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OPINIÓN POR BOUZA POL
Varietés
Antes que se me olvide quiero recomendarles, por su bien...
12/02/2009
BURBIALIDADES
... (soy así de generoso), que escuchen «La tertulia de los capellanes», en la COPE, todos los sábados a las once de la mañana. La dirige y “modera” don Rafael Sánchez, un fenómeno, que sabe sacar mucho juego a tres grandes colaboradores, simpáticos y geniales, capellanes-forofos de sus respectivos equipos de fútbol. Se trata del padre Gracia, del Zaragoza, de 83 años+IVA (como él dice); el padre don Ángel, del Betis; y el padre Taboada, del Coruña. Lo pasarán bien, seguro.

Satisfecho ya con mi buena obra (cada día una, por lo menos), me puedo permitir el atrevimiento de preguntar: ¿Cómo se puede ser de León capital y “alardear de erudiciones” sin tener noticia del «Cabo Picurri», ni haber pisado jamás el «llano amarillo» del Campamento de El Ferral «matadero de reclutas»?

Está claro. Los “intelectuales leoneses” de comienzos de los años setenta sólo se codeaban  con lo más selecto y graduado de la milicia, del glorioso Ejercito Español. Así se explica que en las Juras de Bandera y demás actos castrenses abarrotaran las engalanadas Tribunas de Selectos Invitados. ¿Quieren que pongamos nombres y apellidos…?  No, por favor. Digamos  solamente que la inmensa  mayoría de estos “insignes”, de más de setenta años, hacen ahora lo mismo que hacían entonces: halagar a los que mandan y trepar, trepar… ¡Ay si levantara la cabeza Don Carlos Arias Navarro y viera hasta que extremos puede llegar la ingratitud, y la doblez, de algunos “excelsos”…!

Pero seamos caritativos y perdonemos. Dejemos brillar, con sus últimos mortecinos fulgores, a estos personajes de la “farándula” leonesa, tan laureados. Permitámosles que sigan estirándose, asomándose, aunque sólo sea para disimular sus bajezas, y engañar a los adefesios de sus propias comedias.

De “intelectuales” así está España presa. Lo peor es que algunos españoles leen sus libros, y ni siquiera vomitan. ¿Cómo se puede aguantar, sin sufrir una parálisis cerebral, los “libros” de esa ecuánime lumbrera, prodigio terrenal, que en el culmen de su paroxismo lujurioso, dice y afirma que todos los que votan al PP son unos hijos de puta? ¿No entiende, la tan lenguaraz madame, que por muy promiscua que sea, es imposible que once millones de españoles sean todos hijos suyos…? ¿No hay nadie capaz de hacérselo entender, ni siquiera la tan resolutiva predicadora Almeida, que haciéndose pasar por izquierdista redentora perdió la compostura, se rasca ahora el piojillo y arremete contra don Cesar Vidal, al que excomulga, y quisiera llevar a la pira de todos sus libros expuestos en El Corte Inglés?

Así las cosas, sometida España al estado mental calamitoso de estos próceres de las doctrinas del revés, cómo va a extrañar que Don Pedro Crespo, alcalde de Getafe y otras regalías, se pregunte: «¿Por qué todavía hay tantos tontos de los cojones que votan a la derecha?»
No perdamos la esperanza. La regeneración cuesta, pero aún es posible. Confiemos en Dios, que es bueno y generoso. «Tenemos que acostumbrarnos a vivir con el misterio». Así lo dice y lo cree un hombre poco común, un gran científico, el toledano don Francisco Sánchez, director del Instituto Astrofísico de Canarias, que cuenta con el mayor telescopio del mundo, de 4,4 m. de diámetro, y espera uno nuevo de 44 m., para seguir avanzando en el descubrimiento de nuestra pequeñez.

A veces los acontecimientos nos encadenan y ya no es posible hacer borrón y cuenta nueva, tener otra oportunidad. Al mejor escritor, a Cervantes, también se le cayó un borrón, en Lisboa, apenas incorporado Portugal a la Corona de Felipe II. Allí pecó, sufrió de amores bravíos con una mujer casada, Ana Villafranca (del Bierzo no), con la que tuvo una hija natural, Isabel de Saavedra, que vivió con él algún tiempo en Valladolid. ¡Vaya por Dios!

Carlos Gardel también padeció de amores, no correspondidos, que le inspiraron un montón y lo hicieron famoso. El mérito, todo el mérito fue de una encantadora actriz, Obdulia Bouza, a la que dedicó su tango: «Preciosa mía.» ¿Qué les parece?

A mi sí me extraña, y mucho, que, según cuenta doña Belén Molleda, en Gente de León, «La Junta aporte tres millones de euros para celebrar el XI aniversario del Reino de León», si al menos fuera para celebrar el MC (el 1100), entonces sí que lo entendería. ¡Animo Belén!, y sigue escribiendo tan bien.

Tengo que acabar con un acto de humildad: «Por cada cosa que sé hay al menos un millón que ignoro.»

Las comparaciones siempre son odiosas, pero nunca dicen para quien. Errare Humanum est. Pues les perdono.

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