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OPINIÓN POR PACO LABARGA
Vidas 'paralelos': De la Vega / Munilla (caraculos y carapollas)
Entre mi anterior entrada y ésta han pasado muchas cosas
18/01/2010
ORO, INCIENSO Y BIRRA
Por ejemplo, el terremoto de Haiti. Claro que, según el obispo ‘Carapolla’ Munilla, ésta es una catástrofe menor si la comparamos con los males espirituales que aquejan a España. ¡Ay!, Munilla, Munilla. La principal amenaza de la Iglesia no es el anticlericalismo, sino el clericalismo, tan torpe en la transmisión del mensaje de Cristo que ya se la pela a todo el mundo menor de 95 años centígrados.

Y luego va el tío, enfadado, y dice que si no sabemos aguantar una reflexión teológica que entonces somos unos porros e indocumentados, como un subsahariano de patera cualquiera. No te jode: y mis ladillas, bogavantes. Eso sí, al final acabó echando la culpa a los medios de comunicación y ahí yo estoy bastante de acuerdo, porque son los medios de comunicación los que dan alas a estos frikis, cuyo mensaje, en general, nos infla bastante la minga a todos, pues de sobra sabemos que la única religión verdadera es una de éstas: el dinero o el fútbol, que al fin y al cabo furriel son sinónimos, como también sabemos que las tres hipóstasis del único Dios Cristiano (Christian Dior), son el propio Cristiano (Ronaldo), Messi y Florentino, amén.

Lo peor de don Munilla es que se le nota demasiado que, al carecer de pelo en su glande superior, el terracampino sol Palentino le ha afectado sobremanera a las meninges. Dotado de una vanidad enorme, hipócritamente disfrazada de humildad, cada vez que no tiene nada que decir (la mayoría de las veces) va y lo dice y los periodistas, necesitados de mierda informativa (valga la redundancia), le dan al paisanete un pábulo desproporcionado y él se pavonea ensoberbecido en su propia grandeza, como si su vacuo mensaje nos importara un carajo.

Si uno ha pululado por Palencia, como presumo que es el caso de Munilla, no debe tomarse muy al pie de la letra lo del ‘meapilismo’ secular de esta zona. Yo mismo he admirado con deleite (voy a ponerme un poco pedante y erudito –erudo pequeño) lugares tan emblemáticamente católicos como la antecripta visigótica de San Antolín; el cristo cuasimomificado de las Claras (al que el también admirado, aunque sobrevalorado, Unamuno le dedicó un largo poema); la espectacular iglesiuca de Villanueva del Río trasladada hace años a la Huerta Guadián, donde hoy puede verse; la basílica visigótica de San Juan de Baños; las iglesias románicas de Carrión de los Condes (y ya no lo encuentras) y del norte palentino (Aguilar, Moarves, San Andrés de Arroyo, San Salvador de Cantamuda y la rupestre y antiquísima de Olleros de Pisuerga, por citar algunas); la iglesia fortaleza de Villamuriel, con su magnífico cimborrio; San Isidro de Dueñas (La Trapa, donde ya no hay chocolate, por lo menos del que se come), pero donde los monjes cantan aceptablemente algo totalmente distinto de David Bisbal; la colegiata de Ampudia con su espectacular aguja, sólo comparable a la de Fuentes de Nava; las iglesias de Paredes (cuna de Jorge Manrique, el más grande) y de Becerril, con sus retablos de Berruguete (que tenía una verruga en el ojete, pero igualmente es uno de los pintores más grandes); los restos mudéjares de Renedo de la Vega; la iglesia un tanto falsificada de San Martín, de Frómista, o la semienterrada de Población de Campos; las iglesias de Cisneros; los restos del artesonado de Villamuera de la Cueza; el palacio de Pedro I, de Astudillo, magníficamente cuidado por las monjitas y tan cerca de las iglesias de Santoyo y Támara (lugar éste último donde se unificaron por vez primera León y Castilla), con sus órganos de límpido sonido, sólo comparable al burgalés de Covarrubias y al de Abarca de Campos (tras la restauración de Francis Chapelet); las iglesias de Cisneros.... y tantos lugares y monumentos religiosos que me dejo y que poblaron mi juventud y parte de mi triste vejez.

Sin embargo, antes que el Cordero de Dios, prefiero el lechazo de Villasirga (Villalcázar de Sirga) o de Tariego de Cerrato, y recuerdo con más cariño las comidas que deglutí en La Sinagoga de Amusco que los ratos de recogimiento que pasé frente a las arquivoltas de El Pajarón, o las delicias y la tranquilidad de la Estrella del Bajo Carrión.

Así que no me valen esas comparaciones imbéciles de la situación de Haiti con la de España, ni la de los palestinos con los palentinos. Obispo, a ver si te enteras.

Bueno, pues por si los haitianos no tuvieran bastante para ellos, allí se fue la vicepresidenta De la Vega, con su cara de culo (como se ve ésta es una nueva entrega de las biografías plutarquianas: nos movemos entre carapollas y caraculos. En fin, vidas ‘paralelos’). Y es que los males nunca vienen solos.

Lo de Haiti es triste de cojones, pero recuerdo que este país, en su extremada pobreza, era uno de los que presuntamente habían de resultar más damnificados por la subida del nivel del mar que va a provocar dentro de un siglo el cambio climático. No hizo falta que subiera el mar: Puerto Príncipe quedó destruido en segundos y en vez de invertir dinero en seguridad contra los movimientos sísmicos, todos estaban muy preocupados por el futuro que nunca tuvieron y que ya no van a tener. Paradojas de la vida, ahora que están enterrados es cuando más se les ve. ¡Qué cagada!... y su eminencia el ex obispo de Palencia a su puta bola.

PD: Una cosa es que sea muy triste lo de Haiti y otra que se exagere. Según el anuncio de arriba (publicado en numerosos periódicos), los damnificados por el terremoto son ‘3.000.000 millones’ de habitantes (o sea, tres billones castellanos, una cifra que no ha existido en la Tierra ni sumando todos los muertos desde el principio de los tiempos).

(3.000.000 millones de personas necesitan ayuda. ¡Qué barbaridad!, ¡cuantísimo personal!, tres billones, nada menos y todos viviendo en Haiti. No me extraña que anden jodidos y que el país acabe hundiéndose en el mar, con tanto peso, y para más cojones, se les fue 'pa' encima la caraculo De la Vega y el diente de oro iba alumbrando toda la avenida de Puerto Príncipe. ¡Ay señor, qué lucha!, y no te digo nada de Munilla, éste pide a gritos una vacuna antirrábica de la hostia)

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    Asesinos
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