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Doce años de trabajo y reflexión, años de aplausos y silbidos, años para entender la política como un empeño, una actitud, un medio para conseguir unos fines, las ilusiones de mucha gente, en ocasiones defraudadas.
No comparto concepciones fatalistas de la política. Karl Schmitt definió la política como un juego, una dialéctica amigo-enemigo, o Maurice Duverger quien veía la política como lucha de individuos o grupos para conquistar el poder y utilizarlo en su provecho.
La política, con mayúsculas, debe ser vista como una actividad noble del ser humano, una labor de servicio hacia los demás. Pero esta concepción se ve atropellada por el dudoso comportamiento de una minoría frente a los cientos de españoles y españolas que tienen hoy una responsabilidad pública.
El ciudadano percibe que está por debajo de los partidos, cuando deben estar por encima y grita su descontento ante lo que considera el desprestigio de los políticos, una clara apatía que le convierte en votante invisible con una preocupante falta de participación electoral. Es la propia sociedad la que suscita así su propio antídoto, su repulsa hacia una clase política que debe reaccionar con fuerza y escuchar lo que no quiere oír.
Se palpa el desamor entre ciudadano y político, lo que nos exige a todos comenzar a corregirnos. También a nuestra sociedad le está fallando el instinto de conservación y es que la democracia bien entendida debe empezar por uno mismo.
Nuestra propia historia nos devuelve a la Roma clásica donde tiene sus orígenes la acción política reivindicada entonces por un movimiento social e impulsado por el ideal de "pro bono publico".
Seamos políticamente correctos, que no nos emborrachen los aires de victoria para que no bostecen hasta las piedras, que suene bien a los oídos de todos "de profesión político ".
Gracias a leonoticias.com por canalizar nuestros mensajes y reflexiones. Mi más sincera enhorabuena.
Ana Mª Guada Sanz
Portavoz del grupo de concejales del PP en el Ayuntamiento de León.
