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Imágenes que lo demuestran
Lo mejor de todo, si es que lo hay, es que una vecina, alertada por los gritos, salió de la cama para ver qué estaba ocurriendo desde la ventana de la cocina de su casa. Le dio tiempo a coger su videocámara y grabar toda la secuencia. Gracias a ese acto hoy podemos contarlo y creérnoslo, incluso llevarlo ante un juez. Sin esas imágenes no habría manera de probar todo lo que les estoy narrando.
Ni diez minutos tardaron los agresores en salir en mi búsqueda desde que me acerqué a Pilar González. Son vecinos del barrio, matrimonios jóvenes con hijos, que insisten en que quieren que esa sin techo se marche de la zona. Arremeten contra ella insistiendo en que insulta a sus hijos y mata a los gatos. Está claro que no quieren que viva allí, pero lo que ellos no sabían es que yo había visto unas imágenes grabadas donde se les reconoce dándole una brutal paliza a la mujer que vive en la calle. Por descontado ellos lo niegan todo. Les pregunto si alguna vez han agredido a Pilar y ellos me llegan a contestar que no, y que ni siquiera saben por qué tiene la cara así.
La historia de Pilar
Pilar comienza a vivir en la calle hace unos cinco años cuando derriban la casa de su familia. Se queda en el mismo solar, en el que según ella, le dejó la policía y desde entonces reivindica unos derechos que cree que tiene. Y así se convierte en una sin techo más de Madrid. Nos dice que fue modista, pero ahora está sentada en una silla que una vecina le ha bajado para que pase la noche y el día también.
Las vecinas que graban las imágenes nos aseguran que ella no se mete con nadie, que pasa las horas en su esquina, en su descampado, y que sienten compasión por Pilar. Sobre todo desde que hace unos meses los vecinos que no la quieren, le insultan y humillan a diario. Incluso yo fui testigo de cómo le robaban una bolsa de plástico con un cocido que uno de sus vecinos le había bajado para que comiera algo caliente ese día.
El barrio está dividido
Pilar no tiene nada. Todas sus cosas se las metieron en un camión y se las tiraron a un contenedor de basura hace unos días. Fueron los vecinos que no la quieren allí. Hay imágenes grabadas que lo demuestran, incluso el chico que habló conmigo acabó por confesar que habían sido ellos porque ya estaban hartos. ¿Hartos de qué? Me pregunto yo. Le están haciendo la vida imposible y tienen al resto de los vecinos atemorizados. Por eso las imágenes que se grabaron servirán de prueba para que todas las agresiones, humillaciones y palizas hacia Pilar no queden impunes.
Que sean felices.
Susana Teixeira, periodista leonesa en 'España Directo'
