Leonoticias

Francia abre un centro para jóvenes en vías de radicalización

La Policía francesa vigila una calle de Tolouse.
La Policía francesa vigila una calle de Tolouse. / Reuters
  • Entrarán voluntariamente al CPIC durante 10 meses con el fin de reintegrarse en la sociedad y en la vida activa

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Francia abre esta semana un centro para jóvenes en vías de radicalización con el que las autoridades esperan contrarrestar el poder de atracción de la yihad, tras una mortífera ola de atentados.

El primer Centro de Prevención, Inserción y Ciudadanía (CPIC) que abrirá sus puertas en la localidad de Beaumont-en-Véron (centroeste del país) alista los últimos detalles para acoger a media docena de residentes voluntarios de entre 18 a 30 años. El internado podrá recibir hasta 25 personas, acompañadas por unas 30 educadores.

No se trata de personas que han sido condenadas por la justicia ni que han regresado de Siria, sino de individuos "perdidos", explica el sociólogo Gérald Bronner, quien trabajará en el centro. El objetivo es "desarrollar el espíritu crítico" de estas personas frente a las "ideologías mortíferas". "Estar internados en el centro los mantendrá alejados de un número de recursos e interacciones" que los pueden exponer a la propaganda yihadista.

Estos jóvenes, hombres y mujeres, señalados por sus familias o identificados por las autoridades locales, entran de forma voluntaria al centro, señala Muriel Domenach, secretaria general del Comité internacional de prevención de la delincuencia y de la radicalización (CIPDR).

Recibirán cursos de historia, religión, filosofía, educación en medios y deporte, bajo una disciplina férrea que implica horarios estrictos, el porte de uniforme y una ceremonia de saludo a la bandera semanal. El objetivo de esta acompañamiento de 10 meses es reintegrarlos a la sociedad y a la vida activa.

Tras una ola de atentados yihadistas sin precedentes, las autoridades ponen grandes esperanzas en este centro. Cerca de 15.000 personas están bajo vigilancia por radicalización en todo el país y más de 300 sospechosos afiliados a redes terroristas han sido arrestados desde inicios de 2016.

Este centro "no es ni una vacuna ni una varita mágica", advierte sin embargo Domenach, quien hace hincapié en el aspecto experimental del proyecto.

No existe una "solución milagrosa" para "desradicalizar" a una persona, reitera el ministro francés de la Juventud Patrick Kanner. "Pero el Estado debe mostrar el camino", aún más si se toma en cuenta que la lucha antiterrorista es un tema clave de la campaña para las elecciones presidenciales de 2017.

Estos nuevos centros - 13 previstos en total antes de finales de 2017 - son una alternativa más, entre las opciones no carcelarias desplegadas por Francia, que en el los últimos dos años, ha asignado unos 20 millones de euros a la prevención de la radicalización

La principal dificultad reside en medir la eficacia de este método.

"Habrá un test de evaluación" con psicólogos, indica Gérald Bronner, quien reconoce sin embargo que nadie podrá estar "100% seguro". Pueden haber "estrategias de manipulación".

No obstante, algunas voces críticas ya se han alzado en contra de estos centros.

Estos proyectos pueden ser "contra-productivos", estima Mourad Benchellali, un francés que estuvo internado en la prisión militar estadounidense de Guantánamo y que hoy lucha contra el adoctrinamiento de jóvenes musulmanes.

"No tiene sentido encerrar a personas que no están realmente radicalizadas en un centro de detención", estima este hombre. "Corren el riesgo de encerrarse en un personaje 'radicalizado'. Si los ponemos a todos juntos, sólo van a pensar en eso".

Otros países europeos, como Reino Unido, Alemania y Dinamarca han desarrollado programas para prevenir la radicalización, con un éxito relativo.

Para el politólogo Asiem El Difraoui este proyecto puede ser "problemático y arriesgado". Este especialista en yihadismo sugiere más bien un seguimiento individual que "enseñe a estas personas a pensar de forma libre, autónoma y no uniforme".