Opinión
OPINIÓN POR LUIS ARTIGUE
Tar(jetas)
El cielo sobredorado del atardecer, ese alegato contra la brevedad de la vida que es nuestro hablar sin pausas y, en un determinado momento, ella, que es maestra en conversar atendiendo al misterio personal de su interlocutor, me pregunta sin venir aparentemente a cuento: ¿por qué ese empeño en seguir viviendo en León?
22/10/2014
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LA NOTICIA ILUMINADA DEL DIA
Sí, esta semana una comida deliciosa con la novelista, activista y ejemplo de opinadora audaz Almudena Grandes. Y volver a recargar las pilas de la ideología  ahora que parece claro que la verdadera ideología no reside en la política ni en los políticos que, como diría Jorge Guillén, nos imponen “su ley y no su accidente”. Esta semana el talento...

Y volver a creer que crear es creer.

Ella, mujer combativamente realista de temperamento explosivo en el que me reconozco, hablaba de la política que de verdad es política, la que respeta capacidad e inteligencia y no sólo las estratagemas, explicando la metáfora de que las personas somos gotas pero, si nos unimos, somos lluvia(escucharla mientras comemos en un restaurante castizo bien se parece a asistir a un espectáculo de iluminación).Y acabó saliendo el tema de Pablo Iglesias, Monedero y los jóvenes indignados y comprometidos de mi generación cuando Almudena, clavando en mí sus ojos como de fogata helada, preguntó: ¿podemos?

La reacción agitadora de los jóvenes indignados y hartos de que los políticos tradicionales suelan tener un cuaderno gris —no el cuaderno gris del que hablaba Josep Pla, más bien otro en el que apuntan esas cifras redondas como las antiparras de JonhLennon de los gastos de sus tar(jetas) black— todos la secundamos.

Pero yo comentaba algo íntimo como una operación interna: que sufro un desengaño amoroso para con la antes llamada izquierda; que mi venganza es ser feliz; que la más fructífera reacción contra la corrupción imperante de quienes nos lo podemos permitir, que no somos pocos, ha de ser la de la felicidad. Que de hecho no hace falta estar cabreado para estar indignado. Que se puede ser contestatario encarando el mundo con una sonrisa apostados en la certidumbre de que las adversidades y reveses también le dan ritmo a la existencia.

Una crisis para mí es tomar conciencia de que ninguna putada será mayor que la que ya he vivido: eso, por raro que parezca, te afirma en la felicidad. Una crisis te hace feliz con el tiempo, te ayuda a fortalecerte, a tomar conciencia de cuan efímero y cambiante es lo malo y lo bueno, te invita a rellenarte de entusiasmo para vivir apasionadamente lo que venga antes del gran apagón.

Se trata pues de no rehuir la crisis para poder sobreponerte a ella y estar más preparado para cada ciclo de esa oscilación entre herida y curación que es la existencia; se trata de combatir la crisis con una felicidad que deviene de agarrarte a lo valioso que te queda, y asirte al comprobado hecho de que las putadas son lo bueno de la vida porque existe la palabra después. No importa tanto lo que pasa sino como te lo tomas... 

Y seguimos.

P.D.: estoy leyendo ya Las tres bodas de Manolitay he dedecirte que tu novela le encanta a mi hija: la ha cogido de la balda inferior de la estantería, se la ha llevado a la boca y su agradecido rostro dice que le complace el sabor.

Luis Artigue

www.luisartigue.es

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