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A los ciudadanos todavía nos queda mucho por aprender. Nos queda por aprender a reciclar lo máximo posible de nuestro consumo, a saber valorar el agua que consumimos, a ser más eficientes con la luz utilizando bombillas de bajo consumo y un largo etcétera. Nos queda mucho por aprender, pero el problema es que no queremos aprender. Solemos decir que la culpa la tiene el Gobierno, que es el quien se debe ocupar de que un país sea más renovable, pero es falso.
Por mucha energía renovable que haya no sirve de nada si nosotros seguimos consumiendo cada vez más, si seguimos utilizando más energía en cosas que no valen la pena, llegará un momento en que la energía renovable no nos sirva y tengamos que obtenerla de combustibles fósiles.
Nuestro políticos deben ayudar a que nuestro país sea renovable según pase el tiempo, es cierto, y deben crear leyes que permitan que un país sea totalmente sostenible, también es cierto, pero no es cierto que nosotros no debamos de hacer nada.
Cada grano de arena es esencial, cada persona que recicla esta posibilitando a la Tierra poder recuperarse del daño que los seres humanos hemos hecho en tan poco tiempo. Después de cambiar individualmente, será el momento de cambiar colectivamente. Luchar por una mejor eficiencia y por una responsabilidad hacia los recursos que la tierra nos provee, por una educación que permita crear la generación más concienciada con el planeta que jamás hayamos visto.
Mientras tanto en Castilla y León se instalaran cerca de 2.000 megavatios de potencia eólica. Según Eugenio Garcia Tejerina, secretario de la Asociación de Promotores de Energía Eólica de la región (Apecyl), esta comunidad debería tener 20.000 megavatios en el año 2020, cumpliendo así con los compromisos de la estrategia Europea y reduciendo en un 20% las emisiones de CO2.
Con todos estos datos y noticias a uno se le levanta la moral y le dan ganas de seguir luchando para que nuestros hijos hereden un mundo totalmente sostenible y equilibrado.
Yo mientras tanto seguiré luchando en León por que las farolas, las cuales nos permiten no estar solos en las noches más oscuras y solitarias, puedan ser iluminadas por la “infinita” energía del sol, lucharé por que el agua de las fuentes para beber no se este malgastando continuamente y haya una conciencia sobre la sustancia que nos permite seguir viviendo, lucharé para que se fomente el uso de la bicicleta (aún más) y que sea una alternativa totalmente viable y más aún en León, ciudad que andando se recorre en menos de una hora, seguiré luchando por que en mi saca se recicle mucho más de lo que se hace y por que las bombillas sean todas de bajo consumo.
Yo seguiré luchando, ¿y tú?
