Trump planta a los líderes del G-7 y pide la reincorporación de Rusia

Protestas en Quebec por la cumbre del G7. / Afp I Atlas

«La Unión Europea nos trata muy injustamente», dijo el presidente de Estados Unidos antes de partir a la cumbre

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York

Quienes pensaron que la cumbre anual del G-7 en Canadá sería una oportunidad para presionar en grupo a EE UU para que ponga fin a la guerra comercial que ha emprendido se equivocaron. El mago de los ratings, provocador sin igual, supo darle la vuelta a la temática sugiriendo antes de subirse al helicóptero que lo que el G-7 tiene que hacer es volver a admitir a Rusia en la mesa.

Por si eso no fuera suficientemente escandaloso, horas antes se enzarzó en una discusión por Twitter con su anfitrión Justin Trudeau y el presidente francés Emmanuel Macron, que lideran la lucha contra los arbitrarios aranceles que ha impuesto. Al último lo dejó colgado. Su avión aterrizó en Charlevoix (Quebec) a lo justo para la foto de familia, hora y media después de la bilateral que tenían programada, pero el francés reajustó su agenda y aceptó cambiar la bilateral por «un breve encuentro» con el que salvar la cara. Con ese movimiento estratégico que empieza a ser distintivo de la presidencia de Trump, el magnate ponía al francés en posición de súplica, como ha hecho con el líder norcoreano Kim Jong-un, con el que se reunirá el martes. El histórico encuentro de Singapur le sirvió de excusa para saltarse la segunda jornada del G-7, donde se tratará hoy el incómodo tema del cambio climático que tanto le fastidia. Trump se marcha directo a Asia, a una hora sin determinar, «según se den las cosas», antes incluso de que se firme el comunicado habitual, que aún no se sabe si será del G-7 o de un nuevo G-6 que va dejando miembros atrás.

Rusia fue expulsada en 2014 del exclusivo club de los países más industrializados como represalia por la anexión de Crimea. La primera ministra británica Theresa May desechó rápidamente la impulsiva propuesta del presidente estadounidense al recordar que las «malignas actividades» de Rusia continúan «en una variedad de formas», por lo que en su opinión «la conducta de Rusia tiene que cambiar antes de que se tenga tal conversación».

May, Merkel, Macron y Trudeau le han dejado claro al presidente de EE UU que su aranceles al aluminio y al acero son «injustificados», dijo la británica. Frente a esos líderes tradicionales sobre los que Trump dijo recae la responsabilidad de que levante los aranceles -«pregúntale a esta gran dama», dijo mirando a Merkel con desafío-, el mandatario dejó claro que los viejos aliados de EEUU no son de su gusto. Tomó la mano del recién elegido primer ministro italiano Giuseppe Conte y le felicitó cariñosamente por su «gran, gran victoria». Como él, Conte pide que se levanten las sanciones a Rusia.

Los siete países reunidos este viernes representan más del 62% de la riqueza global, pero EE UU domina el 25% del comercio mundial y se cree con poder para dictar las reglas. «La Unión Europea nos trata muy injustamente», reiteró este viernes al salir de la Casa Blanca. «Canadá nos trata muy injustamente. Pero eso se va a acabar», prometió. «Y no va a ser ni difícil, ya verás como al final todos nos llevamos bien».

Su asesor comercial, ideólogo de las políticas nacionalistas y las rupturas comerciales que propone, anticipó ayer las conversaciones que sostendría en un artículo de opinión que publicó en The New York Times bajo el título de «la era de la complacencia comercial estadounidense se ha acabado», firmaba Peter Navarro. Según él su jefe se ha dirigido al encuentro con «preocupación y decepción» por las políticas de los otros seis países, «cuyas prácticas comerciales han contribuido al déficit anual global de 500.000 millones de dólares» que tiene EEUU.

Los líderes europeos que previamente han intentado influir en Trump con un tono adulador y cercano tiene que decidir cuál es la estrategia a seguir con el irreverente mandatario que desafía todo lo establecido. Las exportaciones de acero y aluminio a EE UU representan sólo 41.000 millones, de lo que la UE asume 6.400, pero detrás pueden venir los automóviles. Trump, que pretende estar en la Casa Blanca ocho años, no ha hecho más que empezar un mandato en el que cada día fuerza los límites para ver hasta dónde puede llegar.

Protestas en Quebec

Unas 500 personas se manifestaron en Quebec sin mayores incidentes para protestar contra la Cumbre del G7. La principal manifestación recorrió el centro de la ciudad de Quebec bajo una extraordinaria presencia policial sin que se produjesen incidentes aunque las fuerzas de seguridad arrestaron al menos a dos personas.

Centenares de policías rodearon a los manifestantes, convocados por 45 grupos comunitarios, y acompañaron la marcha durante todo su recorrido por el centro de Quebec. Los manifestantes, algunos de ellos acompañados de niños, portaban pancartas con lemas contra la reunión de los países más industrializados del mundo como «El G7 no nos representa».

El viernes, cuando se inician las reuniones de líderes del G7, están previstas más protestas en Quebec y en las cercanías de La Malbaie. Una de las protestas del viernes está convocada por grupos anarquistas que han prometido acciones en la ciudad de Quebec para «parar el G7».

El temor a que las manifestaciones provoquen escenas violentas como las vividas durante la Cumbre de las Américas de 2001, que también se celebró en Quebec, el Gobierno quebequés ha pedido a unos 10.000 funcionarios que no acudan mañana a trabajar. Numerosos restaurantes y otros establecimientos comerciales han decidido cerrar durante la cumbre y en muchos casos han protegido los escaparates de sus locales con planchas de madera para evitar daños.

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