Dos nacionalistas, elegidos al frente del Ejecutivo y la Asamblea de Córcega

Simeoni saluda tras su elección. /PASCAL POCHARD-CASABIANCA (Afp)
Simeoni saluda tras su elección. / PASCAL POCHARD-CASABIANCA (Afp)

El presidente francés, Emmanuel Macron, no se ha pronunciado oficialmente sobre el futuro de la isla

EFEParís (Francia)

El autonomista Gilles Simeoni y el independentista Jean-Guy Talamoni fueron elegidos al frente del Consejo Ejecutivo y de la Asamblea de Córcega, respectivamente, en el estreno del nuevo estatus como "colectividad territorial única" de la isla francesa.

Simeoni, que ya era presidente del Gobierno corso desde 2015, obtuvo 42 votos de los 63 escaños de la Asamblea, un respaldo esperado tras su apabullante victoria electoral del pasado 10 de diciembre. Aquel día, en la segunda vuelta de los comicios regionales corsos, la coalición entre los autonomistas de Simeoni y los independentistas de Talamoni logró un 56,5 % de los votos. La nueva colectividad única cuyo arranque se formalizó hoy fusiona la antigua región con los dos departamentos que la integraban.

En un discurso tras renovar hoy su mandato, Simeoni, nacionalista moderado y exalcalde de la ciudad de Bastia, tuvo palabras de recuerdo para aquellos conciudadanos "afectados por la precariedad económica y social y la exclusión". También rindió homenaje a los "presos políticos" corsos, en alusión principalmente a los miembros reclusos del Frente de Liberación Nacional de Córcega, que anunció en 2014 el abandono de las armas, y pidió su "acercamiento".

En esta misma línea se pronunció el presidente de la Asamblea, Talamoni, quien también repite en el cargo tras recibir el apoyo de 40 de los 63 legisladores. El líder independentista dedicó su victoria en los comicios a "los presos y los buscados" y abrió la puerta a todos los corsos, nacionalistas o no, aunque avisó de que serán infatigables en la negociación sobre los prisioneros con el Gobierno de París.

La ministra delegada del Interior, Jacqueline Gourault, que ha sido denominada como 'Madame Córcega' dentro del Ejecutivo francés, viajará el jueves a la isla mediterránea para reunirse con los principales líderes de la región. Los gobernantes nacionalistas de Córcega desean que la isla obtenga un estatuto de autonomía de aquí a tres años y su puesta en marcha en menos de una década, algo que se observa con recelo desde París.

El presidente francés, Emmanuel Macron, no se ha pronunciado oficialmente sobre el futuro de Córcega desde el triunfo arrollador de los nacionalistas en diciembre, más allá de designar a Gourault como representante gubernamental para la isla.

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