Carmen Franco, la duquesa número 3

Fotografía de archivo del 16 de julio de 1952 de Carmen Franco. / Foto: Efe | Vídeo: Atlas
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La única hija del Generalísimo, se casó con un marqués, tuvo siete hijos, don Juan Carlos la convirtió en Grande de España y recibió una incalculable fortuna de su padre

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Era de la quinta de la reina Isabel de Inglaterra, aunque se cuidaba muy mucho de no peinar canas. Y, pese a no haber nacido en un palacio, sí que se crió en uno. Y hasta se sintió o la hicieron sentir como una princesa. Carmen Franco y Polo (Oviedo, 14 de septiembre de 1926), fallecida este viernes, era la única hija que nació del matrimonio entre Francisco Franco y Carmen Polo. Su madre era de familia pudiente, de la alta aristocracia asturiana; tanto es así que le costó Dios y ayuda convencer a su padre de que ese militar de estatura media-baja y poco agraciado era el hombre idóneo para desposar a su hija.

Se dice que Felipe Polo comentó en más de una ocasión durante los dos años que duró el noviazgo no consentido que permitir casar a su hija con un comandante africanista (donde estaba destinado entonces Franco) era como asentir que lo hiciera con un torero. Pero hubo boda y tres años después llegó la descendencia, aunque no se ha escrito poco sobre la hipótesis de que Carmen Franco no fuera en realidad hija biológica del dictador.

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La bautizaron con los nombres de María del Carmen Ramona Felipa María de la Cruz. Lo de los títulos nobiliarios llegó décadas más tarde, pero la colección de nombres tal parecía digna de sangre azul. Bien es cierto que la familia Polo estaba acostumbrada a codearse con las clases sociales más altas y, de hecho, el padrino del enlace de los padres de Nenuca, como apodaban de niña cariñosamente a Carmen Franco, fue Alfonso XIII; eso sí, representado por el gobernador militar de Asturias.

Poco antes de cumplir los diez años, en julio del 36, con el estallido de la Guerra Civil, Carmen Franco y su madre huyeron a Francia. De allí regresaron, meses después, convertidas en la hija y esposa del Jefe del Estado, del Caudillo o el Generalísimo, que fueron las fórmulas oficiales para designar a Francisco Franco. La notoriedad pública de Carmencita no era muy distinta a las de otras princesas europeas, con la diferencia de que por mucho que quisieran asemejarse a ellas, las familias reales no reconocían a los Franco y Polo como uno de los suyos. Tampoco los nobles, y eso que Carmen Polo había crecido entre ellos. Como muestra, el desaire público y notorio del entonces duque de Alba, quien puso el grito en el cielo y lanzó un "aún hay clases" cuando desde el Palacio del Pardo, residencia oficial del dictador y su familia, se le planteó la posibilidad de que su hija Cayetana y la joven Carmencita realizaran juntas la puesta de largo.

En abril de 1950, por fin, los Franco emparejaron con la nobleza, gracias al enlace de Carmen con el marqués de Villaverde, Cristóbal Martínez-Bordiú, médico de profesión. Ni que decir tiene, el Generalísimo echó el resto. Regaló a su hija una boda de cuento de hadas. Tocada con una tiara de perlas y brillantes, regalo de sus padres, un impresionante vestido de interminable cola y centenas de invitados, Carmen Franco se casó en la capilla del Pardo. Toda la ceremonia y celebración tuvo lugar allí, en palacio. Y, por supuesto, acaparó todas las portadas de la época, lo que tampoco tenía demasiado mérito dado que bajo la dictadura de Franco todos sabían qué ocurría cuando se desafiaban sus encargos.

El matrimonio Carmen-Cristóbal tuvo siete hijos: María del Carmen, María de la O, Francisco, María del Mar, José Cristóbal, Mariá de Aránzazu y Jaime Felipe. Buena parte de los españoles los vio crecer en las imágenes que desde la jefatura del Estado se distribuían a los medios, sobre todo en verano, en el pazo de Meirás, donde la familia Franco pasaba las vacaciones. Sonadísima fue la boda de la nueva Carmen de la familia con Alfonso de Borbón, en un enlace en el que el novio parecía que pretendía bastante más que desposar a la primogénita de los marqueses de Villaverde. Se dice que buscaba ganarse también el favor de Francisco Franco para hacerse con el trono de España que el Generalísimo ya había decidido que fuera para el entonces príncipe de España Juan Carlos. Y ahora sí, los Franco-Polo habían emparentado con la realeza, aunque el matrimonio, después de dos hijos en común, se rompió.

Con la muerte del dictador el 20 de noviembre de 1975, todos, en mayor o menor medida, supieron resituarse. En realidad, Franco los dejó, económicamente hablando, bien situados. La fortuna que pudo acumular, y acumula, la familia del dictador es incalculable, invertido en inmuebles y negocios varios de los que apenas nada se sabe. Lo que es una realidad es que ninguno atraviesa por problemas económicos, y no es menos cierto que ningún gobierno indagó, preguntó o hizo ademán de preguntar en voz alta de dónde viene la fortuna de los Franco. Joan Herrera, diputado de Iniciativa per Catalunya, en 2007 llegó a preguntar en el Congreso de los Diputados cómo es posible que con un sueldo de general, que era el que oficialmente recibía Francisco Franco, se consiguió amasar "60.000 millones de las antiguas pesetas". Fue el del diputado otro intento de que, al menos, se hiciera un inventario de los bienes de los Franco. Pero ni por esas. Lo que parece demostrado es que la familia hizo suyos todos los regalos que durante las casi cuatro décadas de Dictadura recibió la Jefatura del Estado.

Carmen Franco y Polo llevaba una vida totalmente apartada de los focos. Era presidenta de la Fundación Francisco Franco y hasta este último año, en el que la enfermedad la postró en una cama, acudía acudía al Rastrillo de Nuevo Futuro como una voluntaria más para tratar de recaudar fondos para los niños desfavorecidos. Era duquesa de Franco, con tratamiento de Grande de España, por designación de don Juan Carlos. El título, se sabe, lo heredará su primer hijo varón: Francisco Franco, a quien, por cierto, al nacer se le alteró el orden de los apellidos para perpetuar el apellido Franco. Cabe recordar en este sentido que para ello, en 1954, fue necesario aprobar una norma que permitiera anteponer al del padre el apellido de la madre.

De los nietos de Franco, la más conocida mediáticamente es Carmen Martínez-Bordiú, a la que hemos visto vestida de novia hasta en tres ocasiones en portada de las revistas. De María de la O poco o nada se sabe, no así de Francis Franco, quien se casó con María de Suelves, de quien se separó, y más tarde con Miriam Guisasola. María del Mar es más conocida por su exmarido, el televisivo Jimmy Giménez-Arnau, que por su presencia pública; también con una presentadora se casó Cristóbal, con la también modelo Jose Toledo. De María de Aránzazu casi no existe documento gráfico, mientras que de Jaime, el benjamín, se habló muy mucho en programas del corazón durante un tiempo, sobre todo tras el divorcio con Nuria March.

Dama de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén, Dama de la Gran Cruz de la Orden Civil de Beneficencia, Dama del Real Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias, la hija de Franco, que tenía el DNI más bajo de España, el número 3, dado que a sus padres se les asignó el 1 y el 2, enviudó en 1998 del marqués de Villaverde, que fue conocido popularmente como el 'yernísimo'. Desde entonces, era raro el año en el que no realizaba tres o cuatro viajes al extranjero junto a sus amigas, que en alguna ocasión han dicho públicamente que la máxima en la vida de Carmen Franco y Polo es que "si puedo vivirlo, que no me lo cuenten".

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