Cuestionan en Japón la eficacia de los sistemas de alerta

Simulacro de emergencia en Japón. /TOSHIFUMI KITAMURA (AFP)
Simulacro de emergencia en Japón. / TOSHIFUMI KITAMURA (AFP)

Los errores y las dificultades para ponerse a resguardo complican la respuesta

COLPISA / AFPTokio (Japón)

Problemas técnicos y mensajes inquietantes ponen en duda en Japón la eficacia del sistema de alerta de peligros inminentes, como los seísmos o los disparos de misiles. En enero, un fallo del dispositivo sembró confusión en Tokio. Se envió una alerta sonora a los teléfonos anunciando un sismo importante en la capital, por lo que los habitantes esperaban una fuerte sacudida. Pero nada pasó. En realidad, se produjeron dos pequeños temblores al mismo tiempo en dos regiones del país y el sistema combinó, por error, los dos acontecimientos.

No era la primera vez que un fallo así se producía: en agosto de 2016, por ejemplo, una falsa alarma advirtió de la inminencia de una sacudida de una magnitud de 9,1 que nunca sucedió.

El dispositivo, J-Alert, fue puesto en marcha en 2007 y «permite enviar una información urgente de forma instantánea gracias a la difusión masiva y automática de mensajes de alerta», explica Koji Nagasaki, un responsable de la Agencia de gestión de Catástrofes e Incendios. Además de para los sismos, puede utilizarse en caso de tsunami, erupción volcánica, ataque terrorista o disparo de misiles.

En previsión del aflujo de turistas para los Juegos Olímpicos de Tokio en 2020, el gobierno ha empezado a difundir las alertas en inglés, chino y coreano en una aplicación preparada para ello.

En las oficinas de la agencia meteorológica japonesa, en Tokio, al menos siete personas trabajan las 24 horas del día. Siguen en tiempo real, en grandes pantallas, la forma y la intensidad de numerosas ondas sísmicas que sacuden al país. Gracias a sus sofisticados aparatos, la agencia puede detectar los signos precursores de un importante terremoto. Y avisa, segundos antes de que se sienta el temblor importante, tanto a las autoridades locales como a los habitantes afectados a través de SMS y señales sonoras en sus teléfonos. También se avisa a las cadenas de televisión para que suspendan su programación y difundan mensajes en antena.

En marzo de 2011, cuando un devastador sismo golpeó al país, provocando un tsunami que dejó más de 18.000 muertos y desaparecidos y causó un accidente en la central nuclear de Fukushima, J-Alert permitió avisar a los habitantes entre seis y cuarenta segundos antes de la primera sacudida. Varios países han desarrollado el mismo tipo de sistema, «pero el nuestro cubre al todo el país, con unos 1.000 puntos de observación en el territorio», observa, orgulloso, Issei Suganuma, científico de la agencia meteorológica.

Tras la falsa alarma de enero, se han revisado los procedimientos del sistema y a partir de abril, este empezará a utilizar un nuevo método de análisis que debería impedirle interpretar el registro de varios sismos pequeños como un terremoto importante. Pero «dado que el objetivo es difundir una alerta en un lapso de tiempo muy corto, los errores siguen siendo posibles», admite Suganama, agregando que «es difícil tener una certeza al 100%».

La otra particularidad del dispositivo japonés que es que también se emplea en el caso de disparos de misiles, dado que el país ha sido sobrevolado en dos ocasiones por misiles norcoreanos. Si se detecta un tiro, el gobierno puede accionar el sistema y se avisa a los habitantes entre dos y cinco minutos antes de que el misil sobrevuele el territorio. Pero algunos japoneses han dado cuenta de su confusión. «Nos dicen que nos refugiemos en un edificio sólido o en el subsuelo, ¿pero cómo vamos a encontrar sitios así en unos minutos?», se pregunta Atsuko Koide, una ama de casa de 64 años residente en Akita (noroeste). El sistema «es particularmente inútil para personas ancianas que no pueden desplazarse rápidamente», añade.

El año pasado, un sondeo del gobierno realizado en internet reveló que solo el 5% de las personas encuestadas habían evacuado el lugar en el que estaban o habían tomado medidas para protegerse tras haber recibido la alerta del disparo de un misil. «Por sí solo, J-Alert no es suficiente», considera Mitsuru Fukuda, profesor de gestión de riesgos en la Nihon University de Tokio. «Existe un límite para lo que un país o los responsables locales pueden hacer», afirma.

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