Reportajes
REPORTAJE
Un café pendiente, por favor 
León y otras provincias de la Comunidad se suma a la iniciativa de ofrecer una taza caliente a quien tiene menos recursos
Y.R.T.
25/08/2013 (12:07 horas)
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Unos clientes entran en el establecimiento salmantino Murphys Law, piden dos cafés para ellos y otros dos “pendientes”. El camarero les sirve la comanda, tan solo dos tazas y el resto lo apunta en una pizarra a la espera de que los soliciten otros clientes, personas que por alguna razón se han visto con menos recursos o incluso sin hogar, y no pueden permitirse tomarlo.

Ante la persistencia de la crisis cada vez son más las iniciativas solidarias que surgen, porque después de todo, en los momentos difíciles, las personas quieren tender la mano a quien lo está pasando mal.

De este modo pensaron los cinco socios del único local de la capital salmantina que se ha sumado a este proyecto, Pablo Hernández, Carlos Blanco, Alberto Suárez, Daniel Martín, Jorge Delgado y Guillermo Castaño.

Según detalla uno de los promotores, Pablo Hernández, cuando descubrió la iniciativa en su ciudad natal, Santander, se dio cuenta de que en Salamanca no había nada parecido y con la situación económica actual, consideró que era necesario que ellos dieran el primer paso para aportar así su granito de arena y devolver a la sociedad una parte de lo que ésta les da.

“No teníamos nada que perder y si mucho que ganar”, añade, porque se trata de una acción solidaria con la que además refuerzan su imagen, ya que los clientes la valoran como algo positivo y no dudan en sumarse a la misma.

Inscritos ya dentro de la web que promociona el ‘Café Pendiente’ en España, confiesa que hace meses los clientes “no tenían ni idea” de lo que significaba la propuesta y en poco tiempo se han ido acumulando los “pendientes”, lo que demuestra que dar este paso ha sido “un acierto”.

De momento nadie ha pedido una de estas tazas gratuitas, pero ellos siguen acumulándolas, porque creen que de cara al invierno podría ser muy útil y las llegarán a demandar quien las necesite. Además, ya tienen previsto acudir a centros como Cruz Roja o casas de acogida para personas sin hogar, para dar a conocer esta posibilidad.

De todos modos, también tienen “un plan B” y si todo esto no anima a nadie a “canjear” su café pendiente, por la razón que sea, Carlos Blanco avanza que reunirán todo el dinero que se recaude y lo entregarán a una ONG, porque de lo que se trata es de ayudar a quien lo necesita y si no es con un café en su local, pues con un desayuno en el centro donde acudan habitualmente.

Solidaridad, sin excusas

Muchos pueden pensar que se trata de un solo café, pero tristemente, tomarlo cada día para muchas personas es un lujo. Sin embargo esta pequeña acción puede significar mucho, como por ejemplo, una bebida caliente para atenuar los estragos de los inviernos castellanos y leoneses de quienes no tienen más casa que la calle o un lugar donde pasar algunos minutos a la espera de una conversación.

Es un acto generoso, sencillo y además, “low cost”, al alcance de todos los bolsillos, por lo que no ofrece demasiado margen para excusas y no ser solidarios, y ésta es la clave por la que ha tenido tanto éxito a lo largo del mundo.

De hecho, estos empresarios aseguran que nada más hacer público a través de Twitter que el Murphys Law se sumaba al ‘Café Pendiente’, se compartió el tuit 230 veces y en el primer mes obtuvieron un “boom” de “me gusta” en otras redes sociales como Facebook.

Desde que se comenzara a implantar en España, los establecimientos de la región se han ido sumando poco a poco y ya se puede donar una consumición de este tipo en 18 bares y cafeterías de Castilla y León, en provincias como Burgos, León, Palencia, Soria, Valladolid y Salamanca. De momento, Zamora, Ávila y Segovia no han registrado ningún local, aunque debido al auge que está teniendo en las redes sociales, lo probable es que no tarden en implantarse en algunos de sus locales.

Historia

Esta práctica solidaria se recuperó en Nápoles (Italia) en el año 2008, ya que se trata de una tradición que se remonta más de un siglo atrás, según recoge el escritor napolitano, Luciano De Crescenzo, en el libro titulado ‘Il Caffe Sospeso’. También nació en una época de crisis, pero en el siglo XVII, por lo que las circunstancias no son tan diferentes a las actuales.

Cuando alguien tenía algo que celebrar o estaba feliz por alguna razón, pedía una consumición y dejaba abonada otra para el siguiente cliente, con el fin de compartir esa alegría, aunque fuera de forma anónima. Este parece ser el germen de una propuesta que cada vez se extiende con más fuerza y que además incluye variantes, ya que en algunos establecimientos también se ofrece comida.

Ahora queda por ver hasta donde puede llegar la solidaridad anónima de los ciudadanos que no quieren mirar hacia otro lado, cuando tienen la oportunidad de hacer un gesto generoso.

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