El escaparate de la moda regional

La Pasarela de la Moda de Castilla y León cumple 20 ediciones desde que arrancara su andadura en el año 2002

Pasarela Castilla y León. /Ricardo Ordóñez
Pasarela Castilla y León. / Ricardo Ordóñez
L. SIERRA

La Pasarela de la Moda de Castilla y León celebrará en el mes de noviembre una cifra redonda: su vigésima edición. El escaparate de la moda regional conmemora 20 ediciones con una nueva cita en la que ya es la cuna de la moda castellana y leonesa: la ciudad de Burgos. La capital ha acogido desde el año 2002 más de 450 desfiles de casi un centenar de firmas castellanas y leonesas, y ha conseguido hacerse un hueco en los espacios de moda de todo el país gracias a una pasarela que ya presume de haber superado su mayoría de edad.

Para hablar de la Pasarela de la Moda de Castilla y León hay que viajar a los inicios del siglo XXI. Fue en octubre del año 2002, cuando el Claustro del Hotel NH Palacio de la Merced acogió el primer desfile. Se celebró por la mañana de la mano de Creaciones Nalia (Zamora) quien abrió camino a Olid Costura (Valladolid) y Torío Hermanos (Zamora) en un certamen primitivo en el que también estuvieron modistos como Ángel Iglesias y conocidas caras del mundo de la moda como la modelo Estefania Luik y José Toledo.

La primera edición fue una especie de prueba piloto para todos sus participantes. También para la que habría de consagrarse años después como la diseñadora “estrella” de la pasarela regional: Amaya Arzuaga, quien jugó con la ventaja de trabajar en casa y de contar con el apoyo de sus paisanos, el público burgalés. Le sucedió lo mismo al grupo leonés Café Quijano, encargado de poner la nota musical al encuentro.

El buen sabor de boda de esa primera edición impulsó una segunda con aún más nivel. El objetivo de la segunda edición era el mismo que el de la primera, "dar a conocer el papel que desempeña la industria de la moda en el comercio de Castilla y León", tal y como explicaba en su momento el por entonces consejero de Industria José Luis González Vallvé.

La Cibeles de Castilla y León

Bajo esta premisa se diseñó un certamen capaz de colocarse en las miradas de los expertos de moda del país. No era para menos puesto que se reunieron a quince empresas del sector y a algunas de las mejores modelos del país. Por el Claustro del NH pasaron los días 7, 8 y 9 de octubre de 2003 modelos como Judith Mascó, Mar Saura, Arancha del Sol, Paola Dominguín y una jovencísima Eva González, Miss España 2003 que llenaron las portadas del papel couché además de la sala de prensa del hotel que acogió las primeras ediciones de la pasarela.

“Recuerdo perfectamente como eran aquellas ediciones porque venían periodistas de todos España y fotógrafos que también trabajan en certámenes como Cibeles o Gaudí”, evoca uno de los profesionales gráficos que ha trabajado en la pasarela desde sus inicios y que reconoce que en esos momentos “la de Castilla y León aspiraba a parecerse a las grandes”.

La diseñadora María Lafuente recuerda con mucho cariño las dos primeras ediciones. No es para menos porque fue precisamente la primera la que le consagró en su tierra al alzarse con el Premio al Mejor Diseñador Nobel.

“Parece que fue ayer. Lo recuerdo perfectamente porque me dieron el premio y no me lo creía. Fue un momento muy emocionante e importante en mi carrera porque era un reconocimiento de mi Comunidad que quise compartir desde el primer momento con mi familia con quien me costó contactar desde Burgos porque no había cobertura en el hotel”, rememora con cariño la diseñadora leonesa.

La tercera y cuarta edición de la Pasarela de la Moda de Castilla y León consagraron al encuentro con la presencia de algunos de los “grandes” de la moda. Los certámenes contaron con más desfiles y “glamour” gracias a la presencia de las cámaras de los programas del corazón debido a la asistencia de personalidades del mundo rosa como Mar Flores y modelos de nivel internacional como Martina Klein y Vanesa Lorenzo, además de Bimba Bosé y Blanca Romero. El certamen parecía subir de categoría a un ritmo imparable y lo hacía, en parte, agraciado con propuestas paras los jóvenes creadores como las becas de formación de un año en algunas de las mejores escuelas de moda de Italia.

Relaciones comerciales y firmas

Con el ánimo de fomentar las relaciones comerciales de las empresas textiles de Castilla y León, la Junta de Castilla y León puso en marcha en la cuarta edición un Espacio Comercial situado en el Hotel Abba Burgos para poder desarrollar la capacidad exportadora de las empresas. Una ayuda tanto quienes participaban en la Pasarela como para quienes lo hacían solo en este otro escaparate. En aquel primer año fueron 40 empresas las que se animaron a participar en un particular ‘show-room’ que con el tiempo también se consolidaría.

Eran los años de Creaciones Nicolás y Carlos de Miguel; Freddy’s y Mafe’s desde Salamanca; y Torío Hermanos y Anton Moda desde Zamora. También de la empresa vallisoletana Ransil, que presentaba por primera vez en Burgos prendas de sus dos marcas: Riverside y Rosalita McGee.

La firma burgalesa Trasluz se estrenó en la Pasarela en la quinta edición. Corría el año 2006 y su gerente, Javier Martínez, no sabía que con el paso de los años sus propuestas infantiles habrían de inaugurar buena parte de los desfiles de las siguientes ediciones. En aquel momento, la Pasarela también se abrió a la moda masculina de la mano de otra firma burgalesa, Downton que causó sensación con una colección de ropa joven atrevida y divertida.

Duplicar certamen

Debido al tirón del momento, la Junta decidió duplicar el certamen presentando dos ediciones anuales con las que presentar las temporadas de primavera-verano y otoño-invierno. Así se presentó en la sexta edición de la pasarela que también introdujo otras novedades sustanciales, como la apertura a creadores foráneos, la inclusión de firmas de complementos en los desfiles y la promoción conjunta de la moda y el vino mediante un "maridaje" que se mantiene en la actualidad de la mano de la Denominación de Origen Ribera del Duero, presente en las últimas ediciones.

“Creo que duplicar el certamen fue algo positivo”, explica Lafuente, al tiempo que pone de manifiesto “el acierto” que fue desde el principio “apostar por los creadores castellanos y leoneses que fuera de Castilla y León lo tenían tan difícil”. “A todos nos ha enseñado mucho la Pasarela de la Moda de Castilla y León porque las tablas, además de en Cibeles, se consiguen en casa”, añade.

Con la premisa de celebrar dos desfiles al año, uno en marzo y otro en octubre, la Pasarela se alzó como un certamen de referencia con dos citas anuales obligadas. Así lo reconocía en 2007 la diseñadora Ágatha Ruiz de la Prada durante una visita al certamen donde mostraba su deseo de participación en el escaparate regional. Sus deseos se hicieron realidad y fue la encargada de inaugurar la séptima edición.

Si la séptima edición fue notable, la octava fue la más numerosa en cuanto a desfiles. Nada más y nada menos que 44 siendo la edición con mayor número de pases lo que obligó a programar en mañana y tarde para incrementar la participación de empresas y diseñadores sin acumular un número excesivo de desfiles en las intensas jornadas vespertinas.

La idea no caló demasiado y en la octava edición se celebraron 32 desfiles volviendo al formato de tarde. Eran los años del “maridaje”, que en este caso unieron los tejidos con las piedras naturales en una pasarela que contó con medio millón de euros de presupuesto y la participación de los bilbaínos Ion Fiz, Miriam Ocáriz y el malagueño David Delfín que mostraron su concepto de moda y vanguardia en el certamen burgalés.

Desafío a la crisis

En los primeros años de la crisis económica, la Pasarela de la Moda presentaba una nueva edición, la décima, con un presupuesto que iba ‘in crecendo’ y que rozaba los 600.000 euros. El más alto de todas sus ediciones con la presencia de 42 creadores y un broche de oro que ya era habitual: la presencia de Amaia Arzuaga.

La creadora burgalesa presentó su colección otoño-invierno 2010 con unos protagonistas: uno ‘leggins’ de lentejuelas en negro o plata elaboradas a mano por las monjas clarisas de su localidad natal, la localidad burgalesa de Lerma.

La decimotercera edición integró en el hotel NH Palacio de la Merced el espacio comercial que se limitó a un pequeño show-room para favorecer los contactos entre diseñadores y empresas. La idea se repitió en la 14 edición que contó con un desfile muy especial celebrado en el recién inaugurado Museo de la Evolución Humana donde se puso en escena el desfile-espectáculo ‘Las Edades de la Moda’ planteado como un repaso y homenaje a los tiempos de la moda desde la era prehistórica.

Novedades no faltaron tampoco en la decimoquinta edición, celebrada en octubre de 2011, cuando la difusión de los desfiles se reforzó a través de noticias en los canales de Quality of Spain en Facebook y Twitter. Las redes sociales entraban en escena para quedarse al tiempo que se invitó a un grupo de 'bloggers' especializados en moda a participar en el certamen.

Continuidad y ubicación

La recesión económica que en un primer momento pareció no afectar a la Pasarela hizo su aparición y sembró serias dudas sobre la continuidad del certamen regional. El entonces consejero de Economía y Empleo, Tomás Villanueva, aseguraba desde Madrid su continuidad y mostraba su deseo de celebrar una edición en marzo de 2012. Sin embargo 2012 no acogió ninguno de los dos certámenes.

Casi un año y medio después de que se celebrara la 15 edición, se presentaba la decimosexta. La Pasarela de la Moda de Castilla y León escogía a la Escuela Superior de Arte y Diseño de Burgos como nueva sede para aglutinar en 48 horas de celebración todos los desfiles con una nueva forma de colaboración público-privada.

Del medio millón de euros se pasó a un montante de 60.000 euros de dinero público adjudicando el certamen a la UTE Vaca Estudio y Estefanía Luik, encargados de conformar el programa de una pasarela que permitiese mostrar las últimas tendencias en la escuela de diseño burgalesa.

El cambió de ubicación reprogramó ideas y también a muchos creadores con ausencias notables hasta la fecha como la de la creadora burgalesa Amaia Arzuaga. Con ausencias, con nombres fuertes y con padrinos como Francis Montesinos se concentraron una veintena de desfiles en “la casa de las nuevas promesas de la moda”.

La Escuela de Moda, como la llamaban los creadores, acogió las ediciones 17 y 18 en unas citas en las que el certamen recobró el ánimo perdido en años anteriores con la frescura aportada por los nuevos creadores y el ‘glamour’ de desfiles como el patrocinado por la Denominación de Origen Ribera del Duero con un color como protagonista: el masala. Por los pasillos de la escuela se entremezclaban diseñadores, modelos, periodistas y hasta curiosos en un ambiente que gustó a unos y no tanto a otros que añoraban el ‘glamour’ del anterior espacio.

Conscientes de las críticas, la Junta decidió cambiar la sede del certamen en el año 2016 al Palacio de Congresos Fórum Evolución. La Pasarela recuperó en su 19 edición los tres días de duración con el ánimo de conceder un mayor protagonismo a los jóvenes. Se buscaba, y se busca, “apoyar a los nuevos talentos mientras se sigue apostando por el binomio formación-empleo” con premios consistentes en cursos intensivos en la Central Saint Martins School of Arts and Design de Londres por valor de 2.000 euros, financiados por Fely Campo y Trasluz.

El presente

La XIX Pasarela de la Moda de Castilla y León tuvo como padrino a Custo Dalmau, que clausuró los desfiles con su colección primavera-verano 2017, ‘Way More. Además de los diseños de Custo Barcelona, estuvieron presentesTrasluz, Rosalita Señoritas y Rosalita McGee, Natacha Arranz, Di de Sant, Ángel Iglesias, Marae, Riverside, Estilo by Imelda, Eulalia Mateos, Susana Escribano, María Lafuente, Concha Ceballos, Pablo y Mayaya, Fely Campo y, por primera vez en esta cita, Raquel Castaño, My Lovely Pulpo y Ernesto Terrón.

Ahora le toca el turno a la 20 edición. Una cifra redonda con la que consagrar a un certamen por el que han pasado más de 50 creadores regionales y que ha aglutinado cerca de medio millar de desfiles.

La diseñadora María Lafuente prepara su colección ‘Código Rojo’ que presentará en Burgos el próximo mes de noviembre en la vigésima edición de la Pasarela. Una cifra que entiende como “redonda” y en la que, como las anteriores, “todos estaremos apoyando la moda castellano y leonesa y a una pasarela que tanto nos ha dado a todos”. Ya queda menos para que la luz de la sala se apague y la pasarela se encienda. Y van 20 ediciones. ¡Felicidades!.

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