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REPORTAJE 
Un 'Camino' para descubrir
La Vía de Bayona redime su abandono y avanza firme hacia su consolidación como una alternativa al Camino francés desde Roncesvalles a Burgos
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Carmen Viñas       22/08/2010
El camino a su paso por la localidad burgalesa de Ameyugo. (Foto: Ricardo Ordóñez)
Calle de Santiago en la localidad burgalesa de Pancorbo. (Foto: Ricardo Ordóñez)
El Camino de Bayona avanza firme hacia su consolidación como una alternativa al Camino francés desde Roncesvalles a Burgos. El incremento de peregrinos avala las medidas que se han tomado para recuperar su historia.

Los peregrinos europeos no sólo pasaban a la Península Ibérica a través de Roncesvalles. Los procedentes del noroeste de Europa, sobre todo los franceses, tomaban una ruta que tenía como origen Bayona, continuaba por la localidad guipuzcoana de Irún, y se adentraba en tierras castellanas hasta Burgos, donde enlazaban con el Camino Francés.

Se trataba de una senda habitual entre los siglos X y XIII, que tuvo su mayor apogeo entre el XIV y el XVIII, y que desde su origen compitió con el Camino francés. De su importancia dan fe numerosas fuentes documentales, y hechos relevantes como la Real Orden de Alfonso VI para potenciar el paso de los caminos comerciales por Miranda de Ebro, o las raciones de comida que daba a los peregrinos el Hospital de Santa Margarita de Irún en 1726, de mayor número que las suministradas en Roncesvalles.

Como en otros caminos históricos a Santiago, el tiempo borró sus huellas jacobeas, hasta que Andrés Terrazas, presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Bayona, se propuso sacarlo de su ostracismo. Durante cinco años, y con la ayuda de varios colaboradores, buceó en archivos de España y Francia, “desde Granada a Bayona”, hasta toparse con más de 500 documentos que daban fe de la existencia de este camino.

Cuarenta de ellos correspondían a diarios de peregrinos en los que narraban su devenir por esta ruta de 290 kilómetros, algo menos de cien por Castilla y León, por la provincia de Burgos. Planimetrías de siglos pasados, planos del ejército o de batallas también forman parte del tesoro documental que encontraron y que permitió configurar de nuevo la ruta. “Este Camino es Camino Real desde Irún hasta el Monasterio de Rodilla, y de ahí a Burgos, camino romano. Hemos utilizado la documentación más antigua que hemos encontrado para fijar de nuevo el trazado”, explica Terrazas.

El entusiasmo de la asociación de Miranda caló también en la de Burgos capital, que decidió sumarse a la revitalización del Camino de Bayona. Este mismo mes han terminado de señalizar todo el trazado y han instalado en cada municipio unos paneles de dos metros de alto que los sitúan en la ruta e informan al peregrino de sus servicios y patrimonio.

El primero de ellos en tierras castellanas está situado en La Puebla de Arganzón, en el Condado de Treviño, municipio declarado Conjunto Histórico-Artístico. Su cuidado casco antiguo, su calle de Santiago y el hospital San Juan Evangelista, que estuvo abierto hasta 1950, evocan su pasado jacobeo y su importancia como cruce de caminos. También merece la pena visitar la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y su retablo, un bonito puente del siglo XVI sobre el río Zahora y la muralla.

“Aquí siempre ha habido mucho tránsito, pero no se conocía la afluencia concreta de peregrinos porque no te fijabas si era un peregrino, un montañero o un excursionista. Desde hace siete u ocho años, con el resurgir del Camino, te fijas más”, declara su alcalde, Roberto Ortiz.

El alcalde de la localidad burgalesa de Monasterio de Rodilla, Antonio José Ibeas, observa uno de los carteles que indican el recorrido de este camino jacovita. (Foto: Ricardo Ordóñez)

El camino de Bayona a su paso por la localidad burgalesa de Monasterio de Rodilla. (Foto: R.O.)

Sepulcros de Los Guevara en la iglesia de Santa María La Antigua de Amayugo. (Foto: R. Ordóñez)

Antiguo albergue de San Juan Evangelista

El Ayuntamiento ha preparado la antigua casa de los maestros como albergue, con cuatro habitaciones y nueve camas ampliables, aunque será temporal, porque su objetivo es rehabilitar el antiguo albergue de San Juan Evangelista. La Junta de Castilla y León ya ha aprobado el proyecto, que costará 800.000 euros. Ortiz explica que ocuparán la planta superior el albergue y una biblioteca, mientras que utilizarán la de abajo para hacer un centro de día para mayores y una pequeña cafetería.

El peregrino debe tomar la senda paralela a las vías del tren para continuar viaje hasta Burgueta. Su calle mayor nos conduce a la casa blasonada de Los Montoya y a la iglesia de San Martín, mientras que a la salida del pueblo reparamos en una fuente con varios símbolos jacobeos.

De nuevo se entra en la provincia de Álava, pasando por los pueblos de Estavillo, Armiñón, Rivaguda y Lacorzana, para entrar definitivamente en la provincia de Burgos en uno de los municipios más importantes de esta ruta de Bayona: Miranda de Ebro. Su casco antiguo, declarado Conjunto Histórico Artístico y sus muchos Bienes de Interés Cultural (el castillo o las iglesias de San Juan Bautista, y del Espíritu Santo), las casas palaciegas e incluso su neoclásico ayuntamiento invitan a degustarla sin prisas.

En Miranda existieron tres hospitales, dos de ellos dedicados a la atención de peregrinos: el de San Lázaro y la Magdalena, del que existen referencias del siglo XI, el de Santiago, y el de San Juan Apóstol y Evangelista.

Seguimos ruta hasta Orón, donde también está documentada la existencia desde el siglo XIII de un hospital de peregrinos que permaneció abierto hasta la década de los cuarenta del siglo XX. El paisaje nos permite ver los montes Obarenses, anticipo de lo que encontrará el romero en el desfiladero de Pancorbo. Pero antes, Ameyugo reclama una parada. “Aquí lo que van a encontrar es buena gente y hospitalidad”, defiende Martín Madrid, el alcalde de este pequeño municipio situado en el valle del río Oroncillo.

Sede en Miranda de Ebro de la Asociación de Amigos del Camino de Bayona. (Foto: Ricardo Ordóñez)

Antaño bajo el señorío de los Ayalas y Guevaras, contemporáneos de los Reyes Católicos, sus restos reposan ahora en la iglesia parroquial, necesitada con urgencia de un nuevo tejado tras una desastrosa restauración anterior. La Torre de los Guevara se postula para acoger el Centro de Interpretación de la Vía de Bayona. Martín Madrid admite que “se ha trabajado mucho estos años para recuperar este camino”, por lo que considera que el Centro de Interpretación “sería la guinda” y tendría “una gran repercusión en el pueblo”.

“El proyecto es hacer audiovisuales, maquetas, documentos y que la gente comprenda lo que significa este Camino. Vamos a solicitarlo a la Diputación de Burgos de forma conjunta la Asociación de Amigos del Camino de Miranda y Ameyugo, a ver si puede hacerse en dos fases”, explica Terrazas.

El desfiladero de Pancorbo

Entre caminos y cruces de carreteras, el desfiladero de Pancorbo está cada vez más cerca. Sin duda representa, desde el punto de vista medioambiental, uno de los lugares más espectaculares de este recorrido. Atravesarlo supone un deleite para los sentidos. El presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Bayona admite que han recibido “muchas alabanzas” por haber acondicionado y señalizado este tramo.

Las ermitas del Cristo del Barrio y de la Virgen del Camino son el último punto antes de llegar al pueblo de Pancorbo, donde se encuentra la iglesia de Santiago, iniciada en el románico y ampliada en el siglo XVI. El empeño ciudadano consiguió salvar este templo gracias a la modificación del trazado de la A-1. Actualmente, es la sede de la Fundación Cultural Iglesia de Santiago de Pancorbo, en la que se exponen las obras de artistas contemporáneos de inspiración cristiana, lo que explica las obras de hierro forjado que la acompañan.

Antes de llegar a Briviesca hay que atravesar pequeños pueblos como Zuñeda, Grisaleña o Cameno. En la capital de la comarca de La Bureba ya se ha cubierto la mitad de la vía de Bayona en la Comunidad. Hasta aquí llegaban dos calzadas romanas, una que iba a Pamplona y otra en dirección a Zaragoza”, resume Terrazas.

Su principal referente patrimonial es el Monasterio de Santa Clara (BIC), aunque también merece la pena visitar la iglesia de San Martín o la ex colegiata de Santa María (BIC), así como numerosos palacios de los siglos XVII y XVIII.

Prádanos de Bureba, Castil de Peones, Revillagodos, Quintanavides y Santa Olalla de Bureva dan paso al Monasterio de Rodilla, donde el trazado histórico del camino jacobeo conduce hacia el barrio de Santa Marina. Allí se encuentran Nuestra Señora del Valle y el Castillo medieval, ambos bienes de interés cultural, en un silencioso paraje de gran belleza.

Iglesia de Santiago en la localidad burgalesa de Pancorbo. (Foto: Ricardo Ordóñez)

Ya en el municipio podemos descansar en el albergue, habilitado en la antigua casa del médico y a la vera de la N-1. De momento, cuenta con dos literas, aunque “es susceptible de utilizar otras tres habitaciones”, según explica el alcalde de Monasterio de Puebla, Antonio José Ibeas. En su opinión, el Camino de Bayona “no tiene nada que envidiarle al francés, pues cuenta con los mismos servicios y el paisaje es muy bonito”.

Pronto llegará el romero a su destino. Falta el puerto de La Brújula y una última etapa de 22,6 kilómetros en los que no se atraviesa por ningún pueblo y que a algunos se les puede hacer duro, hasta Villimar. A solo seis kilómetros, Burgos.

En un tiempo récord de apenas cinco años, la ruta ha sido señalizada, se ha adaptado a caminos secundarios para evitar las carreteras -de gran tráfico en todo el trazado-, y se ha dotado de servicios básicos, especialmente alojamientos. Andrés Terrazas presume de que “ahora hay un albergue cada 22 kilómetros”.

La respuesta ha sido pasar “de veintitantos peregrinos a los más de 800 con los que cerraremos el año”. La mayoría son extranjeros, especialmente franceses, por lo que la Asociación mima sus contactos con el país galo. La Vía de Bayona ha abandonado definitivamente su ostracismo. Ahora “está despegando, porque ya no le falta de nada”.

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