Cómo funciona el sistema electoral en Alemania

Los alemanes eligen el 24 de septiembre la nueva composición del Parlamento. / Reuters
Elecciones en Alemania

Más de 60 millones de ciudadanos con derecho a voto eligen la composicion del Parlamento del que saldrá el próximo canciller

EDUARDO R. PANEQUE

La democracia defensiva alemana se enfrenta nuevamente al enojo político. El domingo 24 de septiembre el país máximo exponente del temple en la cultura política pondrá a prueba el descontento de su ciudadanía.

La citada 'wehrhafte Demokratie', tal y como la define el politólogo Klaus von Beyme, fue la receta con la que se pretendían alejar los fantasmas de un sistema electoral que había aupado al nazismo. Se retiraron poderes al Presidente de la República en beneficio del Canciller, se establecieron barreras que redujesen la fragmentación de partidos que convulsionó la República de Weimar y, en los prolegómenos de la Segunda Guerra Mundial, se requirieron autorizaciones expresas otorgadas por las fuerzas aliadas para constituir partidos políticos.

El resultante de todo ello fue, y es actualmente, un sistema político de carácter representativo que impide las mayorías absolutas, y prohíbe el mandato imperativo. Es decir, a imagen y semejanza del parlamentarismo liberal-conservador que ya defendieran filósofos como Edmund Burke en el siglo XVIII.

Alemania se suma así al grupo de países con modelos de democracia representativa y no directa. A su favor, la anecdótica diferencia entre escaños y votos, puesta en tantas ocasiones como ejemplo de proporcionalidad. Pero, ¿sería imitable en España? El profesor invitado en la Universidad Carlos III de Madrid, Pablo Simón, explica que "se trata de un sistema difícilmente exportable sin haber pasado por modelos como el de Reino Unidos previamente; en España sería imposible aprobar un trazado por distritos a imagen y semejanza del existente en Alemania".

Qué se elige el 24 de septiembre

La Ley Fundamental de Bonn, en vigor desde 1949 (Constitución alemana), formalizó la apuesta del país por un federalismo cooperativo que promociona el desarrollo de los Estados (16 Länder) manteniendo criterios de igualdad y solidaridad entre ellos.

La estructura bicameral del parlamentarismo -Bundestag y Bundesrat- facilita la representación de los intereses de estos a través del Bundesrat, compuesto por 69 miembros elegidos por los propios Länder.

Por otro lado, en las elecciones del 24 de septiembre se eligen los 598 representantes del Bundestag, el único órgano de representación de la voluntad del pueblo alemán.

El Parlamento alemán previo a la sesión constituyente tras las elecciones de 2013. / EFE

Cómo se vota en Alemania

Más de 61,5 millones de alemanes podrán ejercer su derecho de voto el 24 de septiembre. La mencionada Ley Fundamental expresa en su artículo 38 que los diputados del Bundestag son elegidos por sufragio universal, directo, libre, igual y secreto, y añade que “son representantes de todo el pueblo y no están sujetos a órdenes o instrucciones, solo se deben a su conciencia”.

Modelo de papeleta en las elecciones legistlativas en Alemania. / Fotolia

El Bundestag –equivalente al Congreso español- se compone de 598 asientos que son elegidos mediante un sistema de doble voto:

a) Voto nominal (erststimme). 299 asientos se asignan por mayoría simple en los respectivos 299 distritos. El elector marca en la papeleta el nombre con su preferencia personal. El que obtiene más votos consigue el escaño. El equivalente al modelo americano para la elección de congresistas

b) Voto de partido (zweitstimme) 299 asientos son asignados a partir de listas cerradas y bloqueadas de los partidos. Este voto es el que determina la composición del Parlamento. Una vez sumados todos los votos de cada partido se distribuyen de forma proporcional entre cada uno de los 16 Länder aplicando la fórmula Hare Niemayer. Para la asignación de los escaños se han sacado previamente los que habrían obtenido el escaño de manera directa a través del primero de los votos.

Gráfico: I.B

Este doble voto ha dado lugar al conocido como vote-plitting. Esto es, los electores que emiten su voto en dos direcciones con la intención de expresar cuál sería su preferencia ante una eventual coalición de gobierno.

Para evitar la presencia de partidos radicales, desde mitad del siglo XX se estableció una barrera del 5% de los votos (Sperrklausel) para obtener escaño salvo que haya obtenido éste en tres o más circunscripciones.

Los defectos del sistema electoral

Aunque la esfera jurídica siempre ha aplaudido el modelo alemán, este despierta recelos entre los politólogos. Así lo explica Pablo Simón, Doctor en Ciencias Políticas y profesor visitante en la Universidad Carlos III de Madrid:

"Por un lado, los sistemas muy complejos como este alejan a los ciudadanos de la política además de ser difícilmente exportables; la cercanía de los diputados gracias a los votos por distrito no es realmente así puesto que aquellos que no resultan elegidos por este procedimiento son repescados a través de las listas de partido cerradas y bloqueadas; muchos distritos son escaños seguros para uno de los dos grandes partidos estando únicamente en juego el 15% del total; y, por último, erosian la representación de las mujeres en el Parlamento".

Respecto al doble voto, Pablo Simón subraya el uso estratégico del mismo por parte de muchos votantes, fenómeno conocido como 'split-ticket' para hacer notar su preferencia ante una eventual coalición de gobierno". En ningún caso, añade Simón, este sistema contribuye a perpetuar sistemas cuasibipartiditas "dado que esto depende únicamente de la voluntad de los votantes y no es algo a lo que contribuya este sistema electoral".

Una Canciller de récord

Ángela Merkel aspira a revalidar su cargo como canciller federal de Alemania por cuarta vez consecutiva igualando el tiempo que permaneció en el poder su mentor, Helmut Kohl y dos más que el fundador de su partido, Konrad Adenauer.

En la última contienda, septiembre de 2013, los resultados fueron aplastantes. Merkel obtuvo el 41,5% de los votos (siete puntos más que en 2009). En un sistema que rara vez genera mayorías absolutas, y con el aliado natural de la canciller -FDP- sin representación tras no alcanzar la barrera del 5%, socialistas y conservadores conformaron la ‘gran coalición’, que ya había gobernado el país entre 2005 y 2009.

Gráfico: I.B.

La participación es la gran incógnita. Tras la mejora experimentada en 20013 -73% frente al 70,8% de 2009- el enojo ciudadano viajará de nuevo hasta los colegios electorales. O se quedará en casa.

Fotos