Muere de septicemia un niño de seis años al que los médicos enviaron varias veces a casa

El pequeño Connor Horridge. / Manchester Evening News

Sucedió hace ocho meses en Wigan, al noroeste de Inglaterra, aunque los padres del pequeño Connor Horridge han decidido contar ahora la pesadilla que vivieron

Rosario González
ROSARIO GONZÁLEZMadrid

Sucedió hace ocho meses en Wigan, una ciudad al noroeste de Inglaterra, aunque los padres del pequeño Connor Horridge, de seis años, han decidido contar ahora la pesadilla que han vivido y que recoge el diario Manchester Evening News.

El pequeño se quejaba de un dolor de oídos y los padres lo trataron en casa pensando que se trataba de una dolencia común. Sin embargo, cinco días después los síntomas empeoraron y sus padres decidieron acudir al hospital. Los médicos restaron importancia a los síntomas y lo enviaron a casa. Eso ocurría el 18 de diciembre del año pasado. Diez días más tarde, Connor se desplomó en un aparcamiento mientras caminaba a su tercera cita con un médico de emergencias. Su madre recuerda que el pequeño murmuró: "Mamá, mis piernas". Murió horas después.

Ni los padres ni los médicos se explican lo ocurrido. Solo un día después de la primera consulta médica, los padres volvieron a llevar al pequeño a urgencias porque presentaba fiebre extremadamente alta, pero los médicos hicieron el mismo diagnóstico. En total, Connor fue revisado en dos ocasiones por un médico de cabecera y otras dos por los servicios de emergencias, sin que nadie pudiera prevenir la septicemia que días más tarde acabaría con su vida.

Connor había sido diagnosticado de una posible infección del oído y también de una infección viral, posiblemente una gastroenteritis. Se recomendó a los padres llevar al pequeño a casa y administrarle Calpol y la ingesta de líquidos, pero un examen tras su muerte detectó que había contraído una infección por estreptococos del grupo A, que finalmente derivaría en septicemia.

La familia del menor cree que los médicos subestimaron los síntomas y que un examen adecuado hubiera podido cambiar el fatal desenlace. Desde el hospital, el pediatra Martin Farrier ha admitido que hubo "oportunidades perdidas" al no haber consultado a un pediatra más experimentado, aunque considera que un examen más exhaustivo no hubiera cambiado el resultado. "La septicemia aguda no se puede prever (...) es increíblemente agresiva y el paciente puede morir en 24 horas. No había ninguna indicación", ha señalado Farrier, según recoge el diario.

¿Qué es la septicemia?

La septicemia o sepsis es una infección que mata anualmente a cerca de ocho millones personas en el mundo al año.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), se produce cuando el sistema inmunológico, o la forma en la que el cuerpo responde ante los organismos infecciosos, se sobrecarga.

El inicio de la infección puede ser leve y tener su origen en diversas formas, como un corte en un dedo o una infección urinaria. Sin embargo, cuando el sistema inmunológico exagera su respuesta, puede causar una reacción catastrófica en el cuerpo.

Si no se trata, puede degenerar puede provocar fallos en los órganos e incluso la muerte.

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