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El patrimonio cultural, en el punto de mira de los yihadistas

En marzo de 2001 los talibanes destruyeron los dos budas gigantes de Bamiyan.
En marzo de 2001 los talibanes destruyeron los dos budas gigantes de Bamiyan. / Archivo
  • La destrucción de los mausoleos de Tombuctú, por la que la Corte Penal Internacional ha condenado a un maliense, fue uno de los numerosos ataques de este tipo perpetrados por grupos como el Daesh

La destrucción de los mausoleos de Tombuctú, que ha provocado un juicio y la condena de un yihadista maliense por la Corte Penal Internacional (CPI) este martes, forma parte de un plan de destrucciones perpetradas por grupos como el Daesh, de Malí a Afganistán pasando por Siria e Irak.

Malí

Tombuctú, "la ciudad de los 333 santos" declarada Patrimonio de la Humanidad, permaneció de abril de 2012 a enero de 2013 bajo control de grupos islamistas armados que la desfiguraron. En junio de 2012, los yihadistas de diferentes movimientos vinculados a Al-Qaida, que consideran idolatría la veneración de santos, empezaron a demoler varios mausoleos, entre ellos el de la principal mezquita de la ciudad. Otros mausoleos, testimonio de la edad de oro de la ciudad el siglo XVI, fueron destruidos.

A principios de 2013 fue saqueado el instituto de estudios islámicos Ahmed Baba pero la mayor parte de los célebres manuscritos y libros habían sido puestos a buen recaudo. En marzo de 2014 empezaron las obras de reconstrucción.

Siria

El 23 de agosto de 2015, los yihadistas del Daesh dinamitaron el templo de Baal Shaminun, uno de los más célebres de la ciudad antigua de Palmira, que tomaron en mayo. Menos de una semana antes, el grupo había decapitado al exjefe de Antigüedades de la ciudad, Jaled al Asaad, de 82 años, referencia mundial sobre este conjunto arqueológico. En julio, el Daesh destruyó la famosa estatua del León de Atenea y transformó el museo en tribunal y prisión.

La antigua ciudad de Palmira, una de las joyas arqueológicas de Oriente Próximo.

La antigua ciudad de Palmira, una de las joyas arqueológicas de Oriente Próximo. / Youssef Badawi (Efe)

Según la ONU, más de 300 emplazamientos históricos sirios resultados dañados, destruidos o saqueados desde el inicio del conflicto, hace más de cuatro años.

Irak

El Daesh, que controla amplias porciones de territorio en Irak y Siria desde la toma de Palmira, realiza "una limpieza cultural" y arrasa parte de los vestigios de la antigua Mesopotamia, según la ONU, o revende piezas en el mercado negro.

Un vídeo difundido en febrero de 2015 mostró a combatientes del Daesh que saqueaban tesoros preislámicos en el museo de Mosul, segunda ciudad de Irak tomada durante los primeros días de su ofensiva, a principios de junio de 2014. Según responsables de las antigüedades, unas 90 obras fueron destruidas o dañadas. Los yihadistas, que también incendiaron la biblioteca de Mosul, dinamitaron en julio de 2014, delante de una muchedumbre, la tumba del profeta Jonás, también conocido con el nombre de Nabi Yunes.

Un vídeo difundido en abril de 2015 mostró a combatientes del mismo grupo que destruían con bulldozers, picos y explosivos el emplazamiento arqueológico de Nimrud, tesoro del imperio asirio fundado en el siglo XIII. Luego la emprendieron con Hatra, ciudad del periodo romano de más de 2.000 años situada en la provincia de Nínive (norte).

Libia

Varios mausoleos fueron destruidos por islamistas extremistas a golpe de excavadoras o explosivos a través del país después de la revuelta que derrocó el régimen de Muamar Gadafi en 2011. Para estos integristas, los santuarios erigidos en memoria de santos contravienen su interpretación del islam.

En 2012, decenas de integristas dinamitaron el mausoleo de Abdesalem Al Asmar, teólogo sufí del siglo XVI, en Zliten (este de Trípoli), el más importante de Libia. Una biblioteca y una universidad que llevan su nombre fueron objeto de destrucciones y saqueos. En Misrata, fue destruido el mausoleo de Ahmed al Zarruk.

En 2013, se produjo un ataque con explosivos contra un mausoleo del siglo XVI en Tajura, en el extrarradio de Trípoli, uno de los más antiguos de la capital. En 2014, la Unesco condenó los actos vandálicos contra varias mezquitas de Trípoli, incluyendo la mezquita Karamanli, del siglo XVIII.

Afganistán

En marzo de 2001, el jefe supremo de los talibanes, el mulá Omar, ordenó la destrucción de los dos budas gigantes de Bamiyan, unos tesoros arqueológicos de más de 1.500 años, considerados "antiislámicos" por tratarse de representaciones humanas. Durante 25 días, cientos de talibanes llegados de todo el país participaron en la destrucción, con ayuda de cohetes y dinamita, de las gigantescas estatuas.

En 2003 el sitio fue inscrito en el Patrimonio de la Unesco, lo que permitió restaurar los nichos donde estaban alojados los budas, y hacer un inventario de los vestigios.

Argelia

En Argelia los grupos armados islamistas destruyeron en los años 1990 numerosos santuarios.