Trump, bajo presión, dice que el Ku Klux Klan y los neonazis son «criminales y matones»

Trump saluda a su llegada a la Casa Blanca. / Michael Reynolds (Efe)

El presidente de Estados Unidos eleva sus críticas después de los enfrentamientos de Virginia

COLPISA / AFP

El presidente estadounidense Donald Trump, condenó enfáticamente el lunes el racismo, acusando directamente a supremacistas blancos, grupos neonazis y a la organización de extrema derecha Ku Klux Klan (KKK) de estar detrás de la "violencia racista" del sábado en Charlottesville, que dejó una mujer muerta y 19 heridos.

"El racismo es el mal", dijo el mandatario desde la Casa Blanca. "Y los que causan violencia en su nombre son criminales y matones, incluyendo el KKK, los neonazis, los supremacistas blancos y otros grupos de odio que son repugnantes a todo lo que queremos como estadounidenses", añadió.

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El mandatario, en el centro de la polémica por no pronunciarse antes de manera explícita sobre el ataque de simpatizantes neonazis en el estado de Virginia, condenó "en los términos más enérgicos" lo que consideró una "flagrante manifestación de odio, fanatismo y violencia".

Ese tipo de manifestaciones "no tiene lugar en Estados Unidos". "No importa el color de nuestra piel, todos vivimos bajo las mismas leyes. Todos saludamos a la misma bandera", enfatizó el mandatario, al tiempo que prometió "justicia". "A cualquiera que haya actuado criminalmente en la violencia racista de este fin de semana, se lo hará plenamente responsable. Se hará justicia", dijo.

Trump estaba bajo presión porque no había condenado directamente hasta el momento a los militantes de extrema derecha involucrados en los hechos de violencia, algunos de los cuales llevaban gorros o camisetas con la imagen del magnate. El mandatario, que durante la campaña electoral recibió apoyo de prominentes supremacistas blancos, se había limitado a culpar a "ambas partes" por los disturbios, en una declaración efectuada el sábado desde su club de golf en Nueva Jersey, donde se encontraba de vacaciones.

Heather Heyer, de 32 años, murió cuando un simpatizante neonazi, James Field, de 20 años, intencionalmente embistió con su vehículo a una multitud que se oponía a una marcha de supremacistas blancos, entre los que había miembros del KKK, convocada para protestar contra la remoción de una estatua confederada. Field, originario de Ohio (norte), sigue arrestado luego de que un juez le negara libertad bajo fianza y enfrenta cargos de asesinato en segundo grado por lo ocurrido.

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