Miércoles 08 de febrero de 2012 | Actualizado a las 19:43 h.
Enamorados
«Galletas de San Valentín, un dulce perfecto para el 14 de febrero»
|
|
![]() Una buena aproximación, en términos divulgativos, a los procesos que destruyen y forman continentes y océanos. |
Ted Nield
Traducción: Roc Filella Monfort
Editorial Paidós. Barcelona, 2008
274 págs. 26 €
He aquí un libro realmente interesante.
La geología es, posiblemente, el Patito Feo de la divulgación científica. El aparente estatismo del mundo mineral parece dar poco pie a la publicación de obras que lo acerquen al gran público, tanto en material escrito como audiovisual, sobre todo si lo comparamos con la exuberancia de lo vivo.
Pero es sólo una cuestión de referencias. Aquí estamos ante un trabajo que, por el contrario, nos enseña una parte de la geología centrándose en algo que cambia, aunque sea en intervalos temporales enormes. "Supercontinente" trata del fenómeno de los continentes en movimiento.
Todos sabemos, aunque tal vez no lo comprendamos bien, que la forma y posición de los continentes que hoy contemplamos no son las mismas que tenían hace millones de años. Tampoco permanecerán en el futuro.
Ese aspecto familiar de las tierras emergidas (América, África, Asia...), es una imagen perecedera, aunque nos pueda parecer totalmente fija a escala humana. En realidad, lo que vemos son los fragmentos disgregados de un enorme supercontinente. El desplazamiento de esos pedazos, impulsados por las colosales fuerzas que nacen de las capas profundas de nuestro planeta, hará, tal vez, que algún día se fusionen de nuevo.
Desde una perspectiva amplia, Ted Nield analiza este proceso. Quizá alguno eche en falta una estructuración más rígida, pues el autor se mueve en distintas direcciones, aunque sin perder nunca su referencia principal. Encontramos aquí cómo algunas culturas adoptaron la idea de continentes perdidos en sus mitologías y qué hay en ello de verdad y qué de falso. Conoceremos a científicos que aportaron su esfuerzo para sacar a la luz los detalles de la deriva continental. Por supuesto, veremos cómo funciona todo esto y las implicaciones que ha tenido sobre la vida en nuestro planeta.
Y, acerca de este último punto, se hace obligada una reflexión sobre el subtítulo de la edición española de esta obra, "La increíble historia de la vida en nuestro planeta". Aunque, ciertamente, el autor toca algunos aspectos de la evolución de los seres vivos, éste no es el tema central del libro. Más cercano a la filosofía de la obra es el subtítulo original, el cual se podría traducir, más bien, como "10.000 millones de años en la vida de nuestro planeta". Suponemos que el cambio se debe a lo apuntado en las primeras líneas de este comentario: la geología es menos atractiva que, por ejemplo, la biología.
Y, sin embargo, aquí no es el caso. Ésta es una obra excelente y amena, aunque no superficial, cuya culminación es su último capítulo donde, mezclando un poco de filosofía y una pizca de utilitarismo, alaba el conocimiento científico en general y el referido a la geología en particular.
En resumen, un libro muy recomendable que merece la pena leerse con detenimiento. Lo disfrutarán diversos públicos: desde quienes por estudio o trabajo tengan interés específico por las ciencias de la naturaleza, a cualquiera que sienta curiosidad por saber el origen del mundo que se mueve bajo sus pies.
