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OPINIÓN POR ADMINISTRADOR
Y León, ¿hacia dónde va?
Caminamos hacia delante, sin vuelta atrás, subidos al tren del desarrollo y el dinamismo que ha generado la globalización...
20/12/2007
EL AMANECER ROJO
...Reflejo de esa evolución, es el foco de atracción de empleo que hoy en día es nuestro país. Hace poco más de 50 años esto era impensable. España era “sur”, pobre entre los pobres, que día tras día despedía compatriotas en puertos de mar, estaciones de tren... camino de una ilusión, un porvenir. Familias rotas por la distancia, osados que no tenían nada que perder, porque nada tenían, pero mucho que ganar.

 Hoy somos “norte” para muchas personas necesitadas de un futuro en el que ver fraguados sus sueños de progreso. Pasear por ciudades como Madrid, nos muestran la diversidad de razas y culturas que se sienten atraídos por las ofertas de empleo generadas por nuestra aspiración a puestos de mayor cualificación.

Indicador de esa evolución es el peso que el sector servicios tiene en las economías, en detrimento de agricultura, ganadería e industria. Más concretamente en nuestro país supone más del 60 % del PIB. Quien más, quien menos sabemos lo que es un servicio, pero la definición más divertida es aquella que los describe como “algo que se puede comprar y vender, pero que no se puede dejar caer en tu pie”.

Durante los últimos 25 años, el ritmo del cambio se ha acelerado y se han eliminado obstáculos para la competencia. La transformación de el sector principal de nuestra economía, los servicios,  se debe a muchos factores: políticas gubernamentales, cambios sociales, tendencias en los negocios, mejoras en la tecnología de la información sobre todo basadas en la integración de las computadoras y las telecomunicaciones (el mejor ejemplo “leonoticias”), internacionalización de empresas, etc.

Todos estos inmigrantes que han visto como la economía española se ha desarrollado, no sólo ocupan puestos en tareas relacionadas con la agricultura y la ganadería que ya no deseamos hacer nosotros, también suplen el papel primordial que hasta no hace mucho tiempo jugó la mujer en la economía doméstica, cuidando a los niños y a los mayores. La sorpresa de este impresionante cambio se aprecia en los ojos de aquellos emigrantes que nunca miraron atrás, y después de decenas de años se han vuelto a reencontrar con sus orígenes.

Somos un país desarrollado, sí, pero ahondando más, me detengo en esta comunidad autónoma en la que un buen día, siendo yo aún niña, nos “obligaron” a aceptar ser administrados.

Año tras año reclamamos más apoyo, mejor reparto de recursos, más presencia en la toma de decisiones y por supuesto, autonomía propia. Y año tras año se nos tacha de “llorones sin razón”, se nos trata de convencer de las bondades de la gestión que nos ha llevado a dejar de ser “Región Objetivo 1”, diluyendo las cifras provincializadas en un único indicador a nivel de toda la comunidad. Y se hacen oídos sordos a todos los informes que demuestran lo contrario. El último, el estudio que revela que León se queda fuera del “eje del progreso” de la comunidad que lidera Valladolid y Burgos, dejando en un segundo plano a León, Zamora y Salamanca. Esto quiere decir que mientras Castilla se desarrolla, el Reino de León continua perdiendo fuerza estrangulado por el fuerte centralismo de Valladolid.

Pues bien, ahora en León no somos ni sur, ni norte, somos el noroeste olvidado de una comunidad sin sentido y sin cohexionar.

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