El exespía ruso fue envenenado con un gas nervioso

Sergei Skripal, en una imagen de archivo./EFE
Sergei Skripal, en una imagen de archivo. / EFE

La Policía ya clasifica su investigación como intento de asesinato de Skripal y su hija

IÑIGO GURRUCHAGACorresponsal. Londres

La Policía británica ha confirmado que el exespía ruso Serguéi Skripal, de 66 años, y su hija, Yulia, de 33, padecieron un ataque con un gas nervioso, que les mantiene en estado crítico en un hospital del sur de Inglaterra. El policía que llegó primero al banco de un parquecito, en el centro comercial de Salisbury, donde los Skripal fueron hallados el domingo en un estado chocante, está grave.

Mark Rowley, responsable de la policía antiterrorista desde Scotland Yard, ha señalado en una comparecencia pública que la confirmación de que los síntomas que presentan los Skripal proceden de la contaminación con algún agente nervioso- que contienen ácido fosfórico- le permite descartar la ingestión de drogas o un accidente, y que la investigación ya es sobre un intento de asesinato.

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Especialistas en antiterrorismo han relevado a la Policía de la región de Wiltshire, donde se encuentra Salisbury, como responsables de la investigación. Han extendido la zona acordonada y, según los medios británicos, concentran sus esfuerzos en un restaurante de comida italiana, de la cadena Zizzi, y en el pub 'The Mill', donde padre e hija habrían compartido una bebida antes de comer.

Según el 'Daily Mail', Serguéi Skripal tuvo un comportamiento insensato en el restaurante mientras esperaba el risotto de pescado y marisco que habían pedido para dos. El diario cita a testigos y a camareros que le vieron con gusto marcharse, tras quejarse en alta voz del retraso en servirles la comida. Habrían sido solo veinte minutos, dice el camarero. La estampa del 'Mail' se completa con el silencio de Yulia.

Aunque parece una inteligencia absurda lo que supuestamente habrían hecho los servicios rusos- condenar a un traidor a 13 años, perdonarlo, canjearlo por espías suyos, dejarlo libre y luego asesinarlo atrayendo la atención del mundo-, los medios extienden el foco hacia Liudmila, esposa de Serguéi, muerta por cáncer de útero, en 2012, después de llegar a Inglaterra, y hacia Alexánder, de 44, su hijo, que vivía con el padre pero murió el año pasado, por una insuficiencia hepática, cuando estaba con su novia en San Petersburgo.

Boris no va

Se añade la muerte reciente de un hermano y suman demasiadas muertes, aunque también escalonadas. Se dice que Skripal estaba preocupado por su vida en los últimos días. Se publican vídeos en los que aparece comprando salchichas polacas, leche y lotería de rasca y gana- hasta 40 euros de una tacada, también según el 'Mail'- en el quisco de la esquina, y se señala el bolso rojo de la mujer rubia que fue grabada en compañía de un hombre, ambos con andar dinámico, en el centro comercial. El hombre parece detectar la cámara de seguridad que le graba, en el exterior de un gimnasio.Pocos datos y las conjeturas que provocan los espías y sus crímenes.

Boris Johnson puso acento en la política de contención o escarmiento hacia Moscú al iniciar su mandato al frente del Foreign Office. La deriva presidencial en Washington y el 'Brexit' no le permiten hacer florituras. Pero lo intenta. El martes generó confusión al interpretarse sus palabras como el anuncio de un posible boicot de la selección inglesa en la Copa del Mundo de fútbol, este verano. Luego puntualizó luego que está pensando en la representación política. Matan a tus ciudadanos y asilados en tu suelo y el castigo es que no vayan a Moscú los príncipes Guillermo y Catalina. O el mismo Boris.

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