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Los miembros de la Asociación Cultural Montaña de Vadinia, colaboradora habitual del Ayuntamiento de Riaño, se han propuesto rastrear los Concejos de la Montaña para “rescatar del olvido” a estos “monumentos vivos de la cultura concejil leonesa”.
Los concejos, hoy denominados Juntas Vecinales, son una institución de gobierno local de origen medieval. En Concejo Abierto, los vecinos se reúnen para tomar decisiones a un toque de campana específico. Se trata de una costumbre típicamente leonesa, existiendo en la actualidad centenares de Juntas Vecinales o Concejos, “que es su auténtico nombre histórico, y por el que todavía lo recuerdan nuestros mayores. Lo apropiado sería cambiar la actual legislación, adoptando su denominación tradicional”, han indicado desde la asociación.
La importancia del Concejo
Alfonso IX, último rey leonés, fue el gran amparador de la representatividad del pueblo, que gozó de una verdadera democracia concejil. Según el catedrático Laureano Manuel Pérez Rubio, en los concejos se trataba la batida de los lobos, la facendera, el arreglo de puentes, caminos, presas, la corta de la leña, las veceras de ganado, los acotados de pastos y se nombraban campaneros y guardas.
Gracias al Concejo se han conservado los terrenos comunales, los pendones como seña de identidad, los vasos, arcas, rollos y picotas concejiles. Las Copas de Plata eran los recipientes con los que se daban por concluidos los Concejos abiertos, las reuniones vecinales de gobierno local, cuyo origen se remonta al siglo X. El etnógrafo Joaquín Alonso explica que los Concejos tienen unos recipientes para beber el vino, acto con el que se cerraba la reunión.
Las copas se guardaban en un arca cerrada con tres llaves, junto a la vara, las ordenanzas concejiles y la documentación del Concejo, lo que da idea de la importancia que los vecinos conferían a estas piezas.
