado exhaustos pero optimistas a gobernantes y diplomáticos británicos.

May ha realizado una gira por las naciones de Reino Unido como remate de su calendario prevacacional. Una fábrica textil en Escocia, un encuentro con granjeros en Irlanda del Norte, una factoría de automóviles en Gales y un encuentro con residentes polacos en Londres. El lema de la tournée es que la primera ministra logrará «un 'Brexit' para que nuestro país prospere fuerte y unido».

Fecha simbólica

En ese proyecto, la marcha oficial prevista para el 29 de marzo de 2019 es más simbólica que relevante. Reino Unido seguirá siendo un país comunitario a todos los efectos, salvo el de sentarse en las instituciones de la UE, hasta el final de 2021, según el calendario acordado. Marzo de 2019 consagrará la estrategia May, que en inglés coloquial se describe como «patear la lata calle abajo».

Según el exrepresentante permanente ante la UE, sir John Grant, en un debate en el centro de estudios, Instituto de Gobierno, la UE podría aproximarse al 'Brexit' a la carta delineado por May el 2 de marzo, si Londres ofrece soluciones concretas e imaginativas sobre la supervisión institucional de las regulaciones futuras. Pero el Consejo necesita más tiempo que dos años para ser flexible.

En octubre, May tiene que ofrecer al Parlamento el esbozo del futuro pactado con la UE y 21 meses después debe cerrar los detalles y marcharse. Es un reto administrativo colosal. La cauta y solitaria líder británica pronuncia discursos mientras se acercan las horas de la verdad.

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