Modelos con huella

Julius Gerhard, Gaspard Ulliel , Mathias Lauridsen y Tobias Sorensen han convertido sus cicatrices en sus señas de identidad. / E. C.
Julius Gerhard, Gaspard Ulliel , Mathias Lauridsen y Tobias Sorensen han convertido sus cicatrices en sus señas de identidad. / E. C.

Grandes firmas muestran pieles surcadas de cicatrices para ensalzar cuerpos reales e imperfectos

La moda suele ser un lujoso escaparate solo apto para cuerpos de infarto. O, al menos, venía siéndolo. Cada vez más firmas incluyen en sus desfiles y campañas publicitarias a hombres y mujeres marcados por visibles cicatrices. Lejos de frenar en seco sus carreras, muchos han aprovechado los surcos que recorren sus pieles. Dejan huella con unas marcas que han convertido en señas de identidad y les han ayudado a disparar sus cachés. Algunos de los top masculinos mejor pagados han acrecentado su fama, pese a las heridas sufridas por ataques de 'bulldogs' (Tobias Sorensen) o graves quemaduras que afectaron al 90% de su cuerpo (Julius Gerhard) tras accidentarse mientras manipulaba cables de alta tensión.

Nadie ha sacado tanta tajada como el top preferido de Dolce&Gabbana. David Gandy, el inglés de los ojos tremendamente azules y famoso por el anuncio de un perfume que conduce la vista a sus ajustadísimos slips blancos, es guapo hasta decir basta. Por eso se ríe de una pequeña cicatriz que le asoma a un costado del ojo derecho, que resalta su masculinidad. Pese a su condición de icono, no le gusta nada recordar que se la causó en una noche de copas con un grupo de amigos después de que uno de ellos le golpeara accidentalmente con la puerta de un coche. Inoportuno, pero afortunado golpe (económico) el suyo.

Si antes las heridas se tapaban y se imponían los cuerpos apolíneos, esas mismas cicatrices, grandes y pequeñas, se exhiben ahora como trofeos. No solo se ocultan, sino que se aplauden las imperfecciones físicas en estos tiempos de corrección política. Como si quisiera sacudirse la conciencia, Sprinter ha sido la última marca deportiva en sumarse al movimiento #bodypositive para empoderar a mujeres reales. ¿Cómo? Mostrando bien a las claras la señal de una modelo a la salida de la playa. Los responsables de esta compañía asumen que la irrupción de redes sociales como Instagram, que ensalzan cuerpos pulidos por el uso de filtros, con el photoshop a la cabeza, han minado la autoestima de multitud de personas. Sprinter, uno de los líderes nacionales en la distribución de material deportivo, ha arriesgado con una campaña valiente que pretende dar visibilidad a «mujeres naturales».

Muchos modelos lucen estas marcas como trofeos. Han sido el pasaporte hacia su éxito

«Sigo viva»

Ha escogido este verano a Eva Maria Diallo Eslava, una joven a la que la suerte sonríe definitivamente después de destapar el «gran secreto» de su vida: una profunda y larga cicatriz en el estómago. «Vetada» para multitud de trabajos, la abertura le había generado una profunda «inseguridad» personal y profesional. «Por fin me atrevo a contar algo que he ocultado toda mi vida. Habrá mucha gente a la que no le parecerá tanto, pero a mí me ha causado muchos complejos. Me atrevo a contarlo porque ya estoy cansada de que la gente me mire rara y me pregunte con cara de asco: '¿Qué tienes ahí?', '¿qué te ha pasado?'. Me dan ganas de decir: '¿Y a ti qué te importa?'. Pero me callo porque tengo más educación y, simplemente, me limito a decir que fueron dos operaciones gracias a las cuales sigo viva. Imagino que habrá más gente que se sienta como yo y que no lo muestran porque les da vergüenza o por el qué dirán. Por eso os digo que améis vuestro defectos imperfectos y que cada chica debe sentirse fuerte y orgullosa de su propia piel», confesó tras agradecer la contratación para la campaña de baño.

H&M también ha roto tabúes al reivindicar el 'antiphotoshop' y delegar todo su protagonismo veraniego en una maniquí que posa en bikini luciendo la cicatriz de una operación de apendicitis en la parte inferior derecha de su abdomen. La pequeña circuncisión no pasó desapercibida para miles de personas, que agradecieron el gesto a través de las redes sociales. «Tengo una marca parecida y nunca me he atrevido a usar un bikini por ese motivo, pero con estas fotos cambia mi mentalidad, me da más valor a no tener vergüenza de una lucha que mantuve en mi infancia». Mensajes de este calado inundaron la cuenta de Instagram del gigante sueco. H&M ha incluido mujeres sin ninguna experiencia en las pasarelas y orgullosas de sus curvas, lunares y estrías. Definitivamente, la industria de la moda gira el rumbo.

Aunque el cambio alcanza por fin a las modelos femeninas, los hombres llevan años rentabilizando sus señales. El alemán Julius Gerhard regresó a las pasarelas cuatro años después del accidente que le tuvo un día en coma y obligó a pasar por el quirófano en diez ocasiones para recuperarse de las quemadura de segundo y tercer grado que padeció mientras pintaba grafitis y la electricidad de un cable saltó a una lata de pintura que sostenía en su mano. Las intervenciones le costaron medio millón de euros, pero no le amilanaron. Su regreso fue por todo lo alto, ya que caminó por la pasarela con el pecho descubierto. Tobian Sorensen, el danés que nació para caminar por la vida en ropa interior, lleva a gala dos pequeñas marcas en la mejilla izquierda, recuerdo de las 'carantoñas' que le dedicó un 'bulldog' cuando solo tenía 6 años.

Quien tampoco se baja del éxito es el francés Gaspard Ulliel, imagen del perfume Chanel Blue. Con seis años, fue a pasar unos días a la casa de campo de unos amigos de sus padres. Pagó cara su osadía. Quiso montar al perro de la familia, como si fuera un caballo, y el animal le arañó la cara sin querer, dejándole una cicatriz que gracias al cirujano no llegó a ser más grande. Imperceptible a primera vista, la acentúa al sonreír. Pero es la señal de su gran triunfo.

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