Jueves 09 de febrero de 2012 | Actualizado a las 14:55 h.
Enamorados
«Galletas de San Valentín, un dulce perfecto para el 14 de febrero»
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Voy a citar algunos ejemplos chuscos:
Primero. La Iglesia Católica, tan preocupada ella por la dignidad de la mujer, dignidad que se pierde según dicen por abortar, debería recordar aquellos procelosos tiempos en los que San Pablo de Tarso, muy afectado por el incidente del caballo, hablaba por boca de dios soltando anormalidades como éstas: “la cabeza de la mujer es el varón” (11,3): “Pues un hombre… es la imagen y gloria de Dios: pero la mujer es la gloria del hombre. Ni tampoco se creó el hombre para la mujer: sino la mujer para el hombre” (11,7-9). En la Epístola a los Efesios afirma: “Las mujeres sométanse a sus propios maridos, como al Señor”. E insiste: “A la mujer no le consiento enseñar ni arrogarse autoridad sobre el varón, sino que ha de estarse tranquila en su casa” (I Tim 2,12). “Adán no fue engañado sino la mujer quien seducida, se hizo culpable de transgresión” (2,14). Olé los cojones de San Pablo. Qué diferencia con lo que dice ‘Benedictine' XVI quien, pese a su nombre, parece haber bebido menos licor que San Pablo: “Hay lugares y culturas en los que la mujer es discriminada y minusvalorada sólo por el hecho de ser mujer, en los que se recurre incluso a argumentos religiosos y a presiones familiares, sociales y culturales para defender la disparidad de los sexos”.
Segundo. Séneca. El gran filósofo estoico e hipócrita que era capaz de decir una cosa y la contraria sin intervalo de tiempo apreciable. Así, tras escribir un encendido elogio fúnebre al emperador Claudio, que leyó en el Foro, ante el pueblo, su pupilo Nerón en la fastuosa ceremonia de deificación del César, Séneca no se cortó un pelo las venas para mofarse de Claudio en un panfleto satírico titulado 'Apokolokintosis', en el que aseguraba que las últimas palabras que el emperador dijo fueron: “Ay de mi, me he cagado encima”, e insinuaba que Claudio había sido arrastrado hacia los cielos con un gancho, como los asesinos que morían en prisión.
Es obvio que el veleta Séneca era hipócrita de una forma calculada, de ahí que su doctrina, desmentida categóricamente por sus acciones, acabara convertida en uno de los puntales del cristianismo primitivo y del catolicismo actual, ambos tan lábiles para el acólito como inflexibles para el pagano, para el no creyente. Más modernamente, Séneca fue citado hace poco por el concejal ponferradino Reiner Cortés para dar a entender que no todo lo que dicen los jueces debe tenerse por justo (lo dijo ante las numerosas condenas urbanísticas al Ayuntamiento de cuyo equipo de gobierno es portavoz). Básicamente, este tal Cortés llegó a ser en su día el número 2 del PSOE de Ponferrada y ahora es portavoz del PP y parachoques del alcalde, pero le sale a cuenta, porque saca mucha más pasta. ¡Cómo no le va a encantar Séneca!
Tercero. Siguiendo en el Bierzo, pulula por ahí un personaje (de ésos a los que les es perfectamente aplicable la sentencia de aquel don Arturo, maestro del maestro Fernando Tascón, que decía: “detrás de cada necio se esconde un historiador”) que fue en su día un comunista radical y que, para expiar su vergüenza, anda ahora arrastrándose y denunciando a voz en grito lo malo que es el relativismo y que fuera del cristianismo sólo hay barbarie. ¡Ay!, lo que fuimos y en lo que nos hemos convertido.
Para quieto, que hay más:
Cuarto. El nuevo portavoz del PP en las cortes valenciana, César Augusto Asencio, en sustitución del presuntamente corrupto ‘Ric’ Costa, escribió en 1979 en un periódico que el resurgimiento de películas sobre el Holocausto “está siendo dirigido por alguien a escala mundial”. Por aquel entonces para Asencio (un falangista reconvertido en demócrata de toda la vida), el Holocausto era un “mito” y “el mayor fraude de la historia”, algo así como “propaganda a escala mundial” difundida por los judíos. Asencio aseguraba que, según Cruz Roja, no existieron cámaras de gas y que la cifra de muertos total no es 6 millones de asesinados, sino “300.000 y no siendo sólo judíos”. ¡Precioso!
Quinto. Abel Pardo, al que, como es un analfabeto bilingüe, lo traicionan las palabras, llegando a asegurar que una acusación de apología del nazismo, en la que incurren presuntamente algunas cagarrutas de su Llionpedia, tienen “la única intención de dañar mi imagen, la del leonesismo, la de la lengua leonesa y la de la Unión del Pueblo Leonés”, o sea, un ataque a toda una ideología.
Tal vez, por viejo, yo sea más leonés, incluso, que el joven Pardo (el Pardillo), pero juro por el Dios en el que tanto creo y que tanto daño ha causado a los seres vivos que jamás en mi vida he conocido a nadie que hablara Llïonés o como cojones se diga como lengua materna. No sé si Abel Pardo es o no responsable de que en su engendro ‘llionpédico’ se cuelen alegatos pronazis o fascistoides, pero lo cierto es que toda la Llionpedia, en su misma filosofía, y todo el leonesismo que predica, en su misma esencia, constituyen un alegato fascista y desfasado en toda regla (por antiguo: reminiscencias del romanticismo y el nacionalismo alemanes). Lo que pasa es que el tal Abel se esconde tras las tinieblas de la noche cultural y paleta de la ‘cultureta’ leonesa de mierda, que predica como un cura, porque sabe muy bien que de noche, como los gatos, todos los abeles son pardos y dan el pego.
En fin, pensar que Abel Pardo es un defensor de lo leonés es como admitir que los curas pederastas son protectores de la infancia. Y sin embargo, hay quien lo cree a pies juntillas. ¡Cuánto bípedo ágrafo debemos soportar cada día!. Lo cual no obsta para que algunas de las cosas que Pardo dice respecto a cierto medio escrito tengan algunos visos de verosimilitud. En cualquier caso, pena de leonesismo, que empezó siendo un canto inocuo en defensa de León y lo leonés y ha acabado convirtiéndose en todo aquello que un día combatió.
Sexto (y último por hoy, porque son infinitos los ejemplos). Víctor Manuel. Este tío sí que es la hostia en verso. Este comunista de pro, ahora convertido al ‘Zapatismo’ por la cosa esa de los derechos de la SGAE, no se cansaba en su día de cortejar a las nietas de Franco y llegó a componerle al dictador una canción que no tiene desperdicio y cuya letra reproduzco aquí íntegramente (por eso, porque no tiene desperdicio):
'Un gran hombre')
Hay un país que la guerra marcó sin piedad.
Ese país de cenizas logró resurgir.
Años costó su tributo a la guerra pagar.
Hoy consiguió que se admire y respete su paz.
No, no conocí el azote de aquella invasión.
Vivo feliz en la tierra que aquél levantó.
Gracias le doy al gran hombre que supo alejar
esa invasión que la senda venía a cambiar.
Otros vendrán que el camino no habrán de labrar.
Él lo labró, a los otros les toca sembrar.
Otros vendrán, el camino más limpio hallarán.
Deben seguir por la senda que aquél nos marcó.
No han de ocultar, hacia el hombre que trajo esta paz,
su admiración.
Y por favor pido siga esta paz.
Ni que decir tiene que el gran hombre del título era Franco. Muchos no me creerán, pensarán que estoy pirado, pero la canción existe y fue editada por el sello Belter. Cualquiera puede escucharla. Lo que más me jode es que todos éstos y otros más anden todo el puto día diciéndonos lo que tenemos que hacer para ser decentes, como si ellos tuvieran el monopolio de la decencia o de la dignidad, cuando lo que son en realidad es unos vividores de la polla. Por mi que vivan, pero que vivan a tomar ‘pol’ culo de aquí, porque lo peor de todo es que encima son unos brasas.
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(Como se ve abajo a la derecha, la Universidad también es cómplice)
PD. Leonesismo, cristianismo, catolicismo, fascismo, zapatismo, nacismo, falangismo, comunismo, nacionalismo, relativismo... Lo dicho, un huevo colgando y otro lo mismo.
