|
|
"Llegar a Haití es entrar en el caos", advierte Alonso quien describe la situación como una "anarquía organizada por la propia sociedad" en un país "contradictorio". Ha sido la primera experiencia de este cooperante en Haití pero no la primera en una zona de necesidad. "Ha habido una mejora germinal desde el terremoto, pero queda mucho por hacer, es un país complicado, al margen del terremoto, por su inestabilidad política, la climatología y la aparición de enfermedades como el cólera", explica para significar que del millón y medio de desplazados que perdieron sus casas en 2010, a estas alturas todavía queda medio millón de haitianos sin techo según los datos que maneja la ONU.
"Un gran contraste con lo que se ve en República Dominicana y que se siente nada más cruzar la frontera", el país que comparte isla con Haití y que sirvió de entrada a Alonso a la zona.
Con 5 dólares al día
Quizá lo más sorprendente de Haití sean sus gentes "abiertas y positivas" pese a vivir en el país número 158 del planeta en lo que a niveles de pobreza se refiere. "Los haitianos están acostumbrados a situaciones límite, a vivir con muchos problemas y a sobrevivir con menos de 5 dólares al día", explica Alonso sobre el "fuerte carácter" de la gente.
Haití ha salido del foco de los medios en los últimos tiempos, más preocupados por las primas de riesgo o el parquet bursátil, pero a los ojos del llamado primer mundo le sigue sorprendiendo la lentitud en la recuperación del país en comparación, por ejemplo, con Japón. "Al principio del conflicto la ONU identificó más de 4.000 organizaciones trabajando en la zona y sólo un 10% eran de las que podemos llamar profesionales, es difícil hablar de cómo ha sido el trabajo en este tiempo, pero el escenario es muy complicado, hay mucha dependencia del exterior pero también mucha exigencia", apunta.
"Es la Repúbica de las ONG's", dice para resaltar que el trabajo de cooperación en esta zona ha supuesto "un antes y un después" para las organizaciones por la complejidad del día a día.
Donde todo lo malo se concentra
Un escenario que también se ha visto salpicado por la acción de las mafias. "La situación del país en la ruta de la droga de Colombia hacia Estados Unidos y también los intereses de las empresas extranjeras que se instalan allí para sortear todo tipo de controles hace que existan unos niveles de corrupción muy elevados. Todo lo malo se concentra", asegura Alonso.
No sabe si el trabajo le volverá a permitir llegar a Haití, pero Alonso no tendría problemas en volver. Además, explica con ironía y ya en otro nivel que "se puede montar una Casa de León en Puerto Príncipe", dado que allí conoció al fotógrafo Andrés Martínez Casares, que lleva dos años trabajando sobre el terreno y cuyas fotos han llegado a las portadas de los más prestigiosos medios internacionales, así como a otros cooperantes cazurros. "Fue otra de las sorpresas, encontrar paisanos allí", apostilla.
Motor
Moda
Papel Salmón
Salud
Universidad
Esquelas




